Por la sexta jornada del grupo H de la Copa Sudamericana, el equipo dirigido por Rubén Darío Insua logró la hazaña y se metió en la fase decisiva del segundo torneo continental. Bareiro, Braida y el Perrito Barrios fueron los héroes del Ciclón.
Los insultos hacia los dirigentes durante los instantes previos al comienzo del encuentro marcaron la compleja tarea que tenía San Lorenzo para avanzar a la siguiente instancia de la Copa Sudamericana. El Ciclón tenía que golear a Estudiantes de Mérida con una diferencia de tres tantos y esperar que Palestino no sume ni un empate ante Fortaleza en Chile. Muchos nervios en el Nuevo Gasómetro. Y el comienzo no fue el esperado.
La fría tarde porteña empezó con un grosero error defensivo interpretado por Agustín Giay, que fue capitalizado por Luis Arenas para que el conjunto venezolano celebre el prematuro 1 a 0 antes del tercer minuto inicial. La bronca generalizada se personificó en Ruben Darío Insua, quien descargó su impotencia contra un cartel de publicidad.
A pesar de la carga negativa por el sorpresivo comienzo, desde el otro lado de la cordillera andina llegaban buenas noticias para el Ciclón. El gol de Lucas Crispim encendía las esperanzas azulgranas, dado que el conjunto brasileño ganaba en territorio ajeno, pero el Cuervo todavía tenía que convertir en cuatro oportunidades para no despedirse de la competición continental.
