La fractura del espacio antes conocido como Renovación provocó un cambio en la geometría del poder en Misiones. El empoderamiento del gobernador Hugo Passalacqua, ahora rodeado por la estructura del “Movimiento por lo que Viene”, generó una opción al verticalismo marcado por la conducción de Carlos Rovira y abrió espacio para discutir asuntos que antes eran tabú. Los cambios no tardaron en llegar, algunos de carácter simbólico como la reposición del tradicional cartel de ingreso a la provincia y otros más medulares como los relacionados a la política fiscal. En el horizonte aparecen la revisión de contratos con proveedores cuestionados y de la relación con el poder central.
Lo que faltaba para decretar oficialmente la fractura del “caducado” Frente Renovador ocurrió esta semana. Se presentó en sociedad “Movimiento por lo que Viene”, espacio encabezado por el gobernador Hugo Passalacqua que se planta como la representación política oficial del Gobierno de Misiones y separa aguas con Encuentro Misionero, partido creado por el diputado Carlos Rovira.
Más adelante en este mismo envío analizaremos cómo se distribuyen las adhesiones a cada uno de esos espacios, antes conviene detenerse en un asunto de mayor profundidad que es consecuencia directa del nuevo tablero político en la provincia.
La decisión de un grupo de dirigentes encabezados por Hugo Passalacqua de salir a disputar, no solo las candidaturas sino la conducción, a quien hasta hace solo unos meses era el indiscutido y absoluto líder de la Renovación provocó un cambio significativo en la estructura del poder dentro de Misiones.
Carlos Rovira sigue teniendo un peso específico importante en este nuevo escenario, pero su palabra ya no es ley. Eso abrió posibilidades para generar cambios que antes hubieran sido imposible siquiera plantearlos en voz alta.
En su discurso del acto oficial por el 9 de Julio, Passalacqua se apoyó en dos ejes centrales: la mirada federal y la independencia de “ordenes y mandatos de Buenos Aires”. Se trata de una línea discursiva que el gobernador sostiene desde su primer mandato, pero que en el contexto actual adquieren un significado más potente.
Desde Movimiento por lo que Viene marcan en ese punto una de las diferencias sustanciales con Encuentro Misionero, al que acusan de arriar las banderas del federalismo al mandar a votar a los legisladores nacionales leyes que iban en contra los intereses de la provincia. Aseguran que, bajo la batuta de Rovira, se forzó una alianza con el gobierno libertario de Javier Milei que terminó siendo un “chaleco de plomo” para los intendentes, la mayoría de los cuales hoy reniega de Encuentro Misionero por ese motivo.
Otro cambio significativo que llegó de la mano del nuevo panorama político son las modificaciones de la política fiscal. La aduana paralela era intocable hasta que Passalacqua la tocó y este mes dejó de operar. También se suspendió el cobro anticipado de IIBB al universo Pyme, que representa el 96% del total de las empresas.
Además, se dejaron de aplicar retenciones a las billeteras virtuales, un recurso recaudatorio que no generaba ingresos importantes para la Provincia pero que sí provocaba malestar entre los consumidores.
Se revisaron contratos y se recuperaron concesiones como la del Hotel del IPS en Posadas, el viejo Hotel de Turismo y se puso bajo la lupa a proveedores sobre los que pesan cuestionamientos, como la empresa Alegramed que presta servicios de telemedicina y un sistema de asignación de turnos médicos que resulta francamente ineficiente.
También está en marcha una reconfiguración del organigrama estatal mediante el cual se eliminaron cargos y se desafectaron más de 1.200 contratos que se consideraron irregulares. El próximo paso vendrá con una reconfiguración de ministerios que se propone simplificar el funcionamiento del Estado.
La recuperación de un símbolo
La reposición del cartel original en el acceso del Arco de Posadas aporta un ejemplo de un cambio que hasta podría considerarse menor o anecdótico, pero que sin embargo tiene un alto contenido simbólico.
Hace algunos años se reemplazó la tradicional leyenda que daba a los viajeros la “bienvenida a la Tierra Colorada” por una que declaraba a Misiones la “primera provincia start up de la Argentina” en una modificación que resultó antipática para la mayoría de los misioneros. Se retiró un cartel que a esa altura era un elemento icónico, una parte integral del paisaje y se instaló en su lugar una pieza de marketing político que intentaba reforzar una retórica de vanguardia tecnológica que, en rigor de verdad, planteaba una afirmación imposible de sostener con hechos.
