La Comisión Episcopal de Pastoral Aborigen que acompaña a los miembros del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen – ENDEPA animados por el llamado del Papa Francisco que nos convoca a cuidar y defender la vida en todas sus expresiones; advertimos con preocupación el avance de resoluciones y políticas de estado que desconocen y vulneran derechos de los Pueblos Indígenas adquiridos a partir de Convenios Internacionales y la misma Constitución Nacional
Como lo ha expresado ENDEPA recientemente “Frente a los múltiples atropellos sufridos por las comunidades, agudizados en este tiempo donde se exacerba el individualismo y la sobre explotación de nuestros bienes naturales y culturales y ante el creciente discurso estigmatizante contra los pueblos indígenas y de quienes acompañamos sus caminos de lucha, vemos con preocupación que desde el poder político y económico se pretende nuevamente negar su preexistencia y pertenencia al Estado Argentino, con dolor volvemos a escuchar discursos y afirmaciones referentes a los pueblos indígenas como «los otros”, “los extranjeros” retrotrayéndonos a un pasado violento y excluyente.”1
Frente a la escalada de conflictos, a partir del desconocimiento de la propiedad comunitaria indígena por parte de aquellos que usurpan sus territorios como así también la violencia ejercida contra las comunidades y contra aquellos que las acompañan, en su mayoría agentes de pastoral de ENDEPA, “renovamos el llamado, en especial a los gobiernos, a abandonar actitudes de violencia y represión frente a las comunidades indígenas, e involucrarse en la superación positiva de los conflictos en sus territorios, en un marco de respeto por la verdad y las normas jurídicas vigentes, incluyendo a los indígenas como parte esencial de la solución mediante medidas no violentas que propicien el diálogo, la amistad social y la paz.”
Nos unimos al clamor del Papa Francisco, que con espíritu profético ha dicho: “Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agronegocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos”.
Con renovada fe y esperanza oramos “Jesucristo, Señor de la Historia danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres, aborreciendo el odio y construyendo la paz.”
Fuente: Emipa
