La vigencia en todos los frentes a esta altura del año, tarde o temprano, iba a llevar a Rodolfo Arruabarrena a apelar a la rotación. Y el momento, en parte, llegó ahora: Boca ya no presentará su once de memoria ante Instituto y saltará a la cancha con un equipo que mezclará titulares y suplentes. En ese sentido, la gran novedad es que Leandro Paredes será parte de ese descanso que el DT cree necesario antes de afrontar las semifinales de la Copa Sudamericana.
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Después de cuatro partidos al hilo, prácticamente un mes sin parar, el líder del Xeneize no portará la cinta ni manejará los hilos futbolísticos, sino que estará en el banco de suplentes a la espera de sumar minutos si -y solo si- el partido en el Estadio Mario Alberto Kempes demanda su presencia en el complemento.
La decisión de Arruabarrena tiene una explicación principal: la prioridad es cuidar a Paredes de cara a la llave que se avecina contra Vasco da Gama, que tendrá su primer chico el martes 13 en La Bombonera y se definirá una semana después en Brasil, todavía con sede a definirse.
La última vez que el campeón del mundo no fue titular en Boca data del 11 de septiembre, cuando el conjunto de La Ribera le ganó 3-1 a Central Córdoba por la fecha 9 del Torneo Clausura. Y hubo una coincidencia: también fue para preservarlo antes de un duelo copero, en ese caso previo a la vuelta contra San Pablo en el Morumbí.
La otra cuestión que pesa en la balanza tiene que ver con que hace tiempo Paredes arrastra una molestia muscular en el isquiotibial, situación que no lo deja jugar al ciento por ciento y lo ha llevado a ejecutar cada vez menos las pelotas paradas de Boca -algo que era costumbre y recién se retomó con Unión, donde asistió a Lautaro di Lollo-. Así, el Vasco entendió que el momento de parar era ahora. Si bien por su experiencia y jerarquía lo puede manejar, incluso siendo figura, la exigencia ya era demasiado prolongada.
En ese sentido, en La Ribera fue un alivio que el 5 no sea parte de los tres amistosos de la Selección Argentina en la fecha FIFA debido a su suspensión. De lo contrario, seguramente podría haber sumado minutos en alguno de esos encuentros, algo que que habría atentado contra su condición física pensando en la seguidilla que afrontará Boca en octubre.
Y no es casualidad la fecha seleccionada en el calendario para parar. Primero y principal, porque se le viene Vasco da Gama; y, segundo, porque la racha invicta que lleva colaboró para que el contexto no requiera de urgencias y lo permita: el Xeneize está en zona de playoffs del Clausura y acomodado en el segundo puesto de la anual.
