La Cancillería declaró persona non grata al representante diplomático iraní Mohsen Soltani Tehrani. La medida se da tras acusaciones del gobierno de Irán contra Argentina y reaviva la tensión por la causa AMIA y la falta de cooperación judicial.
La Cancillería Argentina anunció este 2 de abril la expulsión del encargado de negocios interino de la embajada de Irán en el país, Mohsen Soltani Tehrani, al declararlo persona non grata y otorgarle un plazo de 48 horas para abandonar el territorio nacional.
La decisión se formalizó a través de un comunicado oficial en el que el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto invocó el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, normativa que habilita a un Estado a retirar el reconocimiento a un diplomático extranjero sin necesidad de exponer públicamente los fundamentos detallados.
Según el texto difundido, la medida responde al comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, en el que —de acuerdo a la posición argentina— se formularon “acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes” contra el país y sus máximas autoridades.
En ese sentido, desde la Cancillería sostuvieron que dichas declaraciones constituyen “una inaceptable injerencia en los asuntos internos” de la Argentina, además de representar una tergiversación deliberada de decisiones adoptadas conforme al derecho internacional y al ordenamiento jurídico nacional.
El Gobierno argentino también vinculó la decisión con un conflicto de larga data: la falta de cooperación por parte de Irán en la investigación del Atentado a la AMIA, ocurrido en 1994 y considerado el mayor ataque terrorista en la historia del país.
En el comunicado oficial, se remarca que este episodio “se suma a la persistente negativa de la República Islámica de Irán a cooperar con la Justicia argentina”, así como al incumplimiento de órdenes internacionales de detención y pedidos de extradición de los acusados en la causa.
Además, la Cancillería calificó como “particularmente grave” la designación en cargos de alta responsabilidad dentro del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de personas que están requeridas por la Justicia argentina, en el marco de la investigación por el atentado.
La medida adoptada implica un endurecimiento concreto en la relación bilateral entre ambos países. Declarar persona non grata a un diplomático es uno de los recursos más contundentes en el ámbito de la diplomacia y suele reflejar un nivel elevado de conflicto entre Estados.
En la práctica, la expulsión de un encargado de negocios —quien actúa como máxima autoridad de una representación diplomática en ausencia de un embajador— afecta directamente los canales formales de diálogo y reduce el margen de interacción institucional entre ambos gobiernos.
Desde el Gobierno argentino remarcaron que no tolerarán agravios ni injerencias por parte de Estados que, según señalaron, han incumplido de manera sistemática sus obligaciones internacionales.
En esa línea, el comunicado concluye reafirmando el compromiso del país con “la memoria, la justicia y la lucha contra el terrorismo”, además del respeto al derecho internacional como marco rector de su política exterior.
La decisión se conoce en un contexto de creciente tensión discursiva entre ambos países, donde los cruces diplomáticos recientes volvieron a poner en agenda el vínculo entre Argentina e Irán, marcado históricamente por el atentado a la AMIA y las derivaciones judiciales y políticas que aún continúan abiertas.
