Las perspectivas para la actividad económica argentina se deterioraron en los últimos meses y las estimaciones privadas coinciden en que la recuperación será más débil de lo esperado, con una posible recesión técnica de por medio. La falta de impulso de algunos sectores, las dificultades para sostener el consumo y la incertidumbre política sobre los próximos meses condicionan el desempeño general.
Cabe recordar que, al igual que el Banco Mundial, el FMI recortó con fuerza su proyección de crecimiento para Argentina este año: ahora estima una expansión del 2,1%, frente al 3,5% que había previsto en abril y ratificado en julio.
La consultora Eco Go precisó en un informe: “El EMAE de agosto no reflejó el rebote que mostraban los indicadores anticipados y la economía quedó al borde de la recesión técnica. Volvimos a bajar el crecimiento para el año a 0,8% y se reduce el arrastre para 2027”.
Mateo Borenstein, economista de la consultora Empiria, indicó: “En agosto, la actividad avanzó apenas 0,1% mensual, tras la caída del 2,8% registrada en julio. Para septiembre se espera una mejora, aunque insuficiente para evitar una recesión técnica. En octubre también debería verse un repunte y el último trimestre tendría que cerrar en terreno positivo. De cumplirse estas proyecciones, el PBI terminaría 2026 con un avance cercano al 1 por ciento”.
Daniel Artana, economista jefe y director de FIEL, estimó que el PBI podría expandirse alrededor de 1% este año, posiblemente algo menos, y por encima de 2% en 2027, dependiendo del contexto internacional y de las decisiones de política económica. La clave, insistió, será mantener los pilares del programa sin descartar ajustes, sobre todo en el frente monetario, que permitan un repunte de la actividad.
Gonzalo Carrera afirmó: “La economía debería crecer más de 8,5% mensual en septiembre para evitar la recesión. Si bien el EMAE se revisa a medida que se incorpora nueva información, resulta muy improbable que la actividad registre una recuperación de esa magnitud”.
Según Equilibra, en septiembre la serie desestacionalizada del EMAE habría exhibido un alza de 0,5%, con lo que quedaría 2,2% por debajo de junio y 3,9% del máximo histórico alcanzado en marzo.
La consultora calcula que la actividad económica no primaria retrocedió 1,6% interanual en el noveno mes del año, aunque habría aumentado 0,4% respecto de agosto. En contraste, los sectores primarios -agro, energía, minería y pesca- crecieron 4,6% interanual y 1,4% mensual. De confirmarse, el tercer trimestre cerraría con una caída de 2,6% en relación al segundo trimestre, lo que implicaría dos trimestres consecutivos de contracción y configuraría una recesión técnica. A partir de estas cifras, Equilibra proyecta que la economía crezca 1% este año.
El economista Lorenzo Sigaut Gravina remarcó que para ello “se necesita un buen cuarto trimestre en materia de actividad, con subas tanto en la serie desestacionalizada como en la comparación interanual”.
Anastasia Daicich, directora de Qualy Consultora, sostuvo: “Para el último trimestre del año, el escenario más probable es el de un crecimiento leve impulsado por el sector externo. Aun así, esta dinámica no alcanzará para generar una mejora directa en la situación económica de la mayoría de los hogares ni de las empresas orientadas al mercado interno. Si bien se prevé una recuperación moderada del consumo privado, esta será insuficiente para revertir la tendencia general. La inversión seguirá concentrada en los polos exportadores, al tiempo que el gasto público, limitado por las restricciones fiscales y las metas acordadas con organismos internacionales, difícilmente aporte un estímulo significativo a la demanda agregada”, añadió.
