Crisis en Medio Oriente | Advierten sobre la mayor caída histórica en la producción de petróleo y China calificó de “irresponsable” el bloqueo de EE.UU.

La Agencia Internacional de la Energía recortó su previsión de demanda para 2026 debido a la mayor interrupción de suministro de la historia. En medio de la escalada, Pekín amenazó con contramedidas si Washington impone aranceles y Pakistán busca una segunda ronda de negociaciones.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) redujo drásticamente su previsión sobre la demanda mundial de petróleo para este año como consecuencia directa del conflicto en Medio Oriente. En su último informe mensual, el organismo calculó que el consumo global para 2026 será de 104,26 millones de barriles diarios, lo que representa una baja de 730.000 barriles diarios en comparación con la estimación de marzo.

Según la AIE, los continuos ataques a la infraestructura energética en la región y las restricciones al tránsito de buques por el estrecho de Ormuz provocaron la mayor interrupción del suministro de la historia. La oferta mundial de petróleo se desplomó en 10,1 millones de barriles diarios y se ubicó en 97 millones durante el mes de marzo. Además, la agencia proyectó que la demanda entre abril y diciembre podría caer 1,5 millones de barriles diarios, el desplome más grande desde la pandemia de COVID-19. Si el conflicto armado se extiende, la caída podría alcanzar los 5 millones de barriles diarios.

En su análisis, la entidad advirtió sobre el impacto generalizado de la crisis. “Los mayores recortes en el consumo de petróleo se han producido en Oriente Medio y Asia-Pacífico, principalmente en nafta, GLP y combustible para aviones. Sin embargo, la caída de la demanda se extenderá a medida que persistan la escasez y los precios elevados”, precisó la agencia.

La respuesta de China

El conflicto también generó una fuerte reacción diplomática por parte de China, que criticó el bloqueo naval que Estados Unidos ordenó sobre los puertos iraníes. El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, calificó la medida como una acción que solo agrava la situación. “Estados Unidos aumentó sus despliegues militares y emprendió una acción de bloqueo selectivo, que solo exacerbará las tensiones y socavará el ya frágil acuerdo de alto al fuego, y pondrá aún más en riesgo la seguridad en el tránsito por el estrecho de Ormuz”, declaró en una rueda de prensa.

Además, el funcionario chino consideró que la decisión de Washington es peligrosa. “Es un comportamiento peligroso e irresponsable”, señaló. El bloqueo estadounidense comenzó el lunes, a pesar de que ambos países habían pactado un alto al fuego de dos semanas que expira el 22 de abril. Por otra parte, Guo Jiakun desmintió las acusaciones sobre una supuesta ayuda militar de su país a Irán y afirmó que la información de medios estadounidenses es “totalmente inventada”. En ese sentido, advirtió sobre las consecuencias de posibles sanciones. “Si Estados Unidos insiste en usar esto como excusa para imponer más aranceles a China, China indudablemente tomará contramedidas firmes”, sostuvo.

Búsqueda de diálogo

Mientras la tensión escala, el Gobierno de Pakistán impulsa una ofensiva diplomática para asegurar una segunda ronda de diálogo entre Estados Unidos e Irán. El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, confirmó que realiza gestiones con China, Arabia Saudita y miembros del G7 para evitar el colapso del proceso de paz. “Hoy el alto al fuego sigue en pie. Se están realizando todos los esfuerzos para resolver los asuntos pendientes”, afirmó el mandatario ante su Gabinete Federal.

Para forzar un nuevo encuentro, Sharif mantuvo llamadas con los primeros ministros de Canadá y Japón. Su ministro de Exteriores, Ishaq Dar, también anunció coordinaciones con sus pares de Canadá y Reino Unido. El mandatario pakistaní calificó como un “momento histórico” las 21 horas de negociación que mantuvieron las delegaciones de Washington y Teherán en Islamabad. Pese a que la delegación estadounidense, liderada por el vicepresidente JD Vance, calificó su última propuesta como una “oferta final”, el gobierno de Pakistán insiste en que los canales de diálogo permanecen abiertos.