Misiones es una provincia que instrumenta políticas públicas tendientes a desarrollar al sector de las empresas de base tecnológica, eso en buena medida se debe a una decisión de Carlos Rovira que va en consonancia con los cambios de la economía mundial, pero lejos está de ejercer el liderazgo en ese sector o de ser “la primera” en un país que produjo unicornios como Marcado Libre o Globant y que hace unos treinta años ya tenía compañías valuadas en más de 600 millones de dólares como la desaparecida Patagon.
La confusión de objetivos con resultados, la sobredimensión de expectativas y la exageración llevada al paroxismo son errores que se repitieron en la comunicación y que llevaron a que una política bien orientada, como el apoyo a las economías del conocimiento, generara una narrativa que nunca prendió en la gente.
El gobernador Passalacqua encontró allí una oportunidad para devolverle a los Misioneros un pedazo de paisaje propio, ordenó que el Arco de ingreso a la provincia en Posadas volviera a tener la tradicional inscripción de bienvenida a la Tierra Colorada en un gesto que conecta con una narrativa de recuperación de una identidad histórica profunda y de base más popular.
El poroteo en la Legislatura
La fractura de la Renovación dejó planteado un escenario con tres grupos: los que acompañan a Rovira en el armado de Encuentro Misionero, los que respaldan a Passalacqua y dan forma al Movimiento por lo que Viene y un número cada vez menor de dirigentes que intentan mantenerse al margen. La gran mayoría de los funcionarios del Ejecutivo y de los intendentes está enrolada en El Movimiento, lo que le otorga a este espacio una mayor presencia territorial; mientras que el partido creado por Rovira conserva el respaldo de legisladores nacionales y del vice Lucas Romero Spinelli.
La Legislatura era el otro bastión del rovirismo, pero esa situación empieza a cambiar.
El balance de fuerzas dentro de la Cámara de Diputados será determinante para el segundo semestre político, porque se debatirá el proyecto de presupuesto que tendrá una relevancia mayor a la habitual.
El tratamiento de la ley madre de la administración provincial será para alquilar balcones, más que una estimación de ingresos y gastos va a ser la expresión política de la “cirugía” administrativa que el gobernador viene diseñando desde hace meses para adaptar el funcionamiento del Estado provincial a un contexto económico cada vez más duro.
El proyecto propondrá cambios en la estructura del Ejecutivo. Se buscará agrupar organismos y entes descentralizados con funciones afines para optimizar recursos y reducir superposiciones administrativas para agilizar la toma de decisiones. Algunos ministerios pasarán a ser subsecretarías dentro de otros ministerios siguiendo la lógica de simplificación.
El Gobierno necesitará un respaldo político sólido para avanzar con una ley de esa naturaleza y las negociaciones avanzan en distintos frentes. El objetivo inmediato es consolidar el bloque de Movimiento por lo que Viene, que ya cuenta con un núcleo importante de legisladores y aspira a seguir creciendo antes del regreso de las sesiones ordinarias.
Las primeras señales quedaron expuestas durante el acto por el Día de la Independencia realizado en Cerro Corá. La imagen del gobernador rodeado por intendentes y legisladores terminó de confirmar los primeros legisladores de este nuevo espacio.
La primera en hacerlo de manera pública fue la diputada Arabela Soler, quien anunció su alejamiento de Encuentro Misionero. “No puedo seguir acompañando un espacio del cual no me siento parte”, dijo en referencia al partido creado por Carlos Rovira.
Junto a Soler, dejarían Encuentro Misionero para incorporarse a Movimiento por lo que Viene los diputados Roberto Hugo Benítez, Rudi Bundziak, Enio Lemes, Carmen Méndez Assón, Juan Rodríguez, Juan Szychowski y el exintendente de El Soberbio, Roque Soboczinski. Ese primer grupo reúne ocho legisladores, aunque distintas fuentes aseguran que el bloque podría alcanzar las diez bancas antes del reinicio de la actividad parlamentaria.
La expansión del espacio también comenzó a proyectarse hacia otros sectores políticos. En ese contexto se inscribe la presencia de Rita Flores, diputada electa por La Vida y los Valores, en la fotografía de Cerro Corá junto al gobernador. Cerca del nuevo espacio aseguran que Flores ya acordó su incorporación, lo que convertiría a Movimiento por lo que Viene en un bloque de nueve integrantes con posibilidades concretas de seguir ampliándose.
Cada incorporación tiene una lectura que excede la simple integración de un bloque. Lo que hoy está en juego es la construcción de una mayoría parlamentaria que permita acompañar la agenda legislativa del gobernador durante la etapa más compleja de su mandato.
De acuerdo con el esquema que hoy manejan distintos actores políticos, Encuentro Misionero conservaría trece diputados: el presidente de la Cámara, Sebastián Macías; el titular del bloque, Alejandro Arnhold; Anazul Centeno, Paula Franco, Blanca Núñez, José Pastori, Lilian Tartaglino, Heidy Schierse, Carolina Butvilofsky, Aryhatne Bar, Horacio Martínez, Alicia Zalezak y Carlos Rovira.
