Apostoles. Una joven apostoleña denunció por mala praxis a personal médico del hospital de su ciudad, luego de que su hijo de 3 años falleciera 12 horas después de ingresar a la guardia. La denunciante, Micaela D. S. (29), alegó que el pequeño empeoró poco después de que lo atendieran y recetaran inyectables y acusó que no se le realizaron estudios previos.
En la misma línea reprochó la falta de médicos de cabecera en el lugar y los procedimientos hechos por una médica en el viaje en ambulancia desde Apóstoles hasta el hospital de Pediatría Dr. Fernando Barreyro de Posadas, donde el pequeño falleció el lunes. Para esclarecer esta intervención y en qué estado ingresó el menor al nosocopio de la capital, El Territorio pudo saber que la policía ya solicitó que se expida el historial clínico del paciente mientras se avanza con la investigación.
Siguiendo el relato de la mujer, el niño ingresó a la guardia del Hospital del Área en Apóstoles cerca de las 19:30 del domingo pasado con un cuadro de fiebre. “Me atendieron un médico brasileño y un enfermero. Y el médico sin hacerle estudios, sin pesarlo, sin ningún tipo de protocolo, le recetó un inyectable. Vamos a enfermería para que le apliquen y nos mandaron a casa”, recordó Micaela en comunicación con un medio local.
Lo que esperaba fuera un simple malestar de anginas o un cuadro menor rápidamente escaló y a las 2 horas Thiago comenzó con vómitos y diarrea. Si bien los síntomas fueron controlados, al poco tiempo -cerca de las 5 de la madrugada del lunes- el niño ya presentaba “pintitas negras en la piel y el cuello inflamado”, precisó su madre. Regresaron al hospital en ambulancia: “Llegamos y la médica quedó sorprendida por su estado”, describió con la tristeza aún latente en su voz.
Micaela entonces resumió a la profesional el episodio del domingo y apuntó que el cuadro se agravó luego de que al menor le inyectaran dipirona. Enseguida el paciente fue atendido por otros médicos del lugar -que según la joven eran pasantes de medicina-. Entonces se procedió a ponerle suero y otros dos inyectables en el líquido.
Pero la situación era de tal gravedad que fueron derivados de urgencias al hospital Dr. Fernando Barreyro de la capital, al que arribaron en ambulancia el lunes por la mañana.
Con notable enfado, Micaela describió cómo fue aquel viaje de 70 kilómetros hasta llegar a Posadas. “La médica Cristina M. pidió a la ambulancia que parara al costado de la ruta en San José para intubar a mi nene: no andaba el tensiómetro, no tenían una sonda para intubar a mi hijo por la nariz, no había nada en la ambulancia” precisó.
Al llegar a Pediatría, Thiago “estaba con las orejas y labios morados, era inexplicable entender cómo estaba, era irreconocible”. Siguiendo su relato, al chiquito lo trasladaron de inmediato y la médica que lo recibió alertó que la situación era crítica. Bastó media hora para que notificaran que el niño había fallecido.
Mala praxis
Micaela denunció en la tarde del sábado a personal médico del hospital de Apóstoles Nivel III por mala praxis. Argumentó que el cuadro de su hijo se agravó luego de que lo medicaran y enviaran a casa, sin pasar por diagnósticos previos. También señaló la ausencia de un médico de cabecera -ya que, dijo, los que estaban presentes el fin de semana pasado eran pasantes-. “No sé si siquiera le inyectaron dipirona u otra cosa para que mi hijo quedara así”, confesó.
La joven criticó que “no le hicieron una muestra de alergia, o pesarlo para saber cuánta dosis debían darle. Nadie miró a mi hijo, yo tuve que decirle al médico que le revisara la garganta porque por ahí eran anginas”.
Y continuó el descargo reprochando: «Cómo no va a haber médicos de cabecera que estén controlando a los practicantes, no había alguien responsable en la guardia”.
Con la angustia de quien pierde a un ser querido, Micaela sostuvo que Thiago no presentaba síntomas hasta un día antes de entrar a la guardia del hospital local. “Era un nene sano, el sábado estaba jugando bien, siempre iba a sus controles. No hay explicación de lo que le hicieron”, lamentó.
Guardia hospitalaria
Con la denuncia en mano, agentes de la Unidad Regional VII de Apóstoles realizaron un allanamiento en el hospital de la ciudad este sábado cerca de las 18:30. Allí se secuestró el libro de registros de la guardia para constatar el estado en el que ingresó el pequeño, entre otros datos.
“Ellos mismos me dijeron que fue aberrante lo que hicieron. Lo inyectaron para matarlo”, juzgó la madre.
Por otro lado, resta que la jurisdicción acceda a la historia clínica de Thiago en el hospital de Pediatría de Posadas, para confirmar las causas de muerte y los procedimientos realizados en el lugar.
Micaela tomó el coraje de denunciar públicamente lo sucedido y exclamó: “Sólo pido justicia por Thiago, no puede seguir pasando esto”. Su descargo despertó la empatía de otros apostoleños que, en redes sociales, compartieron experiencias similares en el nosocomio de la localidad.
