Posadas. La actividad se realizó ayer y reunió a profesionales de distintas disciplinas para abordar la prevención del suicidio, el desgaste laboral y la importancia de cuidar la salud mental dentro de la profesión veterinaria.
Con el objetivo de generar conciencia sobre la importancia de la salud mental y la prevención del suicidio dentro del ámbito profesional veterinario, se desarrolló este miércoles en la ciudad de Posadas la jornada “Cuidar a quienes cuidan: Salud Mental y Bienestar en la Profesión Veterinaria”.
La iniciativa contó con la participación de la diputada provincial Carmen Méndez Asón, junto a integrantes de la Agrupación Ateneo de Profesionales Justicialistas, y fue organizada por los médicos veterinarios Dr. Hugo Delfor Gauna, Dr. Néstor Pared y el Dr. Pablo Castillo presidente del Consejo Profesional de Médicos Veterinarios de Misiones, quienes impulsaron este espacio de reflexión y capacitación destinado especialmente a profesionales de la veterinaria.
La jornada contó con las disertaciones de las Licenciadas Mariela Acosta y Madelin Espíndola Lunge, quienes abordaron distintos aspectos relacionados con la salud mental, el bienestar profesional, el agotamiento laboral y las situaciones que pueden afectar emocionalmente a quienes desarrollan su actividad en el ámbito veterinario.
También participó la Dra. Pamela Raquel Kirch, abogada y suicidóloga, quien aportó una mirada específica sobre la prevención del suicidio, incorporando aspectos jurídicos, sociales y suicidológicos a la problemática.
El encuentro tuvo como eje una pregunta tan sencilla como profunda: ¿quién cuida a quienes cuidan?
Una profesión marcada por la vocación y también por grandes exigencias
La medicina veterinaria es una profesión profundamente vinculada con el cuidado, la responsabilidad y la vocación. Sin embargo, detrás de cada profesional existe una persona que también puede experimentar cansancio, presión, angustia, frustración y desgaste emocional.
Durante la exposición de las licenciadas Acosta y Espíndola Lunge se analizaron diferentes situaciones que pueden afectar la salud mental de los veterinarios, entre ellas las extensas jornadas laborales, la gestión del duelo de los propietarios de animales, las decisiones éticas complejas y la presión financiera.
También se abordaron fenómenos como el estrés crónico, la ansiedad, la depresión, el burnout y la fatiga por compasión, entendida como el desgaste que puede producir la exposición permanente al sufrimiento de los animales y de sus familias.
La capacitación buscó poner en discusión una idea arraigada en determinados ámbitos profesionales: que soportar permanentemente el estrés y el sufrimiento es simplemente “parte del trabajo”.
En ese sentido, uno de los conceptos centrales de la presentación fue:
“Les han enseñado que para ser buenos veterinarios tenemos que sufrir. Y hoy venimos a decir que eso es un error.”
La frase sintetiza uno de los principales mensajes de la jornada: la vocación profesional no debería implicar abandonar el cuidado de uno mismo.
Burnout, ansiedad, depresión y fatiga por compasión
Durante la jornada se explicó que el desgaste profesional puede manifestarse de diferentes maneras.
El estrés crónico puede estar acompañado por dolores físicos, insomnio, irritabilidad, taquicardia y malestar al ingresar al lugar de trabajo.
La ansiedad puede expresarse mediante pensamientos recurrentes, dificultades para concentrarse, temor excesivo ante situaciones futuras y dificultades para tomar decisiones.
La depresión puede implicar pérdida de satisfacción, desánimo, descuido personal, desesperanza y disminución de la energía.
Por su parte, el burnout fue presentado como un síndrome de agotamiento laboral extremo, caracterizado, entre otros aspectos, por cinismo, desapego, respuestas mecánicas, deshumanización y ausentismo.
Otro de los conceptos abordados fue la fatiga por compasión, vinculada al desgaste que puede aparecer cuando una persona se encuentra expuesta de manera constante al dolor y sufrimiento de otros.