La oposición también comenzó a reacomodarse. La Libertad Avanza perdió una banca tras la salida de Nelli Guerrero, quien decidió conformar el bloque unipersonal Por Misiones y la Libertad. El bloque libertario quedó integrado por Adrián Núñez, Walter Báez, Samanta Steckler y Osvaldo Manzoni.
La UCR mantiene tres diputados: Santiago Koch, Francisco Fonseca y Rosy Kurtz. El Pays conserva la misma representación con Cristian Castro, Héctor “Cacho” Bárbaro y Elvani Goring.
Con dos bancas aparecen Por la Vida y los Valores, integrado por Walter Ríos y Débora Mangone, y Algo Nuevo por la Dignidad de los Trabajadores, conformado por Miguel Núñez y Ramón Amarilla. Completan la integración de la Cámara Analía Labandoczka, del PRO; Martín Arjol, del Partido Libertario; y Juan Ahumada, ex Activar, hoy referenciado en el bloque Por Misiones.
Las paradojas de la economía libertaria
Los números de la macroeconomía marchan razonablemente bien con una caída de la inflación que ahora se ubica por debajo de los dos puntos mensuales, el riesgo país está en los niveles más bajos desde 2018 y se proyecta cerrar el año con un superávit comercial de 23 mil millones de dólares.
Sin embargo, el número total de empresas activas en todo el país se redujo en casi 26.500 desde que asumió Milei, se perdieron más de 200 mil empleos formales asalariados, el consumo se mantiene bajo, 9,7 millones de personas tienen graves problemas para pagar sus créditos, la inversión extranjera directa fue negativa en casi 800 millones de dólares sólo en mayo y la mayoría de las divisas que entran por exportaciones terminan en Miami o debajo de algún colchón.
Esta divergencia entre los indicadores financieros ordenados y deterioro de la economía real, arroja alarmas especialmente por el desplome de la actividad industrial y un mercado laboral signado por la informalidad y la pérdida de calidad.
Uno de los sectores que mejor ilustra el impacto negativo en la microeconomía es el entramado manufacturero que sufre actualmente un escenario de contracción y ajuste de plantillas. La actividad industrial ya acumuló un retroceso del 3,1% en lo que va del año 2026 y se sitúa un 14,5% por debajo del pico de actividad alcanzado en noviembre de 2017.
Las fábricas continúan operando con una elevada capacidad ociosa, cercana al 40%, lo que las obliga a vender para cubrir sus costos fijos, incluso con márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos.
El sector industrial quedó atrapado, como jamón de un sándwich, entre incrementos en los costos operativos que presionan por debajo, mientras que por arriba el incremento de importaciones y la caída del consumo lo aplastan.
La disparada tarifaria ilustra este punto, el precio de la energía eléctrica para los grandes usuarios saltó un 79% y el gas trepó entre un 30% y un 50% según la categoría, pero ninguno de esos incrementos puede “pasar a precios” porque el consumo y la competencia de los importados no lo permiten.
Ese fenómeno explica en buena medida la baja registrada en los últimos meses de la inflación, pero también es responsable por el cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo.
Crónica de un cierre anunciado
El rublo del calzado es uno de los que mejor representa esa paradoja. Las zapatillas, especialmente las de las marcas más afamadas, son hoy relativamente más baratas que hace cuatro o cinco años, pero prácticamente todas las fábricas del rubro en el país cerraron y expulsaron a miles de argentinos del mercado formal de trabajo, la mayoría de los cuales ahora forman parte del creciente universo del autoempleo de baja productividad.
En Misiones hay un caso paradigmático. Esta semana cerró definitivamente la planta fabril de la empresa Dass que estaba instalada en Eldorado, la última fabricante de la marca Nike en Argentina, que ahora importa todos sus calzados.
Para el mercado laboral provincial implica la pérdida de la que hace apenas unos años era la principal fuente de empleo formal registrado en todo el territorio misionero.
Según datos oficiales, de noviembre de 2023 a esta parte se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo en blanco en el sector privado y las proyecciones no son nada halagüeñas. La consultora Industria y Desarrollo (I+D) estima que a lo largo de este año se perderán 105.000 puestos de trabajo industriales, de los cuales 60.000 corresponderán a empleos directos y 45.000 a indirectos.
A medida que se profundiza la recesión productiva, el deterioro financiero de hogares y empresas se agrava. Según la agencia Fidelitas, de las 26 millones de personas bancarizadas en Argentina, el 27,1% (9,7 millones de ciudadanos) registran algún tipo de atraso en sus pagos de créditos. Los analistas de riesgo advierten que la morosidad crediticia en el país dejó de ser un dato coyuntural para mutar en un fenómeno estructural de verdadera emergencia.
