Cuidado de la salud visual desde la infancia

Acercarse demasiado a una pantalla, entrecerrar los ojos, tener dolores de cabeza o dificultades para leer el pizarrón pueden ser algunas de las señales que indican que un niño necesita una evaluación visual. La detección temprana permite intervenir a tiempo y evitar que una dificultad visual interfiera en el aprendizaje y en las actividades cotidianas.

En el marco del Día Mundial de la Visión, que se conmemora cada 8 de octubre, el Ministerio de Salud Pública destaca la importancia de incorporar el cuidado de la visión a los controles habituales durante la infancia y la adolescencia.

Los problemas visuales no siempre son evidentes. Un niño puede no saber que está viendo de manera diferente o simplemente adaptarse a esa dificultad. Por eso, además de los controles de salud, resulta importante que las familias puedan reconocer algunos cambios en la conducta.

Hay determinados comportamientos que pueden justificar una consulta con un profesional de la salud visual, entre ellos se encuentran: acercarse demasiado al televisor, celular, tablet, libros o cuadernos, entrecerrar los ojos para mirar objetos o personas a distancia, inclinar o girar la cabeza para enfocar, dolores de cabeza frecuentes, especialmente depués de leer o realizar tareas, perder la continuidad al leer, desviación de uno de los ojos o cambios en la posición habitual de la mirada.

La presencia de algunos de estos signos no significa necesariamente que exista un problema visual, pero si puede ser una señal para consultar y determinar si es necesario realizar una evaluación.

La etapa escolar es una oportunidad importante para identificar dificultades que quizás no fueron advertidas en el hogar. Ver correctamente el pizarrón, leer, escribir y mantener la atención durante las actividades sin acciones que requieren una adecuada función visual.

En ese sentido, los controles que realizan los equipos de Salud Pública en establecimientos educativos permiten evaluar distintos aspectos de la salud de niños y niñas. El Programa de Salud Misiones Escolar (PROSAME) incluye entre sus prestaciones la evaluación de la visión y, cuando se detecta alguna dificultad, la indicación del seguimiento correspondiente dentro de la red sanitaria.

El uso de celulares, tablets, computadoras y otros dispositivos forma parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes. Para cuidar la salud visual también es importante prestar atención a cómo se utilizan.

Mantener una distancia adecuada de la pantalla, contar con buena iluminación, evitar el uso excesivamente prolongado sin pausas y alternar las actividades de visión cercana con momentos de descanso visual son algunas medidas que pueden incorporarse a la rutina.

También es importante recordar que ningún síntoma persistente debería resolverse por cuenta propia. El uso de anteojos, gotas u otros productos debe responder a una evaluación profesional.

Una dificultad visual puede pasar inadvertida durante meses y repercutir en actividades tan cotidianas como leer, estudiar, jugar o desenvolverse en determinados espacios. Por eso, observar los cambios en la conducta de los niños y mantener los controles de salud permite detectar situaciones que requieren atención.

El Ministerio de Salud Pública recuerda que ver bien también es parte de aprender, desarrollarse y desenvolverse con autonomía, y que ante cualquier señal de dificultad es importante consultar con el equipo de salud.