Cuando una bacteria común se vuelve una amenaza: el Madariaga reunió a sus especialidades para salvar vidas

El Servicio de Infectología del Hospital Escuela de Agudos «Dr. Ramón Madariaga» presentó, en un Ateneo Multidisciplinario, un caso de bacteriemia por Staphylococcus aureus, la infección del torrente sanguíneo causada por una bacteria de alta incidencia en la comunidad. Junto a Nefrología, Traumatología, Cardiología, Bacteriología y otras

especialidades, el equipo que lidera la Dra. Inés Barrio expuso la necesidad de un abordaje conjunto para reducir el riesgo de mortalidad, marcar los pasos de manejo correcto y mejorar la sobrevida de los pacientes, en un servicio que viene creciendo en atención, investigación y formación.

Una bacteria conocida, un riesgo que cambia de escala

En el hospital, la escena es la de un trabajo en equipo: especialistas de distintas áreas, un mismo caso sobre la mesa y una pregunta común, cómo llegar a tiempo. La Dra. Barrio lo explicó con claridad: «Si bien esta bacteria es un microorganismo que puede generar infecciones que no comprometen la vida del paciente, puede comprometer en ciertas circunstancias el torrente sanguíneo y de esta manera generar complicaciones que aumentan la mortalidad».

Ahí está la clave del encuentro. Lo que a menudo es una infección manejable puede transformarse en una urgencia cuando la bacteria alcanza la sangre.

Un problema frecuente en la comunidad

La especialista subrayó que no se trata de un tema lejano: «Es una enfermedad la cual tiene mucha incidencia en nuestro medio, muchos pacientes ingresan con infecciones del torrente sanguíneo por esta bacteria». Por eso, explicó, el servicio quiso abordarla de forma sistemática: «marcar el correcto manejo, cuáles son los pasos a seguir con estos pacientes y de esta manera mejorar la sobrevida».

La medicina no se hace en compartimentos

El ateneo funcionó como un espacio de escucha entre servicios. «Nos reunimos junto al Servicio de Nefrología, Traumatología, Cardiología, Bacteriología y demás especialidades del hospital para tener un manejo multidisciplinario», señaló Barrio. La razón es clínica: una bacteriemia puede dejar secuelas en el corazón, los huesos o los riñones, y cada especialista aporta una mirada que, sumada, define el tratamiento.

Un servicio en crecimiento

El caso se presenta en un momento de consolidación para Infectología. Según el balance del servicio, que dirige el Dr. Gustavo Méndez, en 2025 se superaron los 1.500 pacientes en seguimiento anual, se ampliaron los consultorios y la residencia quedó completa por primera vez, con residentes de primero, segundo y tercer año.

La proyección científica llegó al Congreso Europeo de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, en Múnich, donde presentó un estudio sobre bacteriemias por gérmenes multirresistentes y otro sobre infecciones fúngicas en trasplantados renales. En paralelo, el hospital organizó una capacitación sobre infecciones fúngicas junto a Hematología y expertos de Buenos Aires, y sostiene talleres de lavado de manos clínico para prevenir infecciones intrahospitalarias.