Afirman que la apertura de importaciones y la caída de consumo impactan en los pequeños yerbateros

El economista Hernan Letcher del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) realizó un informe sobre la intervención gubernamental en el sector de la yerba mate, a través del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) presentado por Javier Milei el 20 de diciembre. Entre las conclusiones, indica que la caída del consumo, la apertura importadora y la casi eliminación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym) han afectado sensiblemente a los pequeños productores del mismo modo que a los consumidores.

 Afirma que la apertura indiscriminada de importaciones “desbalancea la cadena productiva yerbatera, cuya morfología expresa atomización en la producción y concentración en la industria”.  “Si el Inym y las regulaciones asociadas al mismo, buscaban darle herramientas al sector con menor poder relativo en un claro escenario de mercado imperfecto, su eliminación agrava el estado de cosas. El precio al productor difícilmente logre recuperarse en los próximos meses, ya que la medida dispuesta por el DNU deliberadamente incide en la (des)organización al interior de la cadena de valor”, remarca.

Además, afirma que el DNU significa, entre otras cosas, la eliminación de la realización de acuerdos semestrales entre los distintos sectores participantes del Inym, que participan en la regulación del precio de la materia prima. “Esto es fundamental dada la morfología del mercado yerbatero: la producción primaria se encuentra atomizada, con 12.000 pequeños productores, la cuenca de producción cuenta con 228 establecimientos que operan como secaderos registrados a nivel nacional y 105 industrias molineras y fraccionadoras, pero sólo las 10 primeras del ranking de producción industrial acumulan 72,7% del mercado. Y los tres primeros (Las Marías, Liebig, Santa Ana) explican el 41%, a través de media docena de marcas y presentaciones de las más diversas”, sostiene.

Asimismo, el informe aduce que si se analiza la relación entre lo que recibe el productor y el precio de góndola, el primero sólo logra captar 5,8% del precio de venta en góndola, es decir, 3,1 puntos porcentuales menos que en junio de 2023. “Esta cuestión se agrava por la decisión del gobierno de reducir impuestos por 120 días a las importaciones de productos de primera necesidad incluidas las materias primas y la primera elaboración de yerba mate. De acuerdo a los datos publicados por Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), las importaciones de yerba mate canchada y yerba mate excluida simplemente canchada (molida, lista para empaquetar), proveniente de Paraguay y Brasil, en los primeros seis meses de año alcanzaron 7,18 millones de kilogramos, 394% más que el mismo periodo de 2023”, manifiesta el documento.

Al tiempo que detalla que “el perjuicio a los productores es muy claro: Ingresan la materia prima a un costo promedio de 1,2 dólares el kilo que, al valor oficial más el impuesto país da unos $1.333, en cambio, la yerba canchada que se compra en secaderos se paga a $1.800, por lo tanto, en este momento los industriales reponen stock a precios bajos y el pagan menos al productor local por la canchada o la hoja verde, además de estirar los plazos de pago, generándoles un fuerte perjuicio”.

“No es la primera vez que se recorre el camino de la desregulación en el sector. En los noventa se desreguló el mercado, eliminándose la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) y el Mercado Consignatario Nacional de la Yerba Mate Canchada. En la actualidad, el DNU pareciera seguir esta misma lógica con la llamada modernización que se propone para el Inym, dentro del paquete de desregulación de la economía. En esa década, el valor de la yerba canchada por tonelada, así como de la yerba verde, caen sostenidamente a lo largo de la década a un tercio y a un quinto de su valor, respectivamente. En el caso de la yerba canchada, el valor se ubicaba en $930 pesos/dólares en 1990, lo que equivalía a 1 dólar el kilo y se desploma a $349 pesos/dólares en 2001, equivaliendo a sólo 35 centavos de dólar el kilo de yerba. La hoja verde también sufre una caída en su valor por tonelada, desde $202 pesos/dólares en 1990, a $42 pesos/dólares en el año 2001. En paralelo, el precio en góndola de la yerba se mantuvo estable durante toda la década. La desregulación sectorial en la década de los 90 significó un claro perjuicio a los productores yerbateros”, recordó el economista.