
El empleo por cuenta propia, especialmente en su versión más precaria -esto es, trabajadores que “se inventan su propia ocupación y que ni siquiera tienen para pagar el monotributo”-, es el segmento que más creció en el mercado del trabajo argentino durante el último año y medio. Así lo advirtió Luis Campos, abogado, doctor en Ciencias Sociales e investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, en base a datos oficiales de la Secretaría de Trabajo y del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.
En medio de ese escenario, preocupa que “desde fines del último trimestre del 2024 en adelante lo que estamos viendo es un estancamiento del mercado laboral. Tanto el empleo como los salarios están relativamente estancados desde fines del 2024, en distintos niveles”, esbozó Campos a Argentina Divina Comedia por Radio Up.
Recalcó que los cuentapropistas y trabajadores informales fueron los segmentos que presentaron mayor crecimiento desde mediados del 2024 a la fecha: “Es la contracara del ajuste”, observó. Según el especialista, el retroceso del empleo formal y la caída de los salarios está empujando a más personas hacia formas de ocupación sin cobertura, derechos laborales ni estabilidad.

Sobre el movimiento del mercado laboral, observó que “viene teniendo un proceso de ajuste muy heterogéneo”. En particular, en el sector de los asalariados privados registrados, hubo un repunte “muy marginal”, reconoció Campos, frente a la caída de empleo registrada en el primer semestre del 2024.
A mayo de 2025, los datos muestran casi 100.000 trabajadores menos formales en el sector privado que a fines del 2023. Los salarios siguieron un recorrido similar: una caída pronunciada en los primeros meses del 2024 “y luego, en este caso sí, una recuperación que lo llevó a volver a los mismos niveles de fines de 2023”.
Caída en el sector público
Quienes más resintieron el ajuste fueron los trabajadores del sector público: “Se perdieron poco más de 70.000 puestos de trabajo, la mayoría en el sector público nacional, pero también hubo ajuste en algunas provincias y municipios”. Sobre el impacto en los ingresos, Campos detalló que, en promedio, perdieron un 15% de poder adquisitivo en términos reales: los estatales provinciales sufrieron una caída salarial del 7%, y los nacionales más del 30%.
Para el especialista, la magnitud de la pérdida en el sector nacional no deja margen: “En un año y medio tienen una caída del 32% en términos reales, no hay forma de ajustar un presupuesto familiar, no hay estrategia de adaptación y de supervivencia que alcance”.

Mercado del trabajo heterogéneo: algunos pierden, otros también pierden (menos)
En base al estudio de los datos que publican los organismos oficiales, Campos observó cambios en la composición del empleo en varias ramas. “En la construcción por ejemplo tuvimos una caída muy fuerte del empleo registrado, pero al mismo tiempo un crecimiento del empleo no registrado y un crecimiento del empleo por cuenta propia”.
Esto, anticipó, podría llevar a que se sostenga la ocupación pero con características inestables y bajo un modelo de precarización laboral. “Vamos a tener más o menos la misma cantidad de ocupados, pero más precarios, o en actividades que tienen menor protección o menores niveles salariales”.
Al comparar con otros períodos de la historia contemporánea argentina, el doctor en Ciencias Sociales entiende que “hay algunos puntos de contacto con la primera mitad de los años 90”. Por entonces, recordó, “tuvimos un rápido plan de shock antiinflacionario pero esto fue acompañado de un incremento muy fuerte en la tasa de desocupación y del empleo no registrado”.
Sin embargo, diferenció un ítem clave del escenario actual: “Posiblemente vayamos a un mercado mucho más precarizado con un crecimiento incluso más fuerte del empleo por cuenta propia y no tanto la desocupación. Porque cualquier trabajador tiene al alcance de su mano, con su celular por ejemplo, poder desarrollar algún tipo de actividad a través de alguna aplicación o plataforma”.
