Cincuenta mil consultas por año y una cirugía que dejó de viajar: lo que mide la oftalmología del Madariaga

El Servicio de Oftalmología del Hospital Madariaga pasó de cuatro médicos a una estructura de 27 a 30 profesionales y de unas 30.000 consultas anuales a cerca de 50.000. Detrás de esa curva hay una decisión de Estado que se explica mejor con números que con consignas.

Hay servicios hospitalarios que crecen por inercia y otros que crecen porque alguien decidió que debían hacerlo. El de Oftalmología del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga pertenece al segundo grupo. Atiende a más de 4.000 pacientes por mes, unas 50.000 consultas al año, con 27 profesionales entre médicos de planta y residentes, y sectores especializados en córnea, glaucoma, retina, vías lagrimales y plástica ocular.

En marzo de 2026 sumó un equipo Alcon Constellation con endoláser, adquirido por la Fundación Parque de la Salud con recursos provinciales generados a través de ATM, que permite operar catarata y retina de manera ambulatoria y en serie. La suma de demanda, capacidad instalada y tecnología es lo que convierte un dato sanitario en un hecho político en el mejor sentido del término: una política pública que se puede verificar.

Lo que dicen los números

La serie histórica ayuda a dimensionar el salto. En 2022, el servicio registró más de 30.000 consultas y 1.300 cirugías, entre ellas 800 de cataratas y 15 trasplantes de córnea, con 22 oftalmólogos en el plantel. Hoy el propio jefe del servicio, el doctor Pablo Piccilli, habla de 50.000 consultas anuales. Es un crecimiento cercano al 67 por ciento de la demanda atendida en pocos años, que no se explica solo por más población sino por más confianza: el paciente va donde sabe que lo van a resolver. Esa lógica de referencia explica también por qué el servicio recibe derivaciones de distintos puntos de la provincia, de Corrientes y de Paraguay.

El segundo número es el de la capacidad quirúrgica. Oftalmología proyecta llegar a las 1.000 cirugías de cataratas por año. El doctor Santiago Macías detalló que el equipo permite realizar facoemulsificación, la técnica estándar a nivel mundial, y abordar desprendimientos de retina y complicaciones diabéticas, con jornadas de hasta 20 cirugías ambulatorias, en las que el paciente vuelve a su casa el mismo día. Según el parte de la puesta en marcha, en las primeras semanas ya se habían hecho 22 cirugías de cataratas y 4 de retina; más adelante, el propio Piccilli mencionó alrededor de 80 intervenciones desde el inicio de la operatoria.

El tercer número es el que mejor mide el valor agregado: las derivaciones evitadas. Antes, las cirugías complejas de retina debían resolverse fuera de la provincia, en una proporción estimada de 12 por mes. Con esos dos datos, el ahorro potencial para el sistema ronda las 144 derivaciones por año y prestaciones que hoy se resuelven en Posadas. Es una cuenta de orden de magnitud, no una auditoría, pero la dirección es inequívoca. A eso hay que sumarle lo que no figura en ninguna planilla: el pasaje, el acompañante, los días sin trabajo y la angustia de operarse lejos de casa.

Qué significa invertir en salud en este contexto

El Constellation se resolvió el 14 de octubre de 2025 y llegó el 12 de diciembre, en dos meses, un plazo infrecuente para equipamiento de alta complejidad en el sector público. La decisión se tomó, además, en un año de restricciones presupuestarias a nivel nacional. El gobernador Hugo Passalacqua lo planteó en términos de prioridades: la salud se financió con recursos propios de la provincia. Y fue contundente sobre el sentido de la inversión cuando dijo que “una persona sale viendo”.

Esa frase tiene respaldo clínico. La catarata es la principal causa de ceguera reversible, y la diabetes sigue empujando casos de retina que son urgencias oftalmológicas. Operar a tiempo en el hospital público no es un lujo sino la diferencia entre recuperar la vista y perderla, y entre mantener la autonomía de una persona mayor o condenarla a la dependencia.

Un modelo de trabajo coordinado

El rasgo más interesante del caso es institucional. El Ministerio de Salud Pública define prioridades y planifica, mientras la Fundación Parque de la Salud gestiona, adquiere y ejecuta. Esa división de tareas es la que permitió comprar, instalar y poner en funcionamiento el equipo en tiempo récord, y la que sostuvo la construcción del búnker y la subestación eléctrica que requirió el PET/TC, la otra gran inversión de la salud pública misionera.

El ministro de Salud Pública Héctor González junto al presidente de la Fundación Parque de la Salud Cr Daniel Hassan habían acompañado la presentación del equipo, y esa presencia sintetiza el esquema: planificación política, ejecución técnica, resultado clínico y coordinación de acciones.

Hospital escuela: la inversión que se multiplica

Hay un efecto que suele quedar fuera de los balances. Se trata de un hospital escuela, con residencia en Oftalmología que ya tuvo egresados propios. Cada cirugía de retina que se hace en el Madariaga es también una clase para quienes serán el recurso humano de las próximas décadas. Como dijo Ruloff, “la gente piensa que oftalmología es solo lentes y no, es un mundo”, y ese mundo se aprende operando en el sistema público. Un residente formado con tecnología de nivel internacional es una inversión que rinde dos veces: en atención hoy y en capital humano mañana.

El papel de la Fundación Parque de la Salud

Si hay una lección en el caso Oftalmología es que la tecnología por sí sola no alcanza, y que la Fundación Parque de la Salud junto a Salud Pública y el Gobierno de Misiones decidieron convertir un recurso provincial en una capacidad estable: equipamiento de última generación, un plantel que creció de cuatro a casi treinta profesionales desde 2010, formación de residentes y una atención que abre a las 6 de la mañana y se extiende hasta las 20.

En un país donde muchas jurisdicciones recortan en áreas sensibles, Misiones eligió que el misionero se opere cerca de su casa. Esa es, en definitiva, la medida de una inversión en salud: cuántas personas dejan de viajar enfermas y cuántas vuelven a ver.