La decisión del presidente Javier Milei de vetar la postulación al cargo de jueza de María Verónica Michelli provocó un sacudón político dentro del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado. El freno a la candidatura de la postulante, aparentemente motivado por ser la cuñada del periodista de La Nación, Hugo Alconada Mon, quien lleva adelante la investigación del denominado caso $LIBRA, desató una fuerte ola de cuestionamientos internos que amenaza con trasladarse y complicar las negociaciones con los sectores de la oposición dialoguista en la Cámara alta.
La postura adoptada por la jefa de la bancada oficialista, la senadora por la Capital Patricia Bullrich, actuó como un detonante en el seno del espacio. La ex ministra de Seguridad comunicó de manera tajante su negativa a acatar la orden emanada desde la Casa Rosada para rechazar el pliego de Michelli, sumergiendo a los legisladores libertarios en un estado de deliberación permanente y abriendo un escenario de pases de factura y reproches cruzados que salpica desde el propio mandatario nacional hasta figuras clave como Karina Milei y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Previo a manifestar su posición públicamente a través de las redes sociales, la conductora del bloque anticipó sus pasos en el chat interno de los senadores. Allí detalló que mantendría su voto a favor de la postulación y reveló que mantuvo una tensa pero pacífica conversación con Milei, a quien le puso a disposición su renuncia a la jefatura de la bancada, ofrecimiento que fue declinado por el jefe de Estado. Bullrich fundamentó su postura argumentando que el electorado oficialista demanda gestos republicanos y advirtió sobre el costo político de vetar a una candidata por razones de parentesco familiar.
La jugada de la parlamentaria cosechó adhesiones y rechazos en el grupo de mensajería. Mientras figuras aliadas como Luis Juez y la cordobesa Carmen Álvarez Rivero expresaron su inmediato respaldo, los sectores más alineados de forma irrestricta con la Casa Rosada manifestaron sus disidencias. La senadora neuquina Nadia Márquez encabezó las críticas diplomáticas al recordar que la permanencia de todos en las bancas se debe al arrastre del propio Presidente, reflejando la postura del ala más dura que completan Joaquín Benegas Lynch y María Eugenia Orozco.
La interna dejó expuestas profundas dudas estructurales sobre el funcionamiento y la disciplina del bloque hacia el futuro. Diversos legisladores comenzaron a plantearse de forma reservada si esta muestra de autonomía les otorgará de ahora en más libertad de acción para votar en contra de otras iniciativas oficiales con las que no coincidan.
Paralelamente, los cañones del sector bullrichista apuntaron hacia el Ministerio de Justicia por la falta de un filtro previo en los pliegos enviados, señalando que una simple verificación de los antecedentes de los postulantes le habría evitado al Gobierno este severo e innecesario foco de conflicto.
