Alta bici: una movida solidaria que reunió 78 bicicletas en Andresito

En Andresito, una restauración puntual se transformó en una movida solidaria de alcance nacional. Todo comenzó cuando Fabián Bautista, docente e influencer de la localidad, decidió recuperar la bicicleta de Mateo y compartir el proceso en redes sociales. Ese video se viralizó y, sin que mediara un pedido formal, comenzaron a llegar ofrecimientos de bicicletas desde distintos puntos del país.

Entre ellos, el gesto decisivo de Estela, una mujer de Buenos Aires que donó 16 bicicletas nuevas que tenía guardadas tras cerrar su local. Para Bautista, ese hecho fue una señal clara. Desde su fe cristiana, interpretó que Dios estaba marcando un propósito y decidió avanzar. Así nació Alta bici, una cadena solidaria que no se cortó y que permitió que decenas de niños accedieran a su propia bicicleta.

“Alta bici: ‘una cadena que no se corta’ surgió como una continuación de la restauración de la bici de Mateo. Como pensábamos hacer una entrega de la bici restaurada, quisimos sumar la alegría de más niños. Con el video de Mateo mucha gente ofreció darle a él una bici. Entonces aprovechamos ese interés para que esa bicicleta vaya a alguien más, porque Mateo ya había recibido una en donación”, explicó.

Desde el inicio, el proyecto se planteó con una meta que el propio impulsor definió como utópica. El objetivo inicial fue llegar a 50 bicicletas, aunque el eje no estuvo puesto solo en la cantidad, sino en generar solidaridad, empatía y compromiso social, entendiendo a las bicicletas como un medio para conectar personas y producir un beneficio colectivo.

Aportes solidarios

“La cadena se hizo realmente larga. Se sumó gente donando bicis, transfiriendo dinero, comprando bicis, reparando bicis, transportando bicis y un largo etcétera. Se sumó gente en forma física como Esteban y Analía, pero también en forma de apoyo como Carlos, que desde República Dominicana aportó para los gastos”, relató el influencer de Andresito.

Y añadió: “Hay gente que donó hospedaje como para los que venían de afuera como Raquel y Glays que albergaron a Esteban Llanes. Otros donaron descuentos como la Mueblería Mabi que nos vendía las bicis con 15 % menos del valor de venta al público y también donó dos bicis nuevas para el sorteo del domingo. Edgardo, que desde sus limitaciones físicas se sumó siempre que había que llevar o buscar lo que falte. Andrea desde las gestiones y acompañamiento constante. Y toda la gente que donó lo que sea para aportar. Estela de Buenos Aires donó 16 bicis y eso fue el estímulo para animarnos a más”.

Desde ese punto, el conteo final incluyó no solo las bicicletas reunidas durante la campaña, sino también las que dieron origen a la iniciativa y otros rodados que se sumaron en el camino. En ese registro se incorporaron la bicicleta restaurada que impulsó la movida, las destinadas a sus hermanos y un rodado especial pensado para una situación puntual, lo que permitió ampliar el alcance de la entrega. “Si se cuenta la bici restaurada de Mateo, que fue el puntapié de todo esto, las de sus hermanos y la tricicleta de Mati, un chico con epilepsia refractaria de Posadas, llegamos a las 78 bicis”, comentó Bautista.

Las donaciones llegaron en distintas condiciones y formatos. Hubo bicicletas nuevas, adquiridas a partir de aportes económicos o donadas directamente, y otras usadas que se encontraban en buen estado. En varios casos, los rodados habían estado guardados durante un tiempo antes de ser puestos nuevamente en circulación. “Nuevas hubo muchas, donadas o compradas con donaciones. Pero también hubo usadas en buen estado o restauradas”, indicó.

Para que todas pudieran ser entregadas en condiciones, fue necesario realizar tareas de acondicionamiento y reparación. Ese trabajo permitió que cada bicicleta estuviera lista para su uso, incluso aquellas que habían permanecido guardadas y requerían ajustes mínimos antes de la entrega. “Para eso se sumó Alejandro Staud, que donó su trabajo en los arreglos y nos cobró solo repuestos”.

Además de ese aporte central, también se sumaron personas que enviaron bicicletas ya reparadas desde sus lugares de origen. En ese marco, el taller de Alejandro Staud funcionó como punto de recepción, depósito y entrega de los rodados, lo que permitió ordenar la logística general de la campaña. Allí se realizaron tareas de reparación y puesta a punto de unas 30 bicicletas, facilitando la centralización del movimiento y la posterior distribución.

Balance

Para Fabián Bautista, el balance de esta primera experiencia fue positivo. Quedó la satisfacción por la alegría de las familias y de los chicos que recibieron las bicicletas. En lo personal, la movida le permitió dimensionar el alcance que viene tomando la iniciativa y crecer en la organización del evento, sumando a más personas al trabajo.

En relación con la proyección, Bautista comenzó a contar con el asesoramiento legal del estudio Thomas – Sole Mases, de Posadas, y planteó como objetivo para 2026 la creación de una fundación para transparentar aún más lo que vienen haciendo. En cuanto al aporte de la comunidad, sostuvo que el acompañamiento sigue creciendo y sumando voluntades, impulsado por la solidaridad y por la visibilización de los resultados.

En ese marco, la cadena puede seguirse a través de sus redes como (fabianbautistaok) y no se limita únicamente a la entrega de bicicletas, ya que viene alcanzando otras necesidades y sumando voluntades. Como ejemplo, mencionó que familias de Santa Fe enviaron regalos para dos comunidades guaraníes de la provincia y que todos los niños recibieron sus paquetes envueltos y con una carta, algo que los referentes comunitarios calificaron como histórico y sin antecedentes.

“Hay muchas iniciativas y la forma de colaborar es acompañar las publicaciones, compartirlas y aportar desde donde se pueda, ya que no siempre es dinero. Hay gente que tiene cosas para donar, como espacios, muebles o servicios, y otras que saben hacer cosas que pueden aportar. Todo suma”, mencionó el organizador de la cadena.

Y cerró: “Yo entendí que Dios quería darle bicicletas a los chicos de Andresito. El impulso fue una repentina donación de bicicletas sin que yo pida nada. Empezaron a ofrecer bicicletas y entendí que había ahí un propósito para eso”.