Australia. La decisión del gobierno de Australia de limitar el acceso de menores de 16 años a las redes sociales abrió un debate global que también interpela a la Argentina. Para Luis Lubeck, mentor educativo de Argentina Cibersegura, la medida combinó dos realidades: “Creo que son las dos cosas. Por un lado, es cambiar el paradigma”, explicó, al tiempo que remarcó la necesidad de “darles la responsabilidad a los medios digitales para que verifiquen sus usuarios”.
El especialista dialogó con Radio Up y sostuvo que las restricciones etarias siempre existieron, pero que “eran las propias redes las que no tenían realmente parámetros de verificación de edad”, lo que permitió durante años que menores accedieran simplemente “poniendo otra fecha” al crear una cuenta. En ese sentido, destacó que Australia decidió responsabilizar directamente a las empresas: “El gobierno lo que hizo fue decirles a las empresas que van a ser responsables en caso de no tener verificaciones suficientes”.
Lubeck advirtió que ningún sistema es infalible y reconoció que “siempre puede estar el mundo que va a encontrar la vuelta”, ya sea mediante herramientas tecnológicas o simulando ubicaciones en otros países. Sin embargo, señaló que el debate de fondo excede la edad límite: “Si 16 años es el límite o no, eso lo dirá el tiempo”.

Por otro lado, el referente en ciudadanía digital alertó sobre “un abuso desmedido de pantallas” que no solo expone a riesgos como “grooming, acoso, estafas y demás”, sino que también impacta en “niveles de concentración, ansiedad, sueño y tantas cosas que lamentablemente se están viendo”. Aun así, fue claro al afirmar que la prohibición no alcanza: “Hablar únicamente de restricción queda corto”.
Desde su experiencia, remarcó que “la restricción por la restricción misma en general no da buenos resultados”, ya que suele derivar en que los jóvenes busquen “cómo usar esa restricción o cómo seguir utilizándola”, sin abordar “el esquema de fondo: cuál es el daño que está generando”.
Consultado sobre si la Argentina debería dar este debate, Lubeck fue contundente: “Sin duda deberíamos darnos este debate”, y aseguró que ya se discute en ámbitos educativos, aunque con enfoques dispares. En ese marco, recordó experiencias como la regulación del uso de celulares en escuelas, donde “en primaria no fuera una prohibición sino un uso controlado y guiado por los docentes”.

El especialista propuso limitar, acompañar y educar, en lugar de prohibir: “El camino es más hablar de limitar, de acompañar, de controlar, a la par de los jóvenes”, y subrayó la importancia de la transparencia en el control parental: “Es importante que el chico esté enterado de que lo estamos controlando”, porque eso forma parte del proceso de maduración digital.
Lubeck explicó que el mundo digital debe abordarse igual que el físico: “Cuando al chico le enseñamos a caminar, primero va de la mano… en el mundo digital deberíamos hacer lo mismo”, acompañando progresivamente hasta que pueda desenvolverse solo. Advirtió que, si solo se restringe, “los chicos van a adoptar otras herramientas” y migrarán hacia espacios con menos controles.
Respecto al uso de tecnología en el aula, afirmó que “son herramientas muy poderosas, pero que tienen que enseñar a usarse”, y reclamó capacitación docente. Aclaró que buscar un equilibrio no significa retroceder: “No es que se vuelva para atrás, sino que tiene que haber un balance”, combinando tecnología con otras habilidades como la escritura, la concentración y el pensamiento crítico.
Sobre los riesgos actuales, Lubeck señaló que “el peligro más grande, por impacto directo y por la cantidad de denuncias en crecimiento, es el grooming”, aunque remarcó que el abuso de pantallas, el acceso a material indebido y el juego en línea también deben abordarse con igual importancia, ya que “están afectando sin lugar a dudas a nuestros jóvenes”.
Finalmente, consideró que el tema está en agenda política: “No es algo que se esté tapando, sino que se está debatiendo”, aunque advirtió que los resultados solo se verán a largo plazo, del mismo modo que “recién ahora estamos analizando daños de 10, 15 o 20 años de redes sociales”.
