Atentado en una iglesia ortodoxa de Siria dejó al menos 22 muertos y decenas de heridos

Siria. Un terrorista armado abrió fuego y luego acciónó su chaleco explosivo en plena misa dominical en la iglesia Mar Elias, en las afueras de Damasco, capital de Siria. Es el primer ataque de esta naturaleza en años y se da en un contexto de creciente tensión con grupos extremistas.

Una tragedia estremeció a la comunidad cristiana ortodoxa de Siria este domingo, cuando un atacante suicida ingresó armado a la iglesia Mar Elias, ubicada en el barrio Dweil’a, al suroeste de Damasco, y detonó un chaleco explosivo tras abrir fuego contra los fieles. Al menos 22 personas murieron y 63 resultaron heridas. El atentado ocurrió mientras se celebraba una misa con más de 350 personas en el templo.

“El hombre entró con la cara cubierta y empezó a disparar. Cuando muchos intentaron detenerlo, se detonó en la entrada”, contaron testigos a los medios locales. Según algunas versiones, habría participado también un segundo hombre armado que disparó desde la puerta de la iglesia. Entre las víctimas se reportaron niños.

El hecho, calificado por las autoridades sirias como un “ataque terrorista”, generó conmoción nacional e internacional. Se trata del primer atentado de este tipo en varios años en la capital siria, en medio de un contexto político y religioso cada vez más frágil, con tensiones entre el gobierno islamista de facto y las minorías religiosas.

El Ministerio del Interior sirio aseguró que la investigación preliminar apunta al grupo extremista Estado Islámico (ISIS), aunque ninguna organización se adjudicó el ataque de manera inmediata. “La seguridad de los lugares de culto es una línea roja”, afirmó la cartera en un comunicado. Además, señaló que células del ISIS y antiguos partidarios del régimen de Bashar al Assad buscan “desestabilizar Siria”.

Las imágenes difundidas por la agencia estatal SANA mostraron bancos de madera destruidos, manchas de sangre y fragmentos de escombros esparcidos por el suelo. La escena de desolación fue acompañada por los gritos desesperados de los sobrevivientes y el llanto de quienes perdieron a sus seres queridos.

El padre Fadi Ghattas, uno de los sacerdotes presentes, describió el horror vivido durante el ataque. “La gente rezaba a salvo bajo la mirada de Dios”, afirmó. “Vi al menos a 20 personas asesinadas frente a mí. Fue un acto brutal, inhumano”.

La ministra de Asuntos Sociales y Trabajo, Hind Kabawat, quien profesa la fe cristiana, acudió por la tarde a la iglesia para ofrecer sus condolencias al clero y a los familiares de las víctimas. “El compromiso del Estado con la igualdad de ciudadanía no se quebrará”, aseguró el ministro de Información, Hamza Mostafa, en la red social X. “Este acto cobarde va en contra de los valores cívicos que nos unen”.

El presidente Ahmad al Sharaa, que intenta consolidar su poder sobre todo el territorio sirio, manifestó su preocupación ante la posible reactivación de células extremistas en una nación todavía devastada por años de guerra civil.

Mientras continúan las tareas de atención médica, las autoridades reforzaron la seguridad en los alrededores de los templos religiosos. El atentado encendió nuevamente las alarmas el resurgimiento del terrorismo como amenaza directa sobre la población civil, especialmente contra las minorías.