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Advierten que el 80% de los motociclistas no tienen conocimientos básicos de manejo

El preocupante aumento de la siniestralidad vial en Argentina, especialmente la que involucra a motocicletas, pone en jaque la seguridad en calles y rutas. Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM), advirtió que circular en moto en el país es, para muchos, jugarse la vida. La cifra es alarmante: entre el 70% y el 80% de los motociclistas carece de los conceptos básicos de manejo, una realidad que se agrava por un sistema deficiente en la emisión de licencias, la ausencia de controles y la facilidad para adquirir estos vehículos.

“La moto es un vehículo inestable por naturaleza”, explicó Pons en diálogo con La Última Rosca por Radio Up. “A esto se suma el mal uso que se le da. Hemos comprobado que la mayoría de los motociclistas no sabe frenar ni doblar correctamente, y esto va mucho más allá del manejo defensivo.” El ingeniero señala directamente a la falta de exigencia en los sistemas de otorgamiento de licencias de conducir en la mayoría de los municipios, la ausencia de educación vial y la facilidad para comprar una moto con solo el DNI y una cuota, incluso sin la necesidad de presentar un registro.

Este escenario genera una siniestralidad predecible. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya alertó en 2021 sobre la crítica situación en la región, donde el 45% de los fallecidos en siniestros viales son peatones, ciclistas y motociclistas. De ese porcentaje, el 27% corresponde a motociclistas, una cifra que subraya la vulnerabilidad de este grupo.

Pons enfatizó que, a diferencia de otros países donde la educación vial es una prioridad, en Argentina esta brilla por su ausencia o es “paupérrima” y no se adapta a la edad madurativa de los alumnos. A esto se suma el otorgamiento “terriblemente laxo” de licencias de conducir y la desaparición de los controles dinámicos en gran parte del país, sumada a la falta de controles unificados en todo el país. “Con un sistema donde 2.300 municipios quieren mandar en materia de tránsito, es difícil solucionar la problemática si no se modifican los esquemas actuales”, sentencia el presidente de OVILAM.

Falta de conciencia sobre seguridad vial a motociclistas

El auge de las motocicletas se explica, según Pons, por su bajo costo y la sencillez para acceder a ellas, incluso a través de un “enorme mercado negro de motos robadas”. Además, su uso masivo como herramienta de trabajo en servicios de delivery y mensajería ha disparado su circulación. Sin embargo, esta masificación no fue acompañada de una mayor conciencia sobre la seguridad. “Un motociclista que pasa una esquina sin frenar tiene una altísima probabilidad de colisionar con un vehículo de mayor porte y salir gravemente lastimado. Es una cuestión de pérdida de sentido común y valores básicos”, reflexionó Pons.

La justicia también juega un rol. La falta de tipificación adecuada de los delitos viales y la lentitud en los procesos judiciales generan una sensación de impunidad que agrava el problema. “Tenemos una mezcla de omnipotencia e impunidad. Creemos que a nosotros nunca nos va a pasar, pero los miles de muertos y heridos cada año demuestran lo contrario”, advierte el ingeniero. La escasa inversión en seguridad vial, que contrasta con el costo del 1,7% al 1,8% del PBI anual que representan los siniestros viales, completa un panorama desolador.

Pons subraya la necesidad de que la educación vial y la gestión del tránsito sean responsabilidad de las provincias y, fundamentalmente, de los municipios, desmitificando la centralización de culpas en el gobierno nacional. La reciente reestructuración de organismos como la Agencia Nacional de Seguridad Vial y la Dirección Nacional de Vialidad genera incertidumbre sobre el futuro de la recopilación de estadísticas viales, actualmente “muy pobres” y con datos inconsistentes entre provincias. “Si se mantiene la misma calidad de datos, solo habrá cambiado el sector, pero no se habrá mejorado nada”, concluye Pons, enfatizando la urgencia de cambios profundos para revertir esta crítica realidad.