Brasil se convertirá en el primer país de América Latina en contar con un laboratorio BSL-4, una instalación de máxima seguridad destinada al estudio de los virus más peligrosos del mundo.
El laboratorio, conocido como Orion, se encuentra en construcción en Campinas, estado de San Pablo, cercano al Centro de Investigación en Energía y Materiales (CNPEM). Se espera que las obras finalicen en 2025 y el laboratorio comience a funcionar en 2028. Orion no solo incluirá un BSL-4, sino también instalaciones BSL-3 y BSL-2. Los científicos que trabajen en este laboratorio manejarán patógenos altamente peligrosos para los cuales no existen vacunas.
Las estrictas medidas de seguridad incluyen ducharse y cambiarse de ropa al entrar y salir, así como el uso de trajes especiales conectados a un sistema de ventilación independiente. Para Brasil, Orion representa una gran oportunidad científica y un desafío en términos de gestión económica y seguridad. El país podrá ser más autónomo y rápido en la producción de vacunas. Sin embargo, la seguridad del laboratorio y la formación específica de los investigadores plantean retos significativos. Además, el costo anual de mantenimiento de un laboratorio BSL-4 puede ser considerable, como lo demuestra el ejemplo del Laboratorio Nacional de Galveston en Texas, que cuesta hasta 12 millones de dólares al año.
El laboratorio también tendrá acceso al sincrotrón Sirius, un acelerador de partículas que permitirá analizar las estructuras de los virus y comprender cómo infectan células y tejidos. Este aspecto plantea el reto de conectar ambas instalaciones garantizando las condiciones de aislamiento necesarias. La creación de este laboratorio se enmarca en un contexto de inversiones tecnológicas y científicas en Brasil. Recientemente, el presidente Lula anunció un Plan Nacional de Inteligencia Artificial con una inversión inicial de 23.000 millones de reales hasta 2028.
Sin embargo, la gestión de proyectos anteriores, como la central nuclear de Angra 3, ha mostrado dificultades en la ejecución y mantenimiento de grandes proyectos científicos y tecnológicos.
Brasil enfrenta múltiples desafíos con la construcción de Orion. Además de garantizar la seguridad, el país deberá formar a su personal en un área sin precedentes en el país. El gobierno ha destinado mil millones de reales al proyecto, pero el costo de funcionamiento anual plantea la pregunta de si habrá fondos suficientes en el futuro.
Conexión con el Sincrotrón Sirius
El laboratorio Orion utilizará el sincrotrón Sirius, lo que permitirá a los investigadores analizar virus con una precisión sin precedentes. Este aspecto innovador añade complejidad al proyecto, ya que se deben conectar ambas instalaciones manteniendo las estrictas condiciones de seguridad.
Impacto en la Autonomía Científica
Contar con un laboratorio BSL-4 permitirá a Brasil ser más rápido y autónomo en la producción de vacunas y en la investigación de virus emergentes. Con el aumento de la explotación del Amazonas, la posibilidad de contacto con virus desconocidos es mayor, haciendo de esta instalación una necesidad estratégica.
Fernando Spilki, virólogo veterinario de la Universidad Feevale, declaró a la revista Nature: «Estamos sentados sobre un polvorín en cuanto a los virus que pueden surgir en América Latina».
Fuente: Infobae.
