/

COP17. Se necesitan US$170.000 millones anuales para conservar la biodiversidad y restauración de ecosistemas en países de América Latina

El nuevo informe conjunto denominado «La brecha de financiamiento de la biodiversidad en América Latina y el Caribe: necesidades, flujos y estrategias de movilización hacia 2030», ofrece la primera estimación regional integral de los recursos necesarios para conservar, restaurar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en la región.

El estudio concluye que los flujos actuales de financiamiento para la biodiversidad en América Latina y el Caribe ascienden a apenas US$17.000 millones anuales.

El informe destaca que el financiamiento para la biodiversidad debe entenderse como una agenda de desarrollo económico, y no únicamente como una cuestión ambiental.

La pérdida de biodiversidad amenaza la productividad, la disponibilidad de agua, las finanzas públicas, las exportaciones, las oportunidades de inversión y la estabilidad económica en toda la región.

Al mismo tiempo, las inversiones en capital natural pueden generar empleo, fortalecer la resiliencia, aumentar la competitividad y atraer inversión privada. Cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad requiere mejorar la eficiencia del gasto existente, reformar incentivos perjudiciales para la biodiversidad, fortalecer el financiamiento público, ampliar la participación del sector privado y escalar instrumentos y mecanismos financieros innovadores.

Según el informe, un escenario de transformación ambicioso podría reducir la brecha de financiamiento en aproximadamente 74% para 2030, mediante la movilización combinada de recursos públicos, capital privado, herramientas financieras innovadoras y la reorientación de subsidios.

“América Latina y el Caribe tiene una oportunidad única para convertirse en líder mundial en financiamiento para la naturaleza. La biodiversidad de la región sostiene a las comunidades, respalda la actividad económica y fortalece su resiliencia frente a los impactos climáticos y ambientales”, afirmó Gregory Watson, jefe de la Unidad de Biodiversidad y Capital Natural del BID.

“El desafío consiste en alinear la planificación, la inversión y los incentivos económicos con los resultados de conservación, garantizando que la naturaleza continúe generando beneficios para las generaciones actuales y futuras. Cerrar la brecha de financiamiento de la biodiversidad no es solo un imperativo ambiental, sino también una oportunidad de desarrollo para la región”, añadió.

Estrategias hacia 2030
Frente a las restricciones fiscales que condicionan a la región, el estudio destaca que cerrar esta brecha no solo requiere inyecciones de capital adicional, sino también:

  • Mejorar la eficiencia del gasto público existente.
  • Reformar o reorientar subsidios e incentivos perjudiciales para los ecosistemas.
  • Ampliar la participación activa del sector privado.
  • Escalar instrumentos financieros innovadores.

De acuerdo con las proyecciones del informe, un escenario de transformación ambicioso permitiría reducir la brecha de financiamiento en aproximadamente un 74% para el año 2030. Esta hoja de ruta se publica en un momento clave en el que los gobiernos buscan acelerar el cumplimiento de las metas globales establecidas en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

Por su parte, Angela Maria Penagos Concha, directora de la Oficina de la CEPAL en Bogotá y Supervisora Adjunta de la Unidad de Agua y Biodiversidad, señaló: “América Latina y el Caribe alberga una de las mayores riquezas naturales del planeta, la cual sustenta su desarrollo productivo y es clave para superar las trampas de desarrollo que enfrenta la región. Sin embargo, los flujos actuales de financiamiento cubren apenas una décima parte de las necesidades estimadas para la conservación, restauración y uso sostenible de la biodiversidad. Cerca del 60% de estas necesidades están asociadas a la transición hacia una agricultura y ganadería más sostenibles. Dadas las restricciones fiscales de la región, cerrar esta brecha requerirá un mejor uso de los recursos existentes y financiamiento adicional, haciendo de la naturaleza un motor de la transformación productiva necesaria para reducir las desigualdades y avanzar hacia un modelo de desarrollo más sostenible”.

El informe sostiene que, con la combinación adecuada de políticas públicas, fortalecimiento institucional, inversión privada y cooperación internacional, la región puede conservar y proteger su capital natural al tiempo que lo aprovecha como un poderoso motor de desarrollo sostenible.

El estudio fue desarrollado conjuntamente por el BID y la CEPAL, y se publica en un momento en que los países avanzan en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y buscan acelerar la movilización de recursos para la biodiversidad a nivel mundial.

AF