Ante el informe de la Anac, el Gobierno provincial intervendrá para que pueda funcionar el aeropuerto de Posadas

Había tomado estado público el informe del jefe de seguridad operacional de la Administración Nacional de Aviación Civil en Posadas advirtiendo la falta de elementos para controlar un posible incendio.

La falta de equipamiento que garantice la acción inmediata ante un incendio o situaciones similares en el aeropuerto Libertador General José de San Martín, conocida a través de un informe interno de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), llevó a la Provincia a tomar ayer la decisión de intervenir y aportar los elementos necesarios para mantener la operatividad hasta tanto el Gobierno nacional, jurisdiccionalmente a cargo, resuelva la cuestión.

Fue el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez, quien confirmó la determinación, al evaluar la situación que contemplaba la posibilidad de cerrarse el aeropuerto, lo que afectaría a cientos de pasajeros.

“Esto se trata de una cuestión que amerita la intervención nacional para solucionarla”, apuntó el ministro Pérez. Y agregó en el mismo sentido que “mientras diagnostiquen qué es lo que está pasando o faltando, la Provincia de Misiones va a poner el remedio para que esto funcione”.

Remarcó el funcionario que “una cosa es realizar un diagnóstico y otra distinta hacer lo que realmente se necesita”, en clara alusión a la situación que se vivió en el inicio de la presente semana.

Walter Ríos, a cargo de la seguridad operacional del aeropuerto de la capital provincial, fue quien advirtió sobre la falencia existente en el aeropuerto de Posadas. “Esto viene en declive desde fines de 2019”, explicó.

La falta del equipamiento adecuado para controlar un siniestro en el aeropuerto de Posadas, es solo una pequeña muestra de lo que ocurre en diversas terminales aéreas del país y que comienzan a trascender a partir de la decisión del Gobierno nacional de intervenir la ANAC en julio último y realizar un reordenamiento interno para elevar la eficiencia de dicho organismo.

Argentina busca avanzar con una política de “cielos abiertos”, pero en las condiciones operativas actuales de varios aeropuertos, podría llegar a perder la categoría uno cuando sea auditada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), agencia especializada de la Organización de las Naciones Unidas que estudia los problemas de la aviación civil internacional y promueve los reglamentos y normas únicos en la aeronáutica mundial, que visitaría el país en septiembre próximo.

Consultado si la ANAC informa de manera periódica el estado operativo de los aeropuertos, Ríos dijo que en Posadas “normalmente se hacen (informes) sobre eso e inclusive se efectúan pedidos de reparaciones. Pero esta falta de respuestas viene desde el Gobierno anterior”.

Agregó que “a raíz de la intervención que sufrió la ANAC, la nueva administración pidió informes a todos los aeropuertos sobre el estado y demás, con las novedades que tenían. Yo sabía que había algunas cuestiones operativas, pero siempre estuve atado de pies y manos, porque las veces que pedí un vehículo para ir hasta el Servicio de Incendios, para poder tomar fotos y hacer un informe me lo negaron”.

Ríos trabaja hace veinte años en el aeropuerto de Posadas y remarcó que “hay una normativa OACI, que es la que regula las condiciones que están normadas y en las cuales se deben encontrar los vehículos y todo el material extintor, inclusive la reserva con la que debe tener el aeropuerto y que hoy por hoy no se está cumplimentando”.

Contó que “soy personal militar, de la Fuerza Aérea. En el año 2011, cuando la Fuerza Aérea deja la fiscalización y se hace cargo la ANAC, a mí me ofrecieron pasarme a la órbita civil para pertenecer a la misma. Desde ahí hasta la actualidad, estoy cumpliendo funciones acá en lo que es la parte de seguridad operativa”.

 

 

Ríos detalló que “la realidad es que desde que asumió el jefe de aeropuerto actual, Mariano Ruiz, todo empezó a decaer, estamos hablando de fines de 2019. La gestión del jefe de aeropuerto anterior fue muy complicada porque agarró la época de transición, del traspaso de Fuerza Aérea a la ANAC. Cuando se formó la ANAC se encontró con muchas cosas que no había, equipamiento que no existía y tuvo que subsanarse”.

 

Un sistema operativo, a nivel país, que cumple solo el 37%

En un informe publicado por el diario La Nación, sobre la intervención del Gobierno nacional a la ANAC, se destaca que “una auditoría determinó que el sistema cumple apenas con el 37% de los requisitos de control, fiscalización y seguimiento de las operaciones de las aeronaves”, en lo que representa “un duro golpe a los cielos abiertos ya que Estados Unidos podría sancionar al país y bajar la categoría operativa”.

La intervención llevada adelante es por 180 días y nombró en el cargo a María Julia Cordero. Según los especialistas en el tema “lo que busca en ese tiempo es evitar que la Administración Federal de Aviación (FAA, según sus siglas en inglés) de los Estados Unidos baje la nota, algo que ya le sucedió en 2002, después de una auditoría en la que quedó expuesta la baja calidad de la operación local, luego de las tragedias aéreas de Austral en Fry Bentos en 1998 y el de LAPA en el Aeroparque en 1999. Allí argentina perdió la categoría uno”.

