La temporada de enfermedades respiratorias, que este año se adelantó varias semanas respecto de lo habitual, podría prolongarse durante buena parte de agosto debido a la persistencia de los virus en circulación y a las condiciones climáticas previstas para las próximas semanas. Así lo explicó el coordinador del Programa de Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), Guillermo Rolón, señaló que, aunque actualmente no se observa un crecimiento sostenido de casos, la curva epidemiológica tampoco termina de descender y mantiene un comportamiento irregular.
Según detalló, la vigilancia realizada a través de unas 60 salas respiratorias distribuidas en la provincia muestra que desde antes de las vacaciones de invierno los registros alternan semanas de aumentos y descensos. El mayor nivel se produjo durante la semana epidemiológica 26, cuando se superaron los 300 casos, con una incidencia importante en el Hospital de Pediatría.
A partir de entonces, los registros descendieron y volvieron a incrementarse sucesivamente, pasando por valores cercanos a 100, 180 y nuevamente alrededor de 290 casos. En las últimas semanas, la mayoría de los centros que reportan al programa comenzó a mostrar una tendencia descendente o estable.
Una excepción fue Oberá, donde Rolón indicó que los registros semanales, que se habían mantenido entre 28 y 30 casos, aumentaron hasta aproximadamente 60 durante las semanas 28 y 29.
El especialista explicó que este comportamiento está relacionado, entre otros factores, con los cambios bruscos entre jornadas cálidas, frías y lluviosas, que este año acompañaron una temporada respiratoria particularmente extensa.
Influenza se adelantó y ahora gana terreno el virus sincicial
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los equipos sanitarios fue la aparición temprana de la influenza. Rolón recordó que la circulación del virus comenzó antes de lo habitual y registró alrededor de un 30% más de casos hasta la semana 22, correspondiente aproximadamente a mediados de junio.
Lejos de desaparecer tras ese primer período, el virus continuó circulando durante las semanas siguientes. A ese escenario se sumó durante las últimas tres semanas un incremento de la presencia del virus sincicial respiratorio (VSR), especialmente relevante en la población pediátrica por su relación con los cuadros respiratorios de los niños más pequeños. Al mismo tiempo, continúan apareciendo casos de influenza y gripe A, algunos con una evolución más prolongada de la que habitualmente esperan los pacientes.
Rolón explicó que, particularmente entre los adultos, se observan cuadros con fiebre, secreciones y dolores musculares que pueden presentar recaídas o extenderse entre 15 y 20 días, cuando normalmente la sintomatología tiende a resolverse en una semana o diez días.
En esta época del año también comienzan a adquirir mayor peso los procesos alérgicos, especialmente durante agosto y septiembre, lo que en algunas ocasiones puede generar confusión entre ambos tipos de cuadros. La presencia de fiebre y dolores musculares, entre otros síntomas, ayuda a diferenciar un proceso infeccioso de una manifestación predominantemente alérgica.
Una temporada que podría extenderse
Desde el Programa IRAB ya habían advertido que el escenario de este invierno presentaba una particularidad: los cuadros que otros años comenzaban a adquirir mayor intensidad en junio empezaron a manifestarse durante los primeros días de mayo. El problema, explicó Rolón, es que aquel adelantamiento no estuvo acompañado por una finalización igualmente temprana. Por el contrario, la circulación viral se mantiene durante más tiempo.
Las jornadas de frío, lluvia, humedad y cambios importantes de temperatura podrían favorecer esa continuidad. Por eso, desde el programa estiman que el período de mayor atención sobre las infecciones respiratorias podría prolongarse al menos tres o cuatro semanas más.
El médico remarcó, no obstante, que durante las últimas semanas de julio y los primeros días de agosto no se produjo un aumento significativo del número total de casos. La preocupación está puesta en la persistencia: los registros se mantienen y eso extiende durante más tiempo la demanda sobre el sistema sanitario. Esa continuidad tiene también consecuencias sobre los equipos de salud. Rolón explicó que, cuando se supera el momento en que parecía haberse alcanzado el pico, pero la demanda permanece elevada, el recurso humano comienza a experimentar desgaste después de varias semanas de trabajo sostenido.
La situación llevó al programa a evaluar una nueva distribución de insumos entre los distintos servicios, de acuerdo con las necesidades que vaya presentando cada área.
Vacunación por debajo de lo esperado
Otro de los puntos de preocupación es la cobertura de la campaña antigripal. De acuerdo con los últimos datos manejados por el área, la cobertura general se ubica aproximadamente entre el 70% y el 75%, considerando los distintos rangos de edad.
Rolón explicó que, para alcanzar un escenario de mayor tranquilidad epidemiológica, la cobertura debería superar el 90%, por lo que todavía existe un margen importante para avanzar con la inmunización.
En pediatría se observó una mejora significativa en la aplicación de la primera dosis correspondiente a los niños que necesitan completar el esquema inicial, aunque la cobertura de la segunda dosis continúa siendo inferior a la deseada.
Además, desde Salud Pública insistieron en que una persona que ya atravesó un cuadro gripal puede y debería vacunarse una vez superada la etapa aguda, siempre que no presente fiebre y haya recuperado un buen estado general. Haber padecido una infección no reemplaza necesariamente la protección que brinda la vacunación. Por eso, la recomendación es esperar la recuperación y luego completar la inmunización correspondiente de acuerdo con la edad y las indicaciones sanitarias.
La insistencia no se limita a la antigripal. Rolón recordó que durante las recorridas del programa de Salud Escolar todavía encuentran esquemas incompletos de otras vacunas incluidas en el calendario nacional gratuito y obligatorio, situación que requiere mantener las acciones de concientización para evitar la reaparición de enfermedades prevenibles.
Hospitales preparados, pero con vigilancia permanente
Respecto de la capacidad de respuesta del sistema sanitario ante una eventual prolongación de la temporada, el coordinador del IRAB consideró que hospitales y centros de salud están preparados, tanto por la capacitación del personal como por la disponibilidad de insumos.
Uno de los pilares del programa es el seguimiento semanal de los casos reportados por las salas respiratorias. Esa información permite detectar cambios en cada zona y redistribuir recursos de acuerdo con la demanda.
Rolón indicó que los insumos están disponibles y se entregan según las necesidades de cada área. Dependiendo de cómo evolucione la circulación viral, puede ser necesario repetir esos operativos de distribución tres o incluso cuatro veces durante el año. El desafío, explicó, pasa por sostener la capacidad operativa si la temporada continúa durante más semanas y, al mismo tiempo, reducir la demanda mediante las medidas de prevención.
En ese sentido, Salud Pública mantiene acciones en escuelas y ámbitos laborales, donde insiste en los cuidados para disminuir los contagios y en la importancia de mantener los esquemas de vacunación al día.
Con una curva que por ahora no muestra un nuevo salto generalizado, pero tampoco una desaparición de los casos, el seguimiento continuará semana a semana. El principal dato para las próximas jornadas será comprobar hasta cuándo se mantiene la circulación simultánea de influenza y virus sincicial respiratorio y cuánto pueden prolongarla las condiciones climáticas de agosto.
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