Cambio en el clima de Misiones

Después de varios días de tiempo estable, Misiones se prepara para un fin de semana marcado por lluvias e inestabilidad, mientras que a partir de la próxima semana se producirá un fuerte ascenso de las temperaturas con la llegada del tradicional veranillo de San Juan, que llevará las máximas hasta los 33 °C.

De acuerdo con el pronóstico de la Dirección General de Alerta Temprana del Ministerio de Ecología, este viernes 10 de julio comenzará un cambio en las condiciones meteorológicas. Las lluvias se iniciarán durante la madrugada en el sur de la provincia y, con el correr de las horas, se extenderán al resto del territorio misionero. Se prevén precipitaciones acumuladas de entre 5 y 30 milímetros, con una temperatura máxima de 26 °C en Posadas y una mínima de 11 °C en San Vicente. Se acerca el veranillo de san Juan.

Las condiciones de inestabilidad persistirán durante el sábado 11 de julio, con lluvias de variada intensidad en toda la provincia y registros acumulados que podrían alcanzar los 50 milímetros en algunos sectores.

En cuanto a las temperaturas, no se esperan grandes variaciones: la máxima rondará los 26 °C en Posadas, mientras que la mínima se ubicará en 14 °C en Bernardo de Irigoyen.

Desde el miércoles regresa el calor

Luego del paso del sistema de lluvias, el tiempo cambiará de manera significativa. Los especialistas anticipan que a partir del miércoles 15 de julio se instalará el veranillo de San Juan, un fenómeno característico del invierno que provoca varios días consecutivos de temperaturas inusualmente elevadas.

Las proyecciones indican que las máximas en Misiones oscilarán entre 32 °C y 33 °C, mientras que las noches también serán templadas, con temperaturas cercanas a los 25 °C.

El ascenso térmico también se hará sentir en la región. En las provincias de Chaco y Formosa se esperan máximas de hasta 35 °C, mientras que en el norte de Paraguay los modelos meteorológicos prevén valores que podrían alcanzar los 37 °C.

De esta manera, la provincia pasará de un fin de semana con lluvias y ambiente inestable a jornadas con temperaturas propias del verano, en uno de los fenómenos climáticos más característicos del invierno en el noreste argentino.