Luego, “aprovechando la visita de George Bush, presidente norteamericano al país, se logró en 2005 regresar al anterior nivel de seguridad operacional internacional”, recordaron.

El informe

El detalle de las deficiencias que puso en alerta a la Anac está expuesto en el documento denominado “Informe de la situación actual del Aeropuerto Sarp” e incluye también, según pudo saber este matutino, cuestionamientos a un cuartel obsoleto para el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios, un sistema de comunicación escaso y antiguo; trajes antifuego vencidos y extintores oxidados por el mal almacenamiento. “Las veces que pedía para utilizar el vehículo para llegar al servicio contra incendios que no está dentro de la misma instalación porque está pegado a la aeronáutica provincial, nunca podía hacerlo. No hay material para enfrentar el más mínimo incendio. Ante una situación de riesgo, esto puede complicarse. Por ello es importante dar a conocer esto y que intervenga la Justicia de oficio si la Anac no actúa”, sostuvo Ríos.

Luego, expresó que “la Provincia no tiene mayor incidencia en esta situación que es meramente responsabilidad de la Anac. No obstante, también podría involucrarse si tiene intereses porque se trata de ciudadanos que viajan constantemente en este aeropuerto. Sobre todo el turismo que llega a Misiones por vía aérea y desciende en Posadas”.

En este contexto, el informe de Anac fundamenta que a diferencia de otros aeropuertos, donde el servicio de salvamento y extinción de incendios está a cargo de la Policía Federal Argentina (PFA), en el aeropuerto de Posadas los responsables de enfrentar las llamas en caso de algún siniestro son agentes capacitados de la Anac. En consecuencia y teniendo en cuenta las falencias advertidas, el organismo habría concluído que el nivel de respuesta ante una eventualidad en el aeropuerto posadeño no alcanza los estándares internacionales.

Según detalló Ríos, este informe fue elevado por el jefe local de la Anac, Mariano Nicolás Ruiz, el 23 de julio pasado. “Desde esta época hasta la fecha no se tomó ninguna medida preventiva para que no ocurra ningún siniestro. Por eso, tomé la decisión de difundir este informe”, sostuvo.

Luego, dijo que “llegó personal de Anac a revisar el aeropuerto y hablaron con el jefe de Aeropuertos. Lo que se habló fue a puerta cerrada”.

“Lo que estimo puede derivar en una persecución laboral a partir de esto, pero deberían ocuparse de lo que realmente importa que es mejorar los elementos de seguridad. Como funcionarios públicos en esta área debemos ocuparnos de salvaguardar vidas sabiendo cuál es la problemática y ya tienen conocimiento. Todo es un riesgo, el equipo de rescate y las sogas están deterioradas también”.

Además, Ríos dijo que desde su área se ocupan de fiscalización y monitorear los riesgos y peligros que puedan llegar a haber en la plataforma de Aeropuertos 2000. “Controlamos los daños y todo lo que pueda prevenir un siniestro”.

Ante posibles siniestros

Ríos sostuvo que “la situación actual de la seguridad del aeropuerto de Posadas está en un estado crítico y preocupante”.

La lista de fallas incluidas en el documento que revela el estado crítico de la seguridad ante posibles siniestros pone énfasis en el parque automotor y en relación con eso, en la mira de la Anac aparece apuntada por sus deficiencias la autobomba principal Oshkosh Int 50 modelo New Stricker, con tracción en las seis ruedas. Sobre este equipo, especialmente desarrollado para actividad aeroportuaria, marcaron más de 30 fallas, entre las que aparecen: pérdida de aire en el sistema de frenos, seis cubiertas desgastadas, parabrisas roto por granizo, cámara de retroceso sin funcionar, el 80% de las luces de emergencia fuera de servicio, válvulas de freno traseras y freno de mano con pérdidas y bloqueo, ruido en el diferencial delantero, problemas para elevar las torres de iluminación, eyector de carga de batería (no funciona); tampoco funcionan el aire acondicionado y el joystick para operar el disparador del material antillamas.

El inventario de faltantes o partes rotas de la Oshkosh Int 50 se completa con elementos afectados por la caída de granizo que azotó Posadas el 16 noviembre de 2023, resultando dañados los espejos retrovisores, parabrisas, escotillas y mangueras.

La segunda autobomba “operativa” en el aeropuerto posadeño es una Mercedes Benz modelo 1114 de 1981, sobre la que se marcó que no posee dirección hidráulica, tampoco aire acondicionado ni sistema de comunicación, no posee limpiaparabrisas, tampoco persianas, tiene roto el sistema de cierre y apertura, paneles de puerta no posee, los controles del monitor de techo no funciona, sirena y altavoz no posee, parte de chapa en mal estado y luces bajas y altas con poca densidad debido al estado de los faros.

En el parque automotor hay una camioneta Volkswagen Amarok 2014 que se utiliza tanto para el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios como para tareas administrativas y función operativa, que también registra problemas en de frenos, amortiguadores y tren delantero.

La flota se completa con una Ford Ranger 2022 que está siendo reparada, una Peugeot Partner 2005 que está fuera de servicio al igual que una Ford F100 del año 1984 y un remolque tipo batan para el transporte de combustible: sin dominio, sin seguro, ni habilitación de la Secretaría de Energía.

Fuente: Primera Edición