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Asesinaron de un tiro a un policía oriundo de Misiones cuando intentó identificar al conductor de un auto sospechoso en Buenos Aires

Buenos Aires. El sargento Fernando Alvez fue baleado cuando intentaba identificar a los ocupantes de un auto al que había perseguido. Además de su madre, en Misiones tiene también cuatro hermanos

Fernando Javier Alvez, el sargento de la Policía bonaerense de 44 años de edad que fue asesinado el lunes de un balazo en el cuello cuando intentaba identificar a los ocupantes de un auto que transitaba por la localidad de 9 de abril, en el partido de Esteban Echeverría, era oriundo de la provincia de Misiones.

La víctima del hecho que conmocionó al país en este inicio de semana vivía en Monte Grande junto a su familia, mientras que su madre aún reside en Misiones. Una hermana del policía señaló que Fernando «se murió por amor a su trabajo; amaba lo que hacía y vivía por sus dos hijos, era un amor de persona, súper alegre con todos, nunca tuvo problemas con nadie”.

“Mi mamá vive en Posadas, Misiones, y nosotros somos cuatro hermanos. Hablé con él, me preguntó cómo iba todo y me dijo que lo iba a llamar a mi papá. Fue unas horas antes de que pasara esta tragedia. Siempre lo recordaré alegre y súper humano con todos. Lastimosamente estos delincuentes terminaron con la vida de él, que tenía todo por delante», añadió Lorena Alvez en declaraciones a Clarín

El efectivo policial estaba separado de la mamá de sus dos hijos, pero había formado una nueva pareja, mientras que su papá padece una enfermedad, necesita un trasplante para su recuperación y el mismo día del crimen de su hijo recibió la noticia de que habían conocido un donante para la cirugía, según relató la hermana del policía fallecido.

Fernando Javier Alvez prestaba servicio en la Unidad de Policía de Prevención Local (UPPL) de Esteban Echeverría y la secuencia que terminó con su comenzó a las 14.30, cuando tras advertir el paso sospechoso de un Volkswagen Vento línea vieja, pero que llevaba patenta nueva y la luneta rota, comenzó a perseguirlo con el patrullero. Ante ello, el móvil y el coche finalmente frenaron enfrente de una estación de servicio, ubicada en Camino de Cintura y la avenida Olimpo, en el Sur del Conurbano.

Fue frente a esta situación que intervino el sargento, quien iba a bordo de una camioneta policial junto a una compañera. Alvez se bajó y quiso identificar a los ocupantes del Vento sospechoso al que venían siguiendo. “El conductor del coche, quien iba con un acompañante, le dijo algo así como que por qué lo paraba si lo conocía, a lo que le contestó que no, que le diera los papeles del auto. Cuando sube al coche para agarrar los documentos, desde adentro le dispararon”, explicaron fuentes del caso.

Malherido, el sargento regresó hasta el patrullero y se subió por el lado del conductor. No se había dado cuenta de que lo habían baleado: uno de los tiros dio en la tráquea. Enseguida, el móvil dio una vuelta en U, contraria a la dirección por la que habían escapado los homicidas.

El policía baleado fue trasladado hasta Hospital Bicentenario de Monte Grande, donde murió mientras era operado. Había ingresado en estado crítico.

En tanto, el mismo lunes por la noche, en la localidad de Ingeniero Bugde, apareció incendiado el auto en el que viajaban los sospechosos del crimen del sargento Alvez.