A un año de la tragedia del Yazá, Jorge Davalos, padre de Jonás, uno de los jóvenes fallecidos, compartió el dolor que atraviesa desde aquel día y destacó la importancia de mantener viva la memoria de los ocho chicos que perdieron la vida. En diálogo con Multimedios Génesis, invitó a la comunidad a acompañar una procesión en homenaje a las víctimas.
“Es difícil como todos los días. Es como que el tiempo se detuvo en ese día y el día siguiente, como que uno no puede avanzar de eso”, expresó Davalos al recordar lo ocurrido el 26 de octubre de 2025. Además, reconoció que la pérdida transformó profundamente su vida: “Uno siente que ya no es el mismo y todo es más difícil. Todos los días pesan demasiado”.
Durante la entrevista, también recordó a los ocho jóvenes fallecidos y destacó sus cualidades humanas. “Los ocho chicos eran unos angelitos todos. Realmente eran todos muy buenos chicos”, manifestó.
Al referirse a Jonás, describió a su hijo como alguien que transmitía amor y ternura. “Era una personita que era la representación del amor en la Tierra. Porque lo que provocaba ese chico era todo amor, era tan frágil, era tan sencillo, era dulce. No había manera de no quererlo”, recordó con emoción.
Davalos agradeció la iniciativa y el acompañamiento recibido, y destacó el valor de la presencia de la comunidad para las familias que atraviesan esta pérdida.
“Es importante porque no muere a quienes se les recuerda siempre, se los mantiene vivos en el corazón”, expresó. Finalmente, envió un abrazo a los demás padres que perdieron a sus hijos y reconoció la dimensión de ese dolor: “Es lo más duro que le puede llegar a pasar a un padre”.
A un año de la tragedia, el recuerdo de Jonás y de los otros siete jóvenes permanece presente en sus familias, amigos y en toda una comunidad que busca acompañar a sus seres queridos y mantener viva su memoria.
Multimedios Génesis
