Cuba activa la “opción cero” y cierra hoteles por grave crisis energética

El turismo en Cuba enfrenta su peor momento en décadas, con el cierre de hoteles y la reubicación de turistas internacionales debido a un desabastecimiento crítico de combustible que amenaza con paralizar la isla. La medida, anunciada por el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga, busca reducir el consumo energético y aprovechar al máximo la temporada alta, afectando a polos turísticos clave como Varadero y los cayos del norte.

La crisis se intensificó tras la operación militar estadounidense en Caracas el 3 de enero, que interrumpió el suministro de petróleo desde Venezuela, y se suma a las sanciones impuestas por Estados Unidos, que podrían penalizar a cualquier país que suministre crudo a Cuba. Frente a este escenario, el presidente Miguel Díaz-Canel rescató la “opción cero”, un plan extremo ideado por Fidel Castro en los años noventa, que contempla racionamiento severo de energía, restricciones a la movilidad y un retorno a métodos de vida más precarios.

Cuba

El impacto económico es severo: en 2025, la llegada de visitantes apenas llegó a 1,8 millones, lejos de los 4,7 millones de turistas registrados en 2018. Grandes cadenas internacionales como Meliá, Iberostar y Blue Diamond han resultado directamente afectadas por los cierres, mientras la infraestructura turística opera al mínimo para mantener la actividad.

La combinación de caída del turismo, limitaciones energéticas y obsolescencia de centrales eléctricas refleja una isla que retrocede hacia su etapa de mayor aislamiento y escasez, con efectos visibles en calles, hoteles y servicios básicos. Según fuentes oficiales, el plan de emergencia prioriza teletrabajo, reducción del transporte motorizado y compactación de instalaciones turísticas, en un esfuerzo por sobrevivir al asedio petrolero que enfrenta el país.