Ricardo Lorenzetti, juez de la Corte Suprema, se pronunció sobre el rechazo del Senado a los candidatos propuestos por Javier Milei para el máximo tribunal. Defendió la decisión de la Cámara Alta y subrayó su oposición a las designaciones por decreto. La continuidad de García-Mansilla en la Corte queda como una decisión personal.
El juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, se pronunció sobre la decisión del Senado de rechazar los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, candidatos propuestos por el presidente Javier Milei para integrar el máximo tribunal. Lorenzetti afirmó que la postura de la Cámara Alta es «respetable» y señaló que la discusión se centró en el decreto presidencial más que en los candidatos en sí.
El proceso de nominación de los candidatos
El 20 de marzo de 2024, el Gobierno anunció que Lijo y García-Mansilla habían sido seleccionados para cubrir las vacantes de Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda en la Corte Suprema. Sin embargo, sus pliegos no se enviaron al Senado hasta el 27 de mayo. Ante la falta de respaldo legislativo, el presidente Milei decidió designarlos por decreto el 26 de febrero, una medida que solo permitió a García-Mansilla asumir el cargo, ya que Lijo no pudo hacerlo debido al rechazo de su licencia en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4.
Posición de Lorenzetti sobre el decreto y la renuncia
En diálogo con radio Mitre, Lorenzetti expresó que nunca aceptaría ser designado por decreto y que la evaluación sobre permanecer en el cargo es una decisión personal de García-Mansilla. «El doctor García-Mansilla es una persona honorable y está trabajando con nosotros. Él evaluará su situación», comentó Lorenzetti, destacando que la Corte no emite opiniones sobre temas controvertidos sin un expediente en curso.
Revés para el Gobierno nacional: el Senado rechazó las candidaturas de Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo a la Corte Suprema
Sectores del kirchnerismo, el PRO y la UCR consiguieron bloquear las designaciones que Javier Milei había propuesto para el máximo tribunal. Ahora deberá resolver el juez Ramos Padilla, a cargo de la causa que busca la inconstitucionalidad de sus nombramientos en comisión.
El Senado de la Nación rechazó este jueves los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos por el presidente Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia.

El 20 de marzo del año pasado el Ejecutivo anunció que Lijo y García-Mansilla eran los elegidos para cubrir las vacantes de Elena Highton de Nolasco y Juan Carlos Maqueda, aunque recién envió sus pliegos al Senado el 27 de mayo.
Ante la falta de apoyo legislativo, el pasado 26 de febrero el Presidente decidió designar por decreto a ambos. Sin embargo, solo asumió García-Mansilla; Lijo no pudo tomar su cargo porque el máximo tribunal rechazó su licencia en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 4.
Adelantándose al rechazo del Senado, días atrás García-Mansilla envió un escrito al juez Alejo Ramos Padilla, quien debe resolver la causa que busca la inconstitucionalidad de los nombramientos en comisión. Allí, el magistrado afirmó que su puesto en la Corte “goza de la garantía constitucional de inamovilidad en el cargo mientras dure su nombramiento, por lo que el único juez natural que podría eventualmente removerlo de su cargo, mediante juicio político, es el Congreso de la Nación. Un juez no puede remover a otro juez”.
Con esa postura abrió el debate sobre qué decisión debería tomar si la Cámara Alta rechazaba su pliego, lo que terminó ocurriendo este jueves.
Pedro Caminos, abogado y profesor de Derecho Constitucional, explicó que ante el rechazo del Senado, “hay dos bibliotecas”. Y se explayí: “Una indica que García-Mansilla, como juez designado en comisión, tiene estabilidad hasta el fin de la próxima legislatura. La otra sostiene que si el Senado no presta el acuerdo, el designado en comisión cesa en su cargo”.
“Particularmente creo que la interpretación correcta es la segunda porque la Constitución de 1853 establecía que el Presidente, durante el receso del Senado, podía nombrar a las personas para cubrir los empleos que requieran acuerdo del Senado y esa designación era definitiva. El único requisito que tenía que cumplirse era dar aviso al Senado”, continuó Caminos, aunque aclaró: “La persona era nombrada hasta tanto el Senado tomara una decisión al respecto”.
Al respecto, el especialista profundizó: “En 1860, cuando se reformó la Constitución, se consideró que esta atribución del Presidente era desmedida y por eso decidieron ponerle un límite: la designación sería hasta el fin de la próxima legislatura. Esto presupone entonces que estamos modificando lo que estaba en 1853″.
“El grave problema es que tenemos poquísimos antecedentes, pero entiendo que hay buenas razones para pensar que el rechazo del Senado implica el cese”, advirtió Caminos.
Por su parte, el abogado constitucionalista Mariano Bär sostuvo que “en términos jurídicos, un rechazo del Senado los hace cesar automáticamente en sus cargos porque ya no hay inactividad senatorial, sino una actividad expresa de rechazo a las designaciones”.
“Otra interpretación implicaría subvertir las reglas del juego, porque implicaría que una persona que es rechazada en el Senado después pueda ser puesta en comisión por el Presidente apenas entre en receso. Todo el sistema de pesos y contrapesos de la República quedaría desdibujado”, alertó el constitucionalista.
Además, si el caso se judicializa, Bär puntualiza que “es algo que va a tener que decidir la Justicia en sí misma y es contradictorio con el propio antecedente. Es complejo. Y el gran problema sería que llegue a la Corte, donde no va a ser fácil conseguir conjueces que tengan los mismos requisitos que tiene un ministro de la Corte, o sea, con acuerdo senatorial de dos tercios. Es un panorama institucional híper complicado y de crisis de gravedad”, dijo Bär.
El caso de Lijo es más sencillo, ya que la Corte sostuvo que no puede mantener su doble calidad de magistrado y decidió no tomarle juramento como juez en comisión “mientras continúe desempeñándose como juez titular con acuerdo del Senado”.
Luego del rechazo, el juez federal le envió un escrito a Ramos Padilla: “No voy a renunciar a mi cargo actual de Juez Federal y mi interés se centra en que el Honorable Senado de la Nación me otorgue el acuerdo correspondiente para el cual ya cuento con dictamen favorable de la Comisión de Acuerdos”, afirmó Lijo.
