Los mitos expresan algo que no puede ser demostrado; son juicios de carácter absoluto; sin fundamentación.
Se refieren a modelos ejemplares sobre actividades de las personas, y se expresan con dichos, refranes o frases; como también haciendo referencia a ciertos personajes que integran la tradición popular y que gozan del respeto y cierta temeridad.
Se transmiten entre generaciones y no son cuestionados, pues se los toma como verdades. Simplifican, engloban, ordenan la realidad, brindan economía en el esfuerzo al no buscar comprobar, estudiar o investigar sobre algo. Generalmente llevan a discriminar en base a acciones o pensamientos de soluciones rápidas y sin elaborar.
Al tener una parte de verdad, los hace creíbles; en donde su carga emotiva los tiene por incuestionables; además de brindar seguridad a quien los expone para que los crea quien los recibe. Un ejemplo de personaje mítico en Paraguay y el noreste argentino es el del POMBERO (mejor lo ponemos con mayúsculas, no vaya a ser que se enoje), Señor de la Noche que cuida la naturaleza y a quien se le piden favores.
Quienes lo comparten son “gente como uno”; y vemos que las personas estereotipadas se expresan con ellos, haciendo referencia a generalizaciones como todo, nada, siempre, nunca, jamás, nadie, todos, etc; y con las cuales se llega a conclusiones tomando un detalle fuera de contexto, y a partir del mismo llegar a resultados, y de allí, generalizar poniendo la “culpa” a alguien.
Con respecto a la Violencia Social, tenemos el mito de que la misma es reducida y no es grave, es natural. Otro mito, es que la violencia ocurre principalmente entre los pobres. Si bien la pobreza puede ser un factor de riesgo emergente para la violencia; esta se da en todas las clases sociales; pero ocurre que las clases altas tienen más posibilidades de ocultarla o de excluirse en propiedades más grandes evitando el hacinamiento.
Otros estereotipos basados en los mitos, se expresan en las modas, las marcas y aparatos del hogar que son de vanguardia. Quien “no entra en eso”, es mirado como raro.
A lo largo de la historia, los mitos y estereotipos dividieron los roles en las diversas actividades; como que el hombre juega al fútbol y la mujer lava los platos, lo cual no figura en los genes de ambos. Afortunadamente, desde hace unos años se están revirtiendo los roles y se busca compartirlos en pie de igualdad.
De no tener en cuenta las opiniones basadas en mitos, se da el primer paso para comprender diversas posturas basadas en prejuicios que llevan a una matriz social y psicológica inconsciente que afecta las relaciones sociales.
Para poder salir de estos obstáculos en el conocimiento, es necesario tener una forma “crítica” de abordar los problemas y sus soluciones; y a través de esa forma crítica examinar sin prejuicios ni ideas ya formadas sobre algo, y luego reflexionar sobre eso y las diversas posibilidades existentes.
Lic. Carlos A. Biasotti – Sociólogo

