Desde 2023 hay 4.600 empresas nuevas operando en Misiones

En medio del debate nacional por la presión impositiva y su impacto en la actividad, los datos más recientes ubican a Misiones en una posición singular: desde diciembre de 2023, el padrón del Convenio Multilateral creció un 10% en la provincia, con la incorporación de 4.600 nuevas firmas, PyMEs y contribuyentes individuales.

El dato no es menor si se lo contrasta con el contexto nacional. En el mismo período, el resto del país registró una caída cercana a las 18 mil empresas dentro de ese régimen. La diferencia marca una tendencia clara: mientras a nivel general se retrae la actividad formal, Misiones amplía su base productiva, un indicador que suele asociarse directamente al crecimiento económico.

Los datos fueron brindados por el gobernador Hugo Passalacqua en el discurso del 1 de mayo en la Legislatura. En ese marco, uno de los ejes más discutidos -la presión fiscal- también encuentra matices en los números. Misiones se ubica en el puesto 13 a nivel país en carga impositiva sobre el comercio. Es decir, hay al menos 12 provincias con una presión más alta.

El crecimiento del entramado empresarial se complementa con otros indicadores de robustez económica. En términos energéticos, la provincia ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en demanda de electricidad, una variable clave para medir el nivel de actividad industrial, comercial y residencial.

En el plano laboral, Misiones concentra el 37% del empleo privado formal del NEA, consolidándose como el principal motor de trabajo registrado en la región. El dato es aún más significativo en los sectores más dinámicos, donde uno de cada dos trabajadores privados del noreste argentino se desempeña en territorio misionero.

A diferencia de otras provincias del norte, la estructura laboral muestra además una menor dependencia del Estado. Misiones se ubica entre las jurisdicciones con menor proporción de empleo público por habitante, lo que refuerza el peso del sector privado en su economía. Este perfil también se refleja en el sistema financiero: del total de tarjetas del Banco Macro en la provincia, el 49% está en manos de trabajadores privados, autónomos y monotributistas, mientras que solo el 21% corresponde a públicos.

El acceso al crédito es otro indicador que acompaña esta tendencia. Durante 2025, Misiones lideró la toma de préstamos en el NEA y alcanzó el puesto 11 a nivel nacional, con un volumen cercano a los 5 billones de pesos destinados al sector privado. Este flujo de financiamiento resulta clave para sostener el consumo, la inversión y la expansión.

En la misma línea, el consumo de combustibles ubica a la provincia como la novena del país en volumen y la primera en el NEA, concentrando el 40% del total regional. Se trata de un termómetro directo de la actividad económica.

La comparación regional refuerza el diagnóstico. Frente a Chaco, Corrientes y Formosa, Misiones no solo lidera en empleo privado y consumo, sino también en dinamismo empresarial y acceso al crédito. En un contexto de retracción general, la provincia logra sostener e incluso expandir su actividad.

Con este conjunto de indicadores, Passalacqua trazó una conclusión: lejos de desalentar la inversión, el esquema económico provincial muestra capacidad de crecimiento incluso en un escenario adverso.

Coparticipación injusta

En paralelo a estos indicadores positivos, el Gobierno provincial volvió a plantear un reclamo estructural: la distribución de los recursos nacionales. Misiones aporta mensualmente alrededor de 476 mil millones de pesos en impuestos a la Nación, pero recibe apenas unos 170 mil millones en concepto de coparticipación. La relación es clara: por cada tres pesos que salen de la provincia, solo uno regresa. La situación se agrava al compararla con otras provincias del NEA. A pesar de ser la más poblada de la región, Misiones recibe menos fondos por habitante. Formosa percibe más del doble, Chaco alrededor de un 70% más y Corrientes cerca de un 25% adicional.

El origen de esta brecha se remonta a la reforma de la Ley de Coparticipación de 1988, que implicó para la provincia una pérdida cercana al 30% de sus recursos.

Durante años, esta diferencia se compensó parcialmente con obras públicas, programas nacionales y financiamiento de infraestructura. Sin embargo, el Gobierno libertario cortó esos recursos abandonando a la provincia, dijo el gobernador.