Boca se consagró campeón de la tabla anual

Boca le ganó de manera agónica 1-0 a Defensa y Justicia y se consagró como Campeón de Liga por finalizar primero en la tabla anual.

El único gol del encuentro lo hizo el delantero ecuatoriano Enner Valencia a los 51 minutos del segundo tiempo. 

El partido comenzó extremadamente parejo, con Boca yendo en busca del gol que le asegurara el título y Defensa y Justicia esperando la oportunidad para golpear con algún contraataque.

Sin embargo, y pese a que hubo varias situaciones, los arqueros de ambos equipos se lucían y el marcador seguía sin moverse.

Incluso la cuestión se tornaba oscura para Boca porque Rosario Central le ganaba 2-0 al ya descendido Estudiantes de Río Cuarto, resultado que le permitía quedarse con el título al «Canalla».

Pero cuando parecía que ya no había tiempo para más, apareció a los 96 minutos Valencia para aprovechar un insólito rebote que dio el arquero rival Matías Borgogno, mandar la pelota al fondo de la red y así darle el título a Boca, que volvió a gritar campeón luego de tres años y medio.

Con este resultado, Boca finalizó primero en la tabla anual con 63 puntos, uno más que su escolta, que terminó siendo Rosario Central. Además, el «Xeneize» terminó en la Zona A del Torneo Clausura con 33 puntos para alcanzar la línea del líder Instituto de Córdoba.

El sueño de la quíntuple corona se mantiene intacto

Boca busca cerrar un 2026 inolvidable y el título de Campeón de Liga fue el primero de varios que podría conseguir en estos meses.

El próximo desafío de Boca será la semifinal de la Copa Argentina contra Banfield el próximo sábado, mientras que el 21 de noviembre tendrá la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro de Brasil.

La síntesis del partido

  • Torneo Clausura
  • Zona A – Fecha 16
  • Boca 1 – 0 Defensa y Justicia
  • Estadio: Alberto J. Armando (La Bombonera)
  • Árbitro: Sebastián Zunino
  • VAR: Yamil Possi

Boca: Álvaro Montero; Lautaro Blanco, Facundo Herrera, Lautaro Di Lollo, Leandro Lozano; Milton Delgado, Leandro Paredes, Santiago Ascacíbar; Sebastián Villa, Miguel Merentiel y Alan Velasco. DT: Rodolfo Arruabarrena.

Defensa y Justicia: Matías Borgogno; Demian Domínguez, David Martínez, Damián Fernández, Valentín Loza; Santiago Sosa, César Pérez; Juan Gutiérrez, Maximiliano Porcel, Jeremías Lucco; Leandro Fernández. DT: Julio Vaccari.

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  • Gol en el segundo tiempo: 51m. Enner Valencia (B)

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  • Cambios en el segundo tiempo: 19m. Tomás Aranda por Alan Velasco y Leonel Flores por Sebastián Villa (B), 23m. David Barbona por Maximiliano Porcel y Aaron Molinas por Jeremías Lucco (D), 31m. Enner Valencia por Leandro Paredes (B), 33m. Tiziano Perrotta por Leandro Fernández (D) y 45m. Tomás Belmonte por Miguel Merentiel (B), Ayrton Portillo por Juan Gutiérrez y Ezequiel Burdín por César Pérez (D).

De la mano del “Vasco” Arruabarrena

El ciclo actual de Rodolfo Arruabarrena al frente de Boca devolvió la gloria a las tribunas de «La Bombonera» con el título de Campeón de Liga gracias a una campaña sólida y un funcionamiento que seduce, combinando la experiencia de apellidos pesados con la irrupción audaz de los juveniles para consolidarse en la parte alta de la tabla anual y ratificar su protagonismo absoluto en el ámbito local.

Desde su asunción, el entrenador marcó el termómetro del vestuario con una frase contundente: «Los protagonistas son los jugadores, si no están convencidos de lo que queremos dentro del campo y la idea de entrenamiento, es imposible», respaldándose en un grupo inteligente y con ganas de hacer historia.

A lo largo del campeonato la regularidad fue el estandarte del equipo del «Vasco» y, aunque el certamen exigió máxima concentración fecha a fecha, hubo mojones determinantes que marcaron el pulso de la campaña, destacándose el golpe en el Monumental mediante una victoria estratégica en condición de visitante que sirvió como punto de inflexión anímico.

Se sumó valiosamente el triunfo agónico frente a Independiente en un vibrante duelo disputado en Avellaneda donde el conjunto azul y oro destrabó el marcador sobre la hora con un gol que ratificó su chapa de candidato en la recta final del torneo, además de la solidez mostrada en los cruces decisivos cuyo rendimiento sostenido dejó al equipo a las puertas de abrochar el objetivo principal en la tabla anual.

Incluso tras victorias calientes como el reciente triunfo por la mínima en el Superclásico frente a River, Arruabarrena ratificó el foco colectivo: «No interesa lo que sienta yo, sino lo grupal, lo importante es que seguimos peleando todo», zanjando polémicas ajenas con un directo «las boludeces las dejamos a un lado».

El éxito de este Boca no se entiende sin su columna vertebral experimentada, pero tampoco sin la bocanada de aire fresco que aportan las inferiores y los refuerzos de jerarquía, brillando Leandro Paredes como el termómetro y el faro indiscutido del equipo. Por los pies de Paredes  pasa absolutamente todo el circuito de juego gracias a una lectura táctica diferencial y una precisión quirúrgica en la distribución que le otorgan una pausa y una jerarquía única al mediocampo xeneize.

En el arco, luego de un comienzo muy titubeante y con errores garrafales como en la derrota frente a Deportivo Riestra, el colombiano Álvaro Montero se adueño del arco y con el correr de de los partidos fue consolidándose y aportando su cuota en momentos decisivos.

La aparición de Tomás Aranda le dio un toque de distinción al equipo, que sufrió su lesión, pero el desparpajo del juvenil Leonel Flores reafirma que el club sigue nutriéndose de sus bases con garantías de rendimiento inmediato. Miguel Merentiel aportó sus goles, el defensor Lautaro Di Lollo también selló victorias con sus cabezasos letales, como frente a River, y Leandro Lozano potenció la banda derecha aportando solidez, despliegue físico y temperamento.

Como todo equipo competitivo que busca la perfección, el Boca de Arruabarrena muestra matices muy marcados en su funcionamiento colectivo entre los puntos fuertes se encuentran la manija y el orden táctico con Paredes como eje ordenador logrando que el equipo equilibre posesión, tenencia y recuperación en la zona medular, la jerarquía individual y gol con la contundencia de Merentiel sumada al desequilibrio de sus extremos potenciando la generación constante de situaciones de peligro, y el carácter en duelos decisivos donde el plantel recuperó el ADN competitivo indispensable para dar la cara en los partidos de máxima exigencia.

Por el lado de los puntos débiles figuran la eficacia en la puntada final como un déficit repetido a lo largo del certamen debido a la falta de contundencia ya que el equipo genera un volumen considerable de situaciones pero suele desperdiciar chances claras que terminan dilatando la definición de los encuentros y los espacios en las transiciones defensivas ya que al apostar por laterales con mucha proyección ofensiva el conjunto a menudo sufre las espaldas de sus marcadores de punta cuando pierde la pelota en campo contrario.

Boca fue el mejor en la tabla anual, y «La Bombonera» festejó ese ansiado titulo, mientras aguarda más definiciones para coronar un año que podría ser inolvidable.

b NA