El ahogo financiero también recae sobre la actividad comercial y productiva. Desde enero de 2025 hasta la fecha la morosidad del comercio aumentó un 87%, arrastrando a casi 16.486 empresas, y en la industria manufacturera la falta de cumplimiento en los pagos registró una alarmante suba del 98%. Reportes de la Unión Industrial Argentina (UIA) arrojaron que en abril el 45% de sus empresas mantenía atraso en algunos pagos y que un 6,1% incumplía la totalidad de sus obligaciones.
La ilusión óptica de la desocupación
El último vértice de esta paradoja esconde una trampa analítica en las estadísticas del mercado laboral: el nivel de desocupación se mantiene relativamente bajo, pero a expensas de un ascenso profundo del autoempleo y la informalidad. El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA destaca que el deterioro social de la economía no se expresa con una destrucción masiva del empleo total, sino mediante la migración hacia la precarización.
Los números reflejan un escenario crítico de la calidad del trabajo: 45% de los trabajadores argentinos se ubica en puestos precarios en el año 2025. Entre los asalariados informales, la incidencia de la precarización escala dramáticamente al 81,1%. Actualmente, el 48,3% de los ocupados desempeña sus tareas en el sector micro informal.
La modalidad de trabajadores no asalariados y cuentapropistas ya representa un 31,7% del total urbano, convirtiéndose más en un «empleo refugio» o de subsistencia que en una oleada genuina de emprendedurismo.
El gran desafío actual es que los motores que hoy sostienen el crecimiento macroeconómico (como las finanzas, la minería y las actividades primarias) ostentan un impacto sumamente limitado para generar empleo directo. Desde la UCA alertan que es muy difícil que la mano de obra industrial que resulta despedida se reconvierta y dirija a sectores como la energía o la minería.
Inversiones en rojo
Uno de los factores que hacen que el orden macro no se traduzca en una mejora que se extienda a todos los órdenes de la economía es la falta de inversión. En el tercer año de mandato de un gobierno que lo entregó todo a cambio de ganar la confianza de los mercados, Argentina sigue siendo el país que menos inversión extranjera directa recibe en toda Latinoamérica.
A pesar del RIGI, que otorga a los grandes inversores una serie de beneficios fiscales que no existen prácticamente en ningún otro lugar del mundo, el país captó durante todo 2025 apenas 3.142 millones de dólares de inversión extranjera directa, la cifra más baja entre los países de la región, según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Curiosamente los cuatro países que recibieron mayor volumen de inversiones en Latinoamérica el año pasado están bajo gobiernos de tendencias más cercanas a la izquierda. A la cabeza se ubicó Brasil, del “comunista” Lula Da Silva que captó inversiones extranjeras por 76.877 millones de dólares con lo cual multiplicó por 25 la cifra que consiguió la Argentina libertaria.
En segundo lugar se ubicó la México de también izquierdista Claudia Sheinbaum con más de 40.800 millones de dólares, tercera la Chile de Boric con 13.152 millones, seguida por la Colombia de Petro con 11.462 millones. Hasta la pequeña Costa Rica, con 5.733 millones de dólares, superó ampliamente a Argentina en inversiones.
Lejos de revertirse la tendencia, los números más recientes muestran que el sesgo negativo se profundiza. En mayo la inversión extranjera directa fue negativa por 798 millones de dólares, lo que quiere decir que el dinero que las expresas giraron al exterior superó al que ingresaron al país. Sólo en concepto de dividendos y utilidades hubo egresos por 484 millones de dólares.
Margaritas a los chanchos
Otro problema para la economía argentina es que muy pocos de los dólares que ingresan por las exportaciones quedan dentro del sistema. El país logró una dinámica comercial positiva gracias al capo y a Vaca Muerta, pero también gracias a los bajos sueldos que generan un consumo planchado que a su vez mantiene deprimidas las importaciones.
Es decir que el superávit comercial récord es también un resultado del ajuste que pesa sobre los hombros de la mayor parte de la población, con especial énfasis en la desaparecida clase media que hoy hace equilibrio sobre la línea de la pobreza.
Pero casi todos los dólares que gana el país con sus exportaciones se van en atesoramiento y turismo. Según los números que maneja el economista Carlos Melconian, de cada 2.600 millones, 2.500 salen del sistema. “Los dólares argentinos van a parar a la comuna 16, es tirarle margaritas a los chanchos”, ironiza el expresidente del Banco Nación en referencia a los viajes a Miami.
Fuente : Misiones Online
