La noticia del regreso de los créditos hipotecarios a las entidades financieras argentinas generó expectativas entre quienes buscan acceder a una vivienda propia.
Sin embargo, persisten desafíos significativos que dificultan su accesibilidad para la mayoría de los argentinos.

Además, los créditos hipotecarios ajustan la devolución del capital por el índice UVA, es decir, por inflación. Aunque la misma ha estado en descenso, aún ronda alrededor del 10% mensual, mientras que los salarios han perdido poder adquisitivo en los últimos años al ajustarse por debajo del índice de precios al consumidor (IPC).
El plazo de devolución de estos préstamos puede extenderse hasta 30 años, un período considerablemente largo en el contexto económico y político incierto de Argentina. Esto implica ciertos riesgos para los solicitantes, como se evidenció en años anteriores, cuando varios de los deudores experimentaron dificultades debido a los ajustes en sus cuotas mensuales.
En cuanto a las condiciones específicas, los intereses rondan el 8.5% de tasa nominal anual (TNA) para el mercado abierto, mientras que para los clientes con acreditación de haberes en el Banco Hipotecario, son del 4.25% durante las primeras 12 cuotas, y luego del 8.5%.
Créditos hipotecarios: ejemplos concretos
Un préstamo de $250 millones (u$s247.524) del Banco Hipotecario para la compra de una vivienda requiere un ingreso de $31.280 mensuales y una cuota inicial de $7.820. Para un departamento de u$s100.000, la cuota mensual ascendería a $625.600.
En caso de un préstamo de u$s50.000 para un monoambiente, se necesitarían ingresos de $1.250.000 y una cuota mensual de $312.800.
