Alquileres universitarios: “El 60% tiene contrato con dueño directo y la mayoría, en negro”

Carlos Posdeley, estudiante universitario e integrante de Jóvenes por el Alquiler, advirtió que la desregulación, los aumentos por encima de la inflación y la proliferación de alquileres informales están llevando a cientos de estudiantes a endeudarse, dedicar más horas al trabajo antes que al estudio y, en muchos casos, a pensar en volver a sus provincias.

“Estamos hablando de que en un año habrá subido 100 mil pesos el ingreso mínimo, cuando la inflación fue del 24%”, señaló Posdeley. Explicó que, si se hubiesen respetado los índices de precios, “los alquileres deberían estar alrededor de 240 mil o 250 mil pesos, y hoy están cerca de 300 mil”.

El referente sostuvo que esta diferencia “desacoplada de cualquier parámetro” está tensionando al límite el presupuesto de los jóvenes.

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Ingresos a gusto del propietario, describen

Consultado por las condiciones de ingreso, Posdeley describió un panorama “complejo” tras la desregulación de la Ley de Alquileres.

“Hoy cada inmobiliaria o propietario puede pedir lo que quiera. Uno te pide dos garantes, otro ninguno. No hay un contrato estándar, no hay nociones básicas aseguradas”, afirmó.

A esto se suma, según dijo, la expansión del alquiler informal: “Muchos sacan la propiedad del circuito legal y la alquilan en negro, lo que genera inseguridad jurídica para los estudiantes”.

La organización relevó 120 encuestas entre estudiantes inquilinos. De ellos, “solo el 30% tiene contrato por inmobiliaria; un 60% alquila con dueño directo; y dentro de ese 60%, la mitad está en negro”, detalló Posdeley.

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Alquilar en Posadas ya no sería un problema con la fortuna de CFK

Estudiante trabajador o trabajador estudiante

Además, alertó sobre la confusión frecuente entre contratos reales y figuras como el comodato: “Muchos creen que es un contrato de alquiler, pero no lo es”. La presión económica también reconfiguró la rutina universitaria. “El estudiante que puede dedicarse solo a estudiar ya no existe. Hoy la mayoría trabaja y estudia como puede”, afirmó.

La búsqueda de ingresos recorta horas de cursada y preparación académica. “Ya no hablamos de estudiantes trabajadores, hablamos de trabajadores que estudian”, remarcó.

Para los jóvenes inquilinos, la preocupación es tan grande como la del sector propietario. “La vivienda es un prerequisito para vivir en la ciudad. Quienes están debiendo el alquiler están, literalmente, con la valija lista para volverse al interior”, expresó.

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Son más los trabajadores que estudian, que los estudiantes que trabajan, valoró Posdeley.

La situación empeora con la quita de subsidios energéticos, que elevará aún más los gastos mensuales. Posdeley advirtió sobre un fenómeno creciente: el endeudamiento digital. “La flexibilización tiene su lado oscuro: sacar un préstamo por Mercado Pago es extremadamente fácil y con tasas altísimas. Escaneás un QR y sin darte cuenta pagás un mes de alimentos en tres cuotas impagables”.

“No es raro encontrar estudiantes endeudados por comida”, lamentó. Para finalizar, Posdeley reflexionó sobre el impacto profundo de esta crisis: “Después de este año, las preguntas que se abren ya no son solo sobre alquileres: son sobre qué ciudad estamos construyendo. Camino por la calle y miro edificios; me pregunto cuántos departamentos tienen luz, cuántos están vacíos y cuántos podría alquilar un estudiante”.

Según dijo, esta inquietud será “una herramienta para seguir profundizando la discusión el año próximo”.

Fuente: Radio UP