Los expertos señalan que durante una misión de seis meses en la EEI, las auroras rojas de esta magnitud se registran solo dos o tres veces. La ventaja de estar en órbita permite captarlas sin obstáculos como nubes o contaminación lumínica, ofreciendo una perspectiva completa de este espectáculo natural. En las redes, los comentarios destacaron la “suerte” del astronauta y la belleza de estas imágenes únicas.
¿Por qué son tan raras las auroras rojas?
Las auroras rojas se generan cuando el viento solar interactúa con átomos de oxígeno en la atmósfera, pero a alturas mucho mayores que las de las auroras verdes: entre 200 y 400 kilómetros sobre la superficie terrestre. En estas capas altas, el aire es más delgado y las colisiones que producen la luz ocurren con menor frecuencia, lo que explica su rareza.
En comparación, las auroras verdes aparecen entre 100 y 150 kilómetros de altura, también gracias al oxígeno, pero bajo condiciones que producen su resplandor verdoso característico. Debido a su altura y la escasa frecuencia de colisiones, muchas veces solo las cámaras de alta sensibilidad pueden captarlas en detalle.
Estas observaciones muestran que estar en el espacio no solo permite avanzar en la ciencia, sino también contemplar maravillas naturales que pocos humanos tienen la oportunidad de presenciar.
