La familia Rodríguez, integrada por Jorge y José Luis, atraviesa una grave escalada de violencia en el conflicto por las tierras que habitan y trabajan desde hace más de 35 años en el Lote 25, Sección XVI, Paraje Dos Hermanas (Bernardo de Irigoyen, Misiones).
El 23 de agosto, un hombre identificado como De Matos, quien asegura haber comprado esas tierras, instaló un portón de ingreso en el acceso a la chacra y ordenó a sus trabajadores retirar los alambrados colocados por los Rodríguez hace muchos años e iniciaron construir una casa.
Al día siguiente, el 26 de agosto, el mismo hombre amenazó a Jorge Rodríguez, sacó un arma de fuego y efectuó un disparo al aire, gritándole que podía dispararle “en cualquier parte de la chacra” porque “era su propiedad”.
La situación es aún más alarmante porque la esposa de Jorge Rodríguez, embarazada, también recibió amenazas directas contra su integridad.
A pesar de que todas estas circunstancias fueron denunciadas ante la Policía y la Fiscalía de Instrucción de San Pedro, hasta el momento las personas siguen en la chacra, De Matos a pesar de una orden de alejamiento sigue en la chara por medio de peones que envió, no se han tomado medidas efectivas para proteger a la familia, que continúa expuesta a hostigamientos.
Nuevamente vemos que el poder judicial no responde en una zona donde parece que el Derecho llega rápido para los empresarios, pero para los agricultores que viven en la tierra no, recordamos hace semanas el conflicto de la familia Cerpa.
Vecinos, concejales, referentes, y las familias se organizan ante una injusticia que ya lleva una semana.
Antecedentes
La chacra tiene su origen en la posesión de Devonciro Rodríguez, padre de los actuales ocupantes, quien desde comienzos de la década de 1980 habitó y trabajó el Lote 25 de aproximadamente 100 hectáreas.
En 2018, un sobrino de la familia, hijo de Carlos, hermano mayor de los Rodríguez, vendió aproximadamente 50 hectáreas a la Sra. Mariela Vanesa Lemes, quien posteriormente pretendió toda la chacra, las 100 hectáreas.
Las 45 hectáreas restantes nunca fueron vendidas: 30 corresponden a José Luis y 15 a Jorge, quienes se criaron en el lugar, fueron a la Escuela Provincial N.° 636 ubicada a 800 metros y desarrollaron allí toda su vida productiva y familiar.
En la instancia penal, las denuncias impulsadas por Lemes fueron archivadas, al constatarse que nunca tuvo posesión sobre la chacra y que son Jorge, José Luis y sus familias quienes habitan el lugar, con pleno reconocimiento de los vecinos. La Secretaría de Agricultura Familiar de la Nación realizó un informe detallado de la posesión y las actividades de agricultura familiar desarrolladas por los Rodríguez.
Actualmente existe un juicio civil aún no resuelto, en el que la familia Rodríguez presentó pruebas contundentes de su posesión histórica.
Ante el fracaso de su estrategia judicial, Lemes aparentemente decidió vender lo que no era suyo, estafando a De Matos, quien hoy pretende desplazar por la fuerza a la familia que toda la vida vivió y trabajó en esas tierras.
Reconocimiento oficial
Un informe de la Secretaría de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena de la Nación (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca) reconoce a las familias de Jorge y José Luis Rodríguez como agricultores familiares inscriptos en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (RENAF N.º 30557).
El documento señala que ambas familias producen de manera diversificada (ganadería, porcinos, aves, apicultura, piscicultura, cultivos de maíz, mandioca, arroz, batata, poroto, maní y yerba mate), contribuyendo a la soberanía alimentaria nacional y a la conservación del monte nativo, manteniendo alrededor del 40% del terreno cubierto de selva misionera.
Asimismo, recuerda que la Ley 27.118 de Reparación Histórica de la Agricultura Familiar declara de interés público la agricultura familiar y obliga al Estado a garantizar el arraigo y la seguridad de la tenencia de la tierra.
Opinión legal
El abogado de la familia, Dr. José Luis Fuentes (M.P. 3436), expresó:
“Este es un capítulo más de un conflicto donde existen sobradas pruebas de que tanto José Luis como Jorge Rodríguez y sus familias viven y producen en estas 45 hectáreas desde siempre. Ante la imposibilidad de hacerse de esas tierras, la Sra. Lemes aparentemente decidió vender lo que no le pertenecía, estafando a quien compró, que ahora pretende por la fuerza desplazar a la familia. Esto es contrario al derecho y una gran injusticia que todos los vecinos conocen y saben que no corresponde. Las denuncias penales ya fueron archivadas porque quedó probado que la posesión es de los Rodríguez; en el juicio civil en trámite mis defendidos presentaron pruebas sólidas y confiamos en que se resolverá a su favor. Además, el Estado nacional los reconoció como agricultores familiares, lo que refuerza su derecho a vivir tranquilos, trabajar y sostener a sus hijos con el fruto de su esfuerzo. Pretender dejarlos en la calle es un atropello que no puede ser tolerado.”
Pedido desesperado
Frente a los hechos de amenazas, disparos y hostigamiento, la familia Rodríguez ruega y exige la intervención urgente del Poder Judicial y del Estado provincial, para resguardar su vida, su integridad y su derecho a producir en las tierras donde nacieron, se criaron y trabajan desde hace más de tres décadas.
Fuente: JLF
