La detención de Mario Alberto Y., el remisero de 46 años apuntado como principal sospechoso hasta el momento por el femicidio de la eldoradense Dulce María Candia (17), abrió una serie de líneas investigativas que, durante los últimos días, fueron intensificadas por parte de la Justicia, a través de distintos operativos que derivaron incluso en el secuestro de elementos de mucho interés para la pesquisa.
A diez días de descubrirse el asesinado que aún conmueve a toda la Capital del Trabajo, desde el Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado, a cargo de la jueza María Laura Rodríguez, se intensificaron las pesquisas en torno a los movimientos del detenido, tanto los días previos como posteriores a la desaparición de la menor.
En torno a esto, tras el arresto del remisero el pasado lunes 1 de junio, en donde se secuestraron teléfonos del sospechoso y de otras dos personas que conocían al hombre y a la víctima, se puso el foco en una supuesta discusión que el detenido y Dulce María habrían tenido horas antes del femicidio, dato que fue aportado por testigos que declararon en el caso.
Además, según señalaron voceros ligados al caso, para indagar aún más en esto último, la jueza Rodríguez dispuso un segundo allanamiento este último viernes por la tarde en un taller mecánico del Kilómetro 3 de Eldorado en donde, según las averiguaciones, el sospechoso solía frecuentar con su vehículo.
Allí, se incautaron una carcasa de teléfono celular Motorola, un teléfono LG, un celular Infinix y dos tarjetas SIM de la empresa Personal. Todos elementos que serán sometidos a pericias para avanzar en el esclarecimiento del hecho.
Toda esta evidencia fue puesta a disposición de peritos de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic), quienes deberán realizar el recopilado de informes en torno a mensajes y comunicaciones que el sospechoso tuvo durante las últimas semanas.
Cabe recordar que la figura del remisero de 46 años quedó en el radar de los investigadores después de que varios testigos lo identificaron caminando y discutiendo con la adolescente, en proximidades de la obra en construcción donde, el pasado jueves 28 de mayo, fue hallado el cadáver de la víctima.
Esto último confirma que el presunto femicida conocía de cerca a la adolescente. Relación que se pretende pueda ser reconstruida con las pericias telefónicas y con el desarrollo de testimoniales.
Desaparición
Dulce María fue vista por última vez el 17 de mayo. La denuncia por su desaparición se radicó diez días después en la Comisaría de la Mujer de la Unidad Regional III.
En el período transcurrido, según declararon familiares, el padre de Dulce María estuvo internado en el hospital Samic local y su madre, Lily, quedó al cuidado de éste.
La familia acusa que apenas conocido de la ausencia prolongada de la menor, quisieron radicar la denuncia el 19 de mayo, pero no se la habrían tomado en la Comisaría de la Mujer.
Por su parte, desde la cúpula policial negaron aquello y ratificaron que se activaron los protocolos de acción para casos de desaparición de niños, niñas y adolescentes, así como el aviso a la Fiscalía y al Juzgado de Instrucción. Un día después encontraron el cuerpo dentro de una cámara séptica en una obra en construcción.
Tras la identificación del sospechoso y durante la requisa al motor del Fiat Siena que usaba para prestar el servicio de remís en la ciudad encontraron un retazo de tela con características muy similares a la que rodeaba el cuello de la joven.
Luego, la autopsia confirmó que la causa de muerte de la menor fue ahorcamiento (algo que en la ciencia forense se lee como asfixia mecánica). Ahora, ese pedazo de prenda será peritado para determinar la existencia de material genético compatible con el hallado en la víctima.
En torno al caso, el informe forense concluyó que Dulce perdió la vida entre el 21 y el 22 de mayo. Lo que pasó entre el 17 de ese mes (día en que fue vista por última vez) y el momento del crimen, todavía es materia de la investigación que lleva el Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado.
Fuente: El Territorio
