Cazadores argentinos de mensajeros cósmicos celebran el Nobel de Física 2026 al astrofísico belga Francis Halzen

Es altamente merecido”, coincidieron dos físicos argentinos que conocen y han colaborado en proyectos con el flamante Nobel de Física, el belga Francis Halzen, galardonado por “sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”. Actualmente, Halzen es profesor en la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

Los neutrinos son partículas subatómicas fantasmales desprovistas de carga y casi sin masa que están en todas partes sin que nadie los advierta. Los de energía extremadamente alta, muy raros, “se crean en los mismos entornos que otros tipos de partículas. Sin embargo, a diferencia de esas otras partículas, los neutrinos nos llegan sin cambiar de dirección ni perder energía. Esto significa que pueden proporcionar información que no está disponible de ninguna otra manera”, explicó el Comité Nobel en un comunicado.

El astrofísico belga Francis Halzen, ganador del Premio Nobel de Física.

El Observatorio de Neutrinos IceCube –un kilómetro cúbico de hielo con sensores de luz emplazado en el Polo Sur–, se inauguró en 2011 por impulso de un equipo internacional de científicos liderado por Halzen y permitió detectar por primera vez estas partículas elusivas. A partir de ahí se pudo empezar a deducir la naturaleza de fenómenos cósmicos originados en zonas muy remotas del universo.

El estudio de los neutrinos se integra en lo que se llama “astrofísica multimensajeros”, explicó a la Agencia CyTA-Leloir el doctor en Física Ingo Allekotte, profesor asociado del Instituto Balseiro y gerente de proyectos del Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Auger, ubicado en Malargüe, Mendoza.

“No sólo estudiamos la luz que viene de los objetos astrofisicos (o la radiación electromagnética en general, cómo rayos X, gamma, radio o microondas), sino también partículas como neutrinos y rayos cósmicos”, precisó Allekotte, quien tuvo oportunidad de interactuar con Halzen cuando visitó el Pierre Auger en noviembre de 2023 en su carácter de presidente del panel de revisión que evaluó las mejoras de ese observatorio. El Nobel es también “un reconocimiento al área”, dijo Allekotte.

A diferencia de los neutrinos, los rayos cósmicos son partículas cargadas y se deflectan o desvían durante su trayectoria por el espacio cuando interactúan con otras partículas o campos, explicó a la Agencia CyTA-Leloir, por su parte, la doctora en Física Geraldina Golup, investigadora del CONICET y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) con experiencia en el estudio de rayos cósmicos y neutrinos de muy alta energía, quien es docente del Instituto Balseiro en Bariloche y miembro de la Colaboración Auger.

“Los neutrinos se pueden generar en los mismos sitios donde se producen los rayos cósmicos de ultra alta energía. Pero también se pueden generar neutrinos durante la propagación de los rayos cósmicos desde su fuente hasta la tierra”, añadió.

Golup tuvo ocasión de conocer a Halzen cuando realizó su posdoctorado en el Instituto Inter-Universitario de Altas Energías (IIHE) de Bruselas, Bélgica, entre 2012 y 2015. “Estuve en la época en que se hicieron los primeros trabajos con la detección de neutrinos astrofísicos. Halzen pasó varios meses en el Instituto como profesor invitado… lo recuerdo como una persona muy amable, que se hacía el tiempo para hablar con todos”, recordó la científica, quien también investigó si se podía demostrar una fuente común de los rayos cósmicos de ultra alta energía y los neutrinos de muy alta energía.

“Halzen tuvo la visión de construir el IceCube en el Polo Sur, algo en lo que había empezado a pensar en la década de 1980. Y abrió así una nueva ventana para nuestra comprensión de la astrofísica”, resumió.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir.