Cambio en la política cambiaria: el Gobierno intervino en el mercado tras la suba del dólar en los últimos días y logró que retroceda $10

Vista de billetes de dólares, en una fotografía de archivo. EFE/Sebastiao Moreira

El debut de la estrategia oficial con ventas en el mercado provocó un retroceso de hasta $11 en las cotizaciones. El dólar cerró  ayer en $1375 en Banco Nación y en $1361 en el segmento mayorista, mientras que el blue, el MEP y el cripto también acompañaron la baja.

  • Primera jornada con intervención oficial en el mercado cambiario.

  • El dólar mayorista cayó $11 y cerró en $1361.

  • En Banco Nación, la divisa retrocedió $10 y terminó a $1375.

  • También se registraron bajas en el blue, el MEP y el cripto.

  • Operadores confirmaron ventas oficiales desde el inicio de la rueda.

El Gobierno nacional estrenó su estrategia de intervención en el mercado cambiario y logró que el dólar registrara una baja significativa en la jornada del 2 de septiembre. Tras las ventas oficiales confirmadas por operadores, la divisa cerró en $1375 en las pantallas del Banco Nación, con un retroceso de $10 respecto al día anterior.

En el segmento mayorista, el precio del dólar cayó $11 y finalizó en $1361, en línea con la intervención confirmada por el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, quien había anticipado que el Tesoro contaba con la posibilidad de actuar en el mercado.

Según Gustavo Quintana, operador de PR Corredores de Cambio, “es evidente que en el inicio de la rueda hubo ventas oficiales. El tipo de cambio arrancó con máximos en $1380 y con la aparición de posturas de venta en ese nivel, se confirmó la presencia oficial en el mercado. Los precios se acomodaron más tarde a niveles de $1360”.

En paralelo, las distintas cotizaciones también mostraron bajas: el dólar blue cerró a $1360 (-0,73%), el MEP a $1367,69 (-0,6%), el contado con liquidación a $1371,55 (-1,4%) y el cripto a $1354,57 (-0,55%). El dólar tarjeta, por su parte, se ubicó en $1787,50.

La intervención marca el inicio de una nueva etapa en la política cambiaria, con el objetivo de contener la volatilidad y dar señales de estabilidad en medio de un escenario de presión sobre el mercado.