Casi dos décadas pasaron desde la última vez que Boca disputó el Mundial de Clubes. Fue en 2007, con Miguel Ángel Russo al mando de un equipo que había brillado en la Libertadores y que llegaba a Japón con ilusiones renovadas. Ahora, el destino vuelve a cruzarlos: el entrenador de 69 años será quien dirija al Xeneize en su regreso a la máxima competencia intercontinental.
Aunque todavía no hubo anuncio oficial, desde el predio de Ezeiza aseguran que el acuerdo ya está cerrado. Russo, hoy DT de San Lorenzo y a un paso de jugar la final del Torneo Apertura, tendrá su tercer ciclo en el club. Tanto Juan Román Riquelme como la dirigencia están dispuestos a esperarlo incluso si el Ciclón llega al partido decisivo del campeonato local.
El primer y único Mundial de Clubes que jugó Boca fue en 2007, luego de coronarse campeón de América con un equipo que tuvo a un Riquelme en modo superlativo. Sin embargo, el enganche no pudo ser parte del torneo disputado en Asia: laFIFA no autorizó su inclusión en la lista, pese a que ya había sido adquirido por el club tras su préstamo desde Villarreal.
Aquel equipo, con figuras como Martín Palermo, Rodrigo Palacio y Éver Banega, avanzó a la final tras superar a Étoile du Sahel por 1-0 en semifinales. El gol lo marcó Neri Cardozo. En la definición, el Milan, liderado por Inzaghi, Nesta y Kaká, fue demasiado para el cuadro argentino: 4-2, en una derrota que dejó una espina clavada
Ese partido en Yokohama significó el cierre de una época dorada para Boca a nivel internacional. Desde entonces, pese a seguir siendo protagonista en el continente, nunca logró volver al Mundial de Clubes. Recién en 2025, gracias al nuevo formato con 32 equipos, el Xeneize tendrá su segunda chance en la historia.
