Las comunidades mbya que habitan a la vera de la ruta provincial 7 volvieron a encender las alarmas tras la muerte de Walter Lucas Flores (16), atropellado el 16 de marzo en la colonia Cuña Pirú. Este trágico hecho se suma a la muerte de un niño de 8 años en 2021 y refuerza la preocupación por la circulación de vehículos a alta velocidad en la zona.
Eliseo Chamorro, referente de la comunidad Ka’aguy Poty, denunció que, en los últimos cinco años, varias personas murieron en accidentes, muchos de ellos peatones que cruzaban la ruta. “La ruta 7 se hizo muy peligrosa. No tenemos horarios pico, nos movemos todo el tiempo entre comunidades y los conductores no respetan”, expresó.
Desde las comunidades reclaman la instalación de lomos de burro y mayor señalización, ya que los reductores actuales, conocidos como “serruchos”, no han sido suficientes para frenar los accidentes.
Por su parte, el director de Asuntos Guaraníes, Francisco Rodríguez, informó que trabajan en un proyecto conjunto con el Ministerio de Ecología para consultar a las comunidades y definir nuevas medidas de seguridad vial. También adelantó que se evaluará mejorar los reductores y la señalización, en coordinación con Vialidad.
Cabe recordar que, en 2022, la Legislatura provincial sancionó una ley que designó a la ruta 7 con el nombre “Nación Mbyá Guaraní” en reconocimiento a los pueblos originarios que la habitan. Sin embargo, los reclamos de las comunidades siguen sin respuestas concretas ante el peligro constante en la ruta.