Perfeccionismo, culpa y dificultad para poner límites
Otro de los temas planteados durante la jornada fue la relación entre el perfeccionismo, la sensación de fracaso y la culpa profesional.
El material presentado advierte que el perfeccionismo puede convertirse en un problema cuando el error deja de ser considerado una posibilidad inherente a cualquier actividad humana y pasa a ser percibido como algo inadmisible. Esto puede llevar a minimizar los propios logros y magnificar las dificultades.
También se analizó la dificultad que algunos profesionales pueden experimentar para establecer límites, decir “no” o desconectarse de sus responsabilidades laborales por temor a ser considerados poco comprometidos o malos profesionales.
El mensaje fue especialmente dirigido a los propios profesionales: pedir ayuda, descansar o reconocer los propios límites no constituye una falta de compromiso con la profesión.
La prevención del suicidio desde una mirada interdisciplinaria
La exposición de la Dra. Pamela Raquel Kirch, abogada y suicidóloga, permitió ampliar la mirada sobre la problemática del suicidio.
Kirch explicó que muchas veces el suicidio es abordado exclusivamente desde la psicología o la medicina, pero que la prevención requiere una perspectiva más amplia, que incluya también dimensiones sociales, jurídicas, comunitarias y educativas.
Su presentación se desarrolló bajo el concepto de “Jornada de Intervención Comunitaria: Cuidar a quienes cuidan” y tomó como referencia el marco de la Ley Nacional 27.130 y la legislación provincial de Misiones.
Uno de los conceptos centrales de su exposición fue la necesidad de considerar a la persona como un ser integral, contemplando sus dimensiones física, mental, social y emocional.
La especialista planteó además que el suicidio constituye un fenómeno complejo y multicausal, por lo que su prevención requiere reconocer diferentes factores de riesgo y fortalecer los factores protectores.
Reconocer las señales puede ayudar a intervenir a tiempo
Uno de los puntos centrales de la charla fue la identificación de las señales de alarma.
Entre las señales conductuales abordadas se encuentran el aislamiento, pérdida de interés por actividades habituales, cambios en el cuidado personal, modificaciones importantes de conducta, irritabilidad, desesperanza, despedidas inusuales, aumento del consumo de alcohol u otras sustancias y desprendimiento de objetos significativos, entre otras.
También se trabajó sobre las señales verbales, especialmente aquellas relacionadas con expresiones de desesperanza, sufrimiento o despedida.
El objetivo de reconocer estas señales no es diagnosticar a otra persona, sino detectar que puede existir una situación de sufrimiento y favorecer el acceso a ayuda profesional.
La presentación propone observar, escuchar activamente sin juzgar ni minimizar, preguntar con empatía cuando existe preocupación, facilitar ayuda profesional y acompañar. Ante una situación de riesgo inmediato, se plantea la necesidad de recurrir a los servicios de emergencia.
¿Qué puede hacer un compañero?
Una de las herramientas planteadas durante la jornada estuvo relacionada con los llamados primeros auxilios psicológicos.
Cuando un profesional presenta signos de burnout, fatiga por compasión o aislamiento, una pregunta superficial como “¿estás bien?” puede terminar rápidamente en una respuesta automática.
Por eso, el material propone observar situaciones concretas y ofrecer un espacio de acompañamiento sin presionar.
Por ejemplo:
“Vi que la cirugía de hoy fue difícil. Estoy acá si querés que vayamos a tomar un café o si querés que te cubra el próximo paciente para que tomes aire.”
La propuesta es sencilla pero importante: escuchar, acompañar, no juzgar y ayudar a conectar a la persona con recursos profesionales cuando sea necesario.
Factores de riesgo y factores protectores
Durante la exposición de la Dra. Kirch se analizaron distintos factores que pueden aumentar la vulnerabilidad frente a una crisis, entre ellos pérdidas o separaciones, violencia, problemas laborales, financieros o legales, enfermedades, trastornos de salud mental, desesperanza, consumo problemático de sustancias y antecedentes de intentos de suicidio.
