Premian un desarrollo científico que busca optimizar las cirugías de epilepsias que no responden a la medicación

CABA. Por el desarrollo de una herramienta computacional que apunta a mejorar la precisión de las cirugías de epilepsia que no responden a la medicación y que ya fue utilizada en pacientes, el ingeniero en electrónica y doctor en Ingeniería Biomédica Mariano Fernández Corazza obtuvo el primer lugar de la sexta edición del “Premio Merck – CONICET de Innovación en Ciencias de la Salud 2026”.

“Somos un equipo de científicos y bioingenieros argentinos que busca transformar años de investigación en una herramienta que ya está funcionando como prototipo y que aspira a ser el nuevo estándar en neuroestimulación eléctrica”, declaró Fernández Corazza, investigador del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Electrónica, Control y Procesamiento de Señales (LEICI), que depende también de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

El premio por haber resultado el proyecto ganador es de 12 millones de pesos, “un incentivo que nos ayuda muchísimo y nos permite avanzar con lo que estamos haciendo: un software de servicio para mejorar la calidad de vida de pacientes con epilepsia”, puntualizó el especialista en procesamiento de señales biomédicas durante la ceremonia de premiación realizada en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) de Buenos Aires.

En diálogo con la Agencia CyTA-Leloir, Fernández Corazza explicó que un 30% de los pacientes con epilepsia son refractarios o resistentes a la medicación, por lo que pueden requerir cirugía para controlar sus crisis.

El software desarrollado, “NViES – NeuroVisualizer for Electrical Stimulation”, procura aumentar la eficacia de una técnica que se utiliza para una evaluación previa a la cirugía: la estimulación eléctrica intracraneal. “El objetivo es determinar con la mayor precisión posible qué zona después remover, preservando el tejido sano”, explicó el investigador.

El software funciona como un soporte para los médicos, porque arma un modelo en 3D del órgano y permite identificar mejor las áreas que se activan con la estimulación mediante electrodos implantados.  “Complementa el protocolo de estimulación, que ya no se hace a ciegas. Se pueden asociar las respuestas que ven con la anatomía de lo que se estuvo estimulando”, dijo el experto.

Además de Fernández Corazza, que fue quien desarrolló el motor físico-matemático del software, jugaron un papel fundamental para la obtención de la herramienta la bioingeniera Valentina Lobos Casco, la líder en estrategia y producto, y desarrolladora del primer prototipo; el bioingeniero Santiago Collavini, del Hospital El Cruce y nexo con los especialistas médicos; y la bioingeniera Elena Irurueta, especialista en software.

Mariano Fernández Corazza junto a la bioingeniera Valentina Lobos Casco, la líder en estrategia y producto, y desarrolladora del primer prototipo de NViES.

La técnica invasiva de estimulación intracraneal en epilepsias refractarias de difícil localización es la estereoelectroencefalografía (SEEG). “Al paciente se le colocan múltiples electrodos intracraneales, como varillitas adentro del cerebro, que tienen contactos que simulan el tejido cortical cerebral y permiten mapear eléctricamente las distintas zonas del cerebro para encontrar la zona patológica. Los médicos hoy en día usan señales y usan las imágenes planas de resonancia y tomografía”, explicó Lobos Casco a la Agencia CyTA-Leloir.

Y añadió: “Lo que hicimos nosotros es armar modelos tridimensionales, aplicando modelos matemáticos para simular cómo se distribuye la corriente eléctrica en el cerebro. Y eso lo llevamos a una plataforma para poder simular las estimulaciones con ese modelo virtual del cerebro”.

La herramienta computacional ya fue utilizada en la evaluación prequirúrgica de ocho pacientes en el Hospital de Alta Complejidad El Cruce de Florencio Varela y otro establecimiento de Buenos Aires, con resultados muy satisfactorios. Pero la expectativa es que en el corto plazo pueda utilizarse en 90% del centenar de cirugías de epilepsia que se realizan cada año en Argentina, se esperanzó Fernández Corazza.

“Además, esperamos poder aplicarlo a otro tipo de patologías, como por ejemplo la enfermedad de Parkinson, en la que usan la misma estimulación con electrodos”, agregó.

El Premio Merck-Conicet de Innovación en Ciencias de la Salud cuenta con el apoyo de la Embajada de Alemania en Argentina y tiene como objetivo contribuir a la aceleración de startups en el ámbito de la salud basadas en investigación que generen valor a la sociedad. Para esta edición, se presentaron 84 proyectos, por lo que totalizan 467 desde que se lanzó el Premio, en diciembre de 2020.

El segundo premio (9 millones de pesos) fue para un proyecto presentado por Héctor Quintá, investigador del CONICET en el Hospital Alemán, que busca desarrollar una molécula sintética (HBP-MF-HQ) que active un mecanismo natural involucrado en la regeneración de las conexiones nerviosas en lesiones medulares.

“No hay mejor forma de impactar en la vida de las personas que trabajar con el ecosistema de investigación”, subrayó durante la ceremonia el director general del Grupo Merck en Argentina, Marcelo Ponte. “La gran cantidad de proyectos recibidos este año demuestra el poder de convocatoria que ha alcanzado este Premio y, sobre todo, el enorme talento y la capacidad de innovación que existen en la comunidad científica argentina. Detrás de cada proyecto hay personas y equipos que dedican su conocimiento, su tiempo y su esfuerzo a investigar y a buscar respuestas a desafíos concretos de la salud. Y eso es algo que, desde Merck, valoramos profundamente”, añadió.

Estuvieron presentes durante la ceremonia la Embajadora de la República Federal de Alemania, Catalina Cullas; la secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle y el titular del CONICET, Daniel Salamone.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir.