El punto de partida es un salario que perdió la carrera contra los precios y no la recupera. El 87,4% de los encuestados afirma que su ingreso no le gana a la inflación, un techo que ya no distingue posiciones políticas: el 73% de los votantes oficialistas admite esa pérdida, cifra que entre los opositores trepa al 97,1%. La diferencia entre ambos electorados no está en si el deterioro existe —lo sienten los dos— sino en cómo se lo nombra: costo de una transición para unos, fracaso económico para otros. Cuando una experiencia material es tan transversal que alcanza incluso a quienes respaldan al Gobierno deja de ser un problema de gestión para convertirse en una condición de época.
La desconfianza hacia el termómetro oficial de los precios es tan profunda como la pérdida de poder adquisitivo que la alimenta. El 67,1% de los argentinos cree que el dato de inflación que publica el INDEC no refleja la variación de precios que percibe en su vida cotidiana, mientras que apenas el 29,6% le da crédito. No es un rechazo aislado: como se dijo antes, el 87,4% siente que su salario no le gana a la inflación, y ambos números se retroalimentan. Quien ve que la plata se le acaba el día 20 difícilmente acepte que los precios subieron sólo lo que dice el organismo estadístico. Así, la percepción se construye en la góndola y en el resumen de la tarjeta, no en el índice. Cuando el dato oficial y la experiencia del bolsillo divergen mes tras mes, la sociedad termina confiando en su propia billetera antes que en la estadística.
Principales preocupaciones
Cuando se pregunta cuál es hoy la principal preocupación, los argentinos ubican en lo más alto un problema que no es estrictamente económico: la corrupción encabeza el ranking con el 48,8%. El dato tiene un peso simbólico difícil de ignorar. En un país donde el sueldo no llega al día 20 y la deuda se volvió subsistencia, que la corrupción siga siendo la inquietud más señalada revela que buena parte de la sociedad canaliza el malestar material hacia una explicación moral y política: no alcanza con vivir el ajuste en el cuerpo, se lo asocia a una forma de hacer política que se percibe como la causa de fondo. La corrupción funciona, en ese sentido, menos como un problema aislado que como el nombre que la gente le pone a su desconfianza general hacia la dirigencia.
Imágenes políticas
Javier Milei terminó julio con una imagen negativa del 58,5% frente a apenas 30,9% de positiva, un diferencial de casi 28 puntos que lo confirma como la figura con el balance más adverso del informe. El deterioro no es puntual sino sostenido: su imagen positiva, que en febrero llegaba al 47%, perdió 16 puntos en el año sin que el rechazo diera tregua. La segmentación etaria dibuja su núcleo de resistencia y su zona de derrumbe: entre los menores de 40 años conserva su mejor desempeño relativo (38% de positiva), mientras que a partir de esa edad la negativa se estabiliza por encima del 58%, tocando el 59,6% entre los mayores de 60. La brecha de género es todavía más filosa —36,8% de positiva entre varones contra apenas 25,1% entre mujeres, donde el rechazo escala al 65,9%— y la geográfica lo castiga en el AMBA (63,6% de negativa) mucho más que en el interior. En intención de voto para 2027, Milei exhibe el perfil más polarizado del tablero: combina el piso más firme (24% de “seguro lo votaría”) con el techo de rechazo más duro (57% de “jamás lo votaría”). Se configura un votante fiel, pero sin aire para expandirse. Su perfil de mejor imagen es nítido: varón, menor de 40 años, del interior del país. El de peor imagen es su espejo invertido: mujer, mayor de 40 años, del área metropolitana.
Los datos surgen del Monitor de Opinión Pública (MOP), un estudio desarrollado desde Zentrix Consultora con el propósito de relevar percepciones políticas y económicas de la población residente en la Argentina. El relevamiento, correspondiente a la medición de julio incluyó 1.468 casos válidos con cobertura nacional y se realizó entre el 21 y el 30 de julio de 2026. Se hizo mediante un diseño muestral ponderado por región, edad, sexo y voto declarado (balotaje presidencial de 2023 y elecciones legislativas de octubre de 2025) según el último padrón electoral. La recolección de datos se efectuó a través de un cuestionario autoadministrado en línea, con difusión controlada y posterior depuración de registros inválidos. Bajo estas condiciones, el margen de error teórico se estima en ±2,1%, con un nivel de confianza del 95%. Los resultados no deben extrapolarse a niveles subnacionales sin la debida cautela metodológica.
Sobre Zentrix Consultora
Zentrix está conformada por profesionales especializados en estadística, economía, análisis de datos y comunicación, con el objetivo de producir informes claros, sólidos y técnicamente consistentes. A través del relevamiento, el procesamiento de información y la elaboración de análisis sociales y económicos, buscamos aportar datos útiles al debate público, mejorar la comprensión del entorno y acompañar a organizaciones e instituciones en la planificación y en la construcción de mensajes estratégicos con mayor sustento y precisión.
