El primer ministro francés se reúne con los sindicatos mientras prepara un despliegue policial “masivo” para las nuevas protestas

Francia. El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció un despliegue policial “masivo” para las protestas previstas el sábado y convocó a representantes de cinco sindicatos para este miércoles, en medio de los disturbios de los últimos días, que dejaron cerca de 150 personas encarceladas, más de 800 ante los tribunales y nuevas restricciones de circulación en París y otras ciudades.

Lecornu se reunirá por la mañana con los representantes sindicales para analizar las medidas destinadas a garantizar el derecho a la manifestación y evitar nuevos episodios de violencia. La convocatoria se produjo después de que el Gobierno recibiera críticas por la respuesta de las fuerzas de seguridad ante los enfrentamientos, los saqueos y los incendios de edificios públicos y comercios registrados durante el último fin de semana.

PUBLICIDAD

“El despliegue para el próximo sábado será masivo”, afirmó el jefe de Gobierno ante los legisladores en el Parlamento, donde reconoció que la respuesta de seguridad había sido insuficiente y prometió un operativo más contundente para la próxima jornada de protestas.

Según una carta enviada a las organizaciones sindicales, el encuentro abordará “los medios y las formas de garantizar la libertad fundamental de manifestarse”. El documento también advirtió sobre la presencia de grupos que intentan desvirtuar las movilizaciones mediante “actos inaceptables”.

La reunión no incluirá a representantes de los estudiantes secundarios, pese a que algunos de ellos convocaron a nuevas protestas para el sábado junto con el movimiento de los Chalecos Amarillos, surgido en Francia en 2018 a partir de reclamos relacionados con el costo de vida y las políticas económicas del Gobierno.

PUBLICIDAD

Los sindicatos, por su parte, convocaron a otra jornada de movilización para el 5 de noviembre, también vinculada con el aumento de los precios y las condiciones económicas.

“El despliegue para el próximo sábado será masivo”, afirmó el jefe de Gobierno ante los legisladores en el Parlamento, donde reconoció que la respuesta de seguridad había sido insuficiente y prometió un operativo más contundente para la próxima jornada de protestas (REUTERS)“El despliegue para el próximo sábado será masivo”, afirmó el jefe de Gobierno ante los legisladores en el Parlamento, donde reconoció que la respuesta de seguridad había sido insuficiente y prometió un operativo más contundente para la próxima jornada de protestas (REUTERS)

Las imágenes de los enfrentamientos, los saqueos y los edificios públicos incendiados durante el fin de semana llevaron a varios países, entre ellos Estados Unidos, China y Alemania, a emitir advertencias de viaje para sus ciudadanos en Francia.

Toques de queda y restricciones en París

Las autoridades francesas anunciaron el lunes la aplicación de toques de queda parciales en París y otras ciudades. Lecornu anticipó que el martes se impondrían nuevas restricciones en las zonas donde las autoridades lo consideraran necesario.

En la capital, el toque de queda nocturno comenzó a las 21 GMT del martes y alcanzó la plaza de la República, en el centro-este de la ciudad, y el distrito comercial de Les Halles, en el centro.

Además, las autoridades prohibieron las concentraciones públicas en los Campos Elíseos, cerca de varios edificios públicos, y en las estaciones ferroviarias. La Policía de París también estableció una prohibición temporal para transportar latas o botellas de combustible, después de que grupos de manifestantes prendieran fuego a edificios gubernamentales y comercios durante los disturbios.

En paralelo, las fuerzas de seguridad arrestaron a un hombre sospechoso de tener vínculos con la ultraizquierda por el incendio que destruyó un ayuntamiento histórico en Limoges. La destrucción del edificio se convirtió en uno de los símbolos de la violencia de los últimos días.

El Gobierno atribuyó los disturbios a la actuación de grupos radicales de ultraizquierda. Lecornu los acusó de elaborar un “plan insurreccional” que, según su versión, condujo a los episodios de violencia.

Una multitud se concentra frente al edificio del ayuntamiento de Limoges, en Francia, mientras se registran llamas y columnas de humo negro y blanco en el exterior de la fachada. Varias personas observan la situación en la plaza mientras el humo se eleva y cubre parte de la estructura del inmueble.

Las autoridades, sin embargo, recibieron críticas de distintos sectores políticos por la gestión de la seguridad pública. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ofreció su renuncia el domingo y sostuvo que la Policía “había perdido el control” durante los disturbios. El presidente Emmanuel Macron rechazó su dimisión y el funcionario también tenía previsto participar en la reunión con los sindicatos.

Investigación parlamentaria y tensión política

Los legisladores de las distintas fuerzas políticas acordaron el martes poner en marcha una investigación parlamentaria sobre los disturbios. El análisis incluirá posibles fallas de los servicios de inteligencia, las tácticas policiales y el grado de preparación del Gobierno ante la violencia.

La crisis se produce a seis meses de las elecciones presidenciales, en las que los franceses elegirán al sucesor de Macron. La candidata de extrema derecha Marine Le Pen describió los disturbios como una “llamada de atención” que expuso una “profunda crisis” de autoridad.

Los sondeos recientes citados en los informes sitúan a Le Pen al frente de las intenciones de voto para la primera vuelta, mientras que el candidato de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon aparece como el principal aspirante a disputar con ella la segunda ronda.

La situación también coincide con una etapa de presión sobre las cuentas públicas francesas. Los inversores vendieron deuda del país durante las últimas semanas ante las crecientes dudas sobre la capacidad del Gobierno para controlar el gasto.

Infobae