El kilo de carne se acerca a los $20.000, impulsado por el flete y el gasoil, factor que encarece toda la mercadería. Ante la suba, las familias posadeñas reducen porciones y recurren a combos semanales. Hoy, un asado promedio para seis personas supera los $65.000, lo que anticipa la compra anticipada para las fiestas.
El costo de la carne vacuna experimenta un alza semanal ininterrumpida que preocupa a los comerciantes del rubro, quienes perciben una caída sostenida en las ventas y un fuerte impacto en el poder adquisitivo de los consumidores. Ante un escenario de precios que superan todos los récords históricos, los clientes se ven obligados a reducir porciones y kilos para sostener el consumo de un alimento básico en la mesa argentina.
Ariel Cassettai, propietario de una carnicería con gran trayectoria en la capital misionera, explicó la compleja situación que atraviesa el sector. El comerciante señaló que la suba de precios es constante, lo que afecta directamente el bolsillo de los vecinos. Cassettai recordó que esta problemática no es exclusiva de la carne, sino de la canasta básica en general.
El carnicero detalló que el factor principal que impulsa la escalada de precios es el combustible. “El combustible siempre fue un pívot en cuanto a la suba de precios en general, porque todo se maneja también por transporte. Cualquier mercadería quiera trabajar de un punto a otro dentro del país, se maneja por transporte, entonces cuando sube el gasoil, sube el flete y bueno, suben los productos también”, afirmó Cassettai.
Ante este panorama, el comerciante se mostró impactado por los nuevos valores que debe manejar. “Nunca me imaginé que hoy un kilo de carne pueda estar rozando los 20.000 pesos el kilo. Imagínate lo que suena el número ese, cómo golpea el oído el decir 20.000 pesos un kilo de carne”, enfatizó. La carne, al ser un producto de primera necesidad, obliga a los consumidores a modificar sus hábitos. “Vos podés postergar comprar unas zapatillas, podés postergar el arreglo de un paragolpes de tu vehículo, o pintar una llanta, pero vos no podés obviar comer. Entonces al ser de primera necesidad, vos estás supeditado a reinventarte de alguna manera, dejando de lado ciertas cosas para poder reeditarle a la canasta básica lo que es importante, vos no podés dejar de comer”, precisó Cassettai.
Frente a la dificultad para llegar a fin de mes, los consumidores no encuentran un «plan B» real en otras proteínas, ya que el pollo y el cerdo también aumentaron sus valores. Sin embargo, la costumbre argentina persiste. “El argentino es carnívoro, tiene el ADN puesto con el tema de la carne. El argentino no te va a comer más de dos veces pollo, o no te va a comer más de dos veces cerdo, o más de dos veces pescado en una semana. Ya es una ley argentina. El argentino no importa la condición social, económica, te va a hacer sí o sí una carne, o mínimo un asadito al mes, sí o sí”, explicó Cassettai.
Para afrontar la crisis, los comercios apelan a la creatividad, ofreciendo combos semanales o de asado para fomentar la compra por volumen a un costo menor por kilo. A pesar de esto, una parrilla básica para una familia tipo de cuatro a seis personas, compuesta por dos kilos de costilla, uno de vacío y medio kilo de chorizo, tiene un costo en carne de $53.300. Al sumar acompañamientos y bebidas, el valor promedio de un asado familiar hoy oscila entre los $65.000 y $70.000 pesos.
