Posadas. En medio de una difícil coyuntura económica, panaderías de Posadas registran una caída de hasta un 30% en las ventas. Miguel Krawczuk, vicepresidente de FAIPA, destacó el impacto en la bajada del consumo, el rol de las tarifas y cómo el sector busca adaptarse sin cerrar.
La venta de panificados en la ciudad de Posadas experimenta una caída de entre un 10% y un 30%, según la zona y el establecimiento, según confirmó Miguel Krawczuk, vicepresidente de la Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (FAIPA).
“Hoy estamos viendo una baja, pero no es tan fuerte todavía. Hay ciudades en Misiones donde la caída de ventas es muy marcada. Lo que más nos preocupa es el verano, cuando baja el consumo de productos como facturas, chipitas, postres y tortas, que son los que más se consumen en invierno”, expresó Krawczuk.
La situación no sorprende a los panaderos del país, pero sí preocupa profundamente. “Los jubilados están mal, los salarios no alcanzan y todo eso repercute en las panaderías. Hoy el cliente sigue viniendo, pero compra menos cantidad: si antes se llevaba un kilo, ahora lleva medio. Si antes compraba media docena de facturas, ahora compra dos”, explicó.

La economía del país complica la venta de panificados, alertan
Pese a estar atravesando el invierno, tradicionalmente una de las mejores temporadas para el sector, el panorama no es alentador. “Gracias a Dios, estamos en nuestra mejor época del año, pero la situación económica del país complica todo. Nos cuesta subsistir cada vez más”, advirtió el referente de FAIPA.
En cuanto a los costos, Krawczuk destacó que la materia prima no ha tenido incrementos tan bruscos en los últimos meses, lo cual representa un alivio para el rubro. Sin embargo, los servicios públicos, como la electricidad y el gas, representan un gran desafío. “Yo llevo las boletas de mi panadería a las reuniones nacionales y no pueden creer lo que pagamos de luz y gas en Misiones. Por suerte tenemos el programa Ahora Pan, que nos da una bonificación en la luz y un precio sugerido que hace cinco meses se mantiene”, explicó.
El fenómeno más notorio, según relató, no es tanto una caída abrupta de la clientela sino un cambio en los hábitos de consumo. “El número de clientes se mantiene, pero las cantidades que compran son mucho menores. Esto tiene que ver con que los ingresos no alcanzan y las prioridades cambian. En reuniones que hacemos cada 15 días con panaderos de la zona, todos coinciden en este cambio”, aseguró Krawczuk.
Esperan repunte de venta de panificados para el verano
Consultado sobre posibles cierres de panaderías en Posadas, Krawczuk fue claro: “Que yo sepa, no hay cierres masivos. Por ahí alguna habrá cerrado, pero no es momento de bajar los brazos sino de ayornarse, actualizarse y ofrecer más productos que motiven al cliente a comprar”.
Según relató, durante años anteriores el sector vivió situaciones incluso más complejas: “En 2001 no conseguíamos harina, y hace poco no se conseguía ni aceite. Hoy los proveedores están entregando con normalidad. Hay que saber pilotearla”, señaló con optimismo.
Uno de los aspectos que más orgullo genera en el sector es la política de no desperdiciar nada. Krawczuk explicó que los productos que no se venden se destinan a comedores e iglesias. “A las seis de la mañana vienen a buscar lo que sobró del día anterior. Siempre tratamos de que nadie se quede sin algo para el desayuno o la merienda. En el mes del Día del Niño, por ejemplo, hicimos muchísimas donaciones, aunque no pudimos cubrir toda la demanda”, contó con emoción.
Para adaptarse, muchas panaderías comenzaron a producir según la demanda diaria, utilizando tecnología como cámaras activas que permiten hornear por tandas. “Trabajamos con producción estandarizada, y vamos horneando a medida que el cliente lo pide. Eso permite tener pan caliente todo el día, y además evitar tirar productos que no se vendan”, explicó.
Fuente: Radio Up
