La delegación Argentina obtuvo el segundo puesto en el Trofeo de las Naciones del Campeonato Mundial de Pizzaiolos (maestros pizzeros) Caputo realizado en Nápoles, Italia, entre el 17 y el 19 de junio. El primer puesto fue para Suiza, y cerró el podio la selección China.
Este reconocimiento en un certámen de prestigio internacional tiene a Ezequiel Ortigoza como protagonista, quien ganó dos de las tres categorías de Pizza Acrobática y quedó en segundo lugar en Pizza más Ancha. Y no solo eso, también obtuvo el segundo puesto en la categoría Pizza en Teglia, lo que llevó a la organización a destacar a este «multipremiado pizzaiolo argentino».
Ezequiel ya tiene experiencia en subir al podio. Sin ir más lejos, se quedó con el título de Subcampeón Mundial de Pizza Napoletana en el torneo celebrado en Parma en abril de este año y ganó varios premios internacionales en la categoría Free Style.

Harina de campeones
Los representantes de la Argentina en el 21º Campeonato Mundial de Pizzaiolos, que estuvo integrada también por los pizzaiolos Damián Mármol y Pablo Basilio, compitieron con pizzas elaboradas con Harina Forzani para pizza napoletana, un producto co-creado por Molino Forzani y Ezequiel Ortigoza.
Para su creación, el equipo técnico de Molino Forzani y Ezequiel Ortigoza trabajaron de forma conjunta en la elaboración de alternativas, la realización de pruebas y el desarrollo de las propiedades reológicas que la convierten en una harina que alcanza estándares internacionales de calidad.
«Hasta hace poco tiempo, las pizzerías especializadas en pizza napoletana debían importar la harina desde Italia. Hoy tienen una alternativa nacional en el mercado que ha demostrado estar a la altura de las exigencias de los mejores pizzaiolos», declaró Agustín Forzani, socio gerente de la empresa.

Molino Forzani se encuentra ubicado en Esmeralda, provincia de Santa Fe. Es un molino innovador que cuenta con tecnología de vanguardia, dos laboratorios y una panadería experimental, lo que le permite garantizar la calidad de sus productos a lo largo de todo el año.
Pizzaiolo desde la cuna
Ezequiel Ortigoza nació en una familia de maestros pizzeros. Heredó el oficio de su padre y de su abuelo, y se crió en las cocinas de las pizzerías más emblemáticas de la city porteña.
Su infancia transcurrió en «El Cuartito», donde su padre ha sido maestro pizzero por más de cuatro décadas. A los quince años, Ezequiel comenzó a trabajar en la cocina de esta pizzería. «Llegaba a las seis de la mañana para ver cómo trabajaban los maestros pizzeros, todo tenía que estar listo antes del mediodía, ahí fue donde aprendí a amasar», relata Ezequiel.
Más adelante, Ezequiel también trabajó en otro clásico porteño, «Güerrín». Luego decidió estudiar en APPYCE, la Escuela Profesional de la Asociación de Propietarios de Pizzerías y Casas de Empanadas, para reforzar sus conocimientos. Esta combinación de experiencia práctica y formación profesional le permitió seguir con la tradición familiar y destacarse en el mundo de la pizza a nivel mundial.
Ortigoza, junto con su socio Damián Marmol, abrieron su propia pizzería llamada «Furore» en la calle Esmeralda 451, a pocos metros de la Avenida Corrientes, en la ciudad de Buenos Aires, donde han logrado hacerse reconocidos en el competitivo mercado porteño.