Pero la prevención también implica fortalecer los recursos que ayudan a las personas a atravesar situaciones difíciles.
Entre los factores protectores mencionados se encuentran los vínculos familiares y sociales, las relaciones saludables, el sentido de pertenencia, los hábitos saludables, el descanso, el autocuidado, el acceso a la salud, la esperanza, los proyectos personales, las redes comunitarias, los ambientes laborales saludables y la capacidad de reconocer y pedir ayuda.
En el ámbito veterinario, esto significa que el cuidado de la salud mental no debería recaer únicamente sobre cada profesional. También requiere equipos de trabajo saludables, espacios de diálogo, respeto por los tiempos de descanso y una cultura profesional donde pedir ayuda sea aceptado.
El cuidado de quienes cuidan también es responsabilidad profesional
Uno de los mensajes que dejó la jornada fue que el autocuidado no debe ser considerado un lujo.
El material presentado por las licenciadas Mariela Acosta y Madelin Espíndola Lunge señala que el autocuidado y el cuidado mutuo dentro de una clínica no son un acto de egoísmo ni una debilidad, sino una responsabilidad profesional de primer orden.
Esta mirada resulta especialmente importante en una profesión donde los profesionales deben enfrentarse diariamente con situaciones de dolor, enfermedad, pérdidas, urgencias, decisiones difíciles y expectativas de los propietarios.
Cuidar al profesional también significa contribuir a que pueda desarrollar su tarea en mejores condiciones.
La prevención como responsabilidad de toda la comunidad
La prevención del suicidio no corresponde exclusivamente a los especialistas en salud mental.
Requiere la participación de profesionales de distintas áreas, instituciones, familias, equipos de trabajo, establecimientos educativos, organismos públicos, organizaciones sociales y también medios de comunicación.
En este sentido, la jornada realizada en Posadas buscó que la conversación pueda continuar más allá del encuentro y llegue a los lugares donde diariamente trabajan los profesionales veterinarios.
Que llegue a las clínicas.
Que llegue a los equipos de trabajo.
Que llegue a las universidades.
Que llegue a las instituciones profesionales.
Y que llegue especialmente a quienes sienten que deben poder con todo.
Porque detrás de cada profesional que cuida animales existe también una persona con necesidades, emociones, preocupaciones y límites.
Una jornada para comenzar a hablar
La actividad realizada este 23 de septiembre en Posadas dejó planteada una idea fundamental: la salud mental también forma parte del cuidado profesional.
Hablar de burnout, ansiedad, depresión, fatiga por compasión y prevención del suicidio no significa cuestionar la vocación de los veterinarios. Por el contrario, significa reconocer las condiciones humanas en las que esa vocación se desarrolla.
La participación de las Licenciadas Mariela Acosta y Madelin Espíndola Lunge, junto con el aporte de la Dra. Pamela Kirch, permitió abordar la problemática desde diferentes perspectivas, mientras que la participación de los médicos veterinarios Dr. Hugo Delfor Gauna,Dr. Néstor Pared y Dr.Pablo Catillo, junto con la diputada Carmen Méndez Asón y la Agrupación Ateneo de Profesionales Justicialistas, acompañó la generación de este espacio de concientización.
La jornada dejó, sobre todo, una pregunta que merece seguir circulando entre los profesionales: ¿Quién cuida al que cuida? . Y una respuesta que puede convertirse en el comienzo de una nueva mirada sobre la profesión: Cuidar a quienes cuidan también es prevenir.
Fuentes: material de las jornadas “Cuidar a quienes cuidan: Salud Mental y Bienestar en la Profesión Veterinaria”, de las Lic. Mariela Acosta y Lic. Madelin Espíndola Lunge, y “Prevención del Suicidio”, de la Dra. Pamela Raquel Kirch. La condición institucional de la diputada Carmen Méndez Asón fue corroborada en el sitio oficial de la Cámara de Representantes de Misiones.
Nota por Hernando H. Rodríguez
