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Día Internacional contra el Cambio Climático: un planeta en estado de emergencia

La quema de combustibles fósiles es la principal causa del calentamiento global. En 2024, la temperatura del planeta superó por primera vez los 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. A pocos días de la COP30 en Belém, Brasil, el mundo enfrenta un momento decisivo en su lucha por sobrevivir a una crisis climática sin precedentes.

El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad que redefine la vida en la Tierra. Desde la Revolución Industrial, la humanidad ha dependido del carbón, el petróleo y el gas para impulsar su desarrollo. Sin embargo, la quema de estos combustibles fósiles liberó a la atmósfera cantidades inmensas de gases de efecto invernadero —como dióxido de carbono, metano y óxido nitroso— que retienen el calor y alteran el equilibrio térmico del planeta.

Como resultado, el año 2024 marcó un hito alarmante: la temperatura media global superó por primera vez los 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este aumento, que el Acuerdo de París había señalado como límite crítico, representa un punto de inflexión en la historia ambiental y evidencia que el tiempo de la acción se está agotando.

El Acuerdo de París: el compromiso que define el rumbo

Firmado en 2015 durante la COP21 por 194 países, el Acuerdo de París se convirtió en el principal marco global para enfrentar la crisis climática. Su meta es clara: mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 °C y, si es posible, evitar que supere los 1,5 °C.

La razón es sencilla pero contundente. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), rebasar ese umbral implicaría multiplicar la intensidad de las olas de calor, prolongar las sequías, acelerar el deshielo de los polos, elevar el nivel del mar y provocar una pérdida irreversible de biodiversidad. Por ello, el tratado establece que los países deben revisar sus compromisos cada cinco años y aumentar su ambición, al tiempo que las naciones desarrolladas deben ofrecer apoyo técnico y financiero a las más vulnerables.

Un futuro que aún puede cambiar

Pese a la gravedad de la situación, los científicos coinciden en que existen soluciones viables, eficaces y económicamente rentables para revertir la tendencia. Entre ellas, destacan la transición energética hacia fuentes limpias como la solar, la eólica o la geotérmica; la reforestación y la protección de ecosistemas marinos y terrestres que actúan como sumideros naturales de carbono; y la movilidad sostenible, que promueve el transporte público, la bicicleta y los vehículos eléctricos.

A ello se suman el consumo responsable, la reducción de residuos, la preferencia por productos locales y la educación ambiental como herramienta transformadora. Pero nada de esto será suficiente si los gobiernos no acompañan con políticas firmes: eliminar los subsidios a los combustibles fósiles, aplicar impuestos al carbono y garantizar planes de adaptación en las zonas más expuestas al cambio climático.

La temperatura global superó los 1,5 °C por primera vez en 2024, marcando un punto crítico en la lucha contra el cambio climático.
La temperatura global superó los 1,5 °C por primera vez en 2024, marcando un punto crítico en la lucha contra el cambio climático.

24 de octubre: una fecha que inspira conciencia y acción

Cada 24 de octubre se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático, una jornada que nació de la acción colectiva antes que de un decreto oficial. Aunque no fue instituida formalmente por la ONU ni por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la fecha está profundamente vinculada con ambas entidades y con el movimiento global 350.org, que en 2009 organizó más de 5.000 acciones en 181 países.

El nombre 350.org hace referencia al nivel máximo seguro de dióxido de carbono en la atmósfera: 350 partes por millón (ppm). No obstante, hoy esa cifra asciende a 430 ppm, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), lo que demuestra el deterioro progresivo de las condiciones planetarias. Desde aquella primera movilización, el 24 de octubre se consolidó como una jornada de reflexión, conciencia y compromiso global.

La COP30 en Belém: una oportunidad histórica

En este contexto, el mundo se prepara para la COP30, que se desarrollará entre el 10 y el 21 de noviembre en Belém, Brasil, en el corazón de la Amazonía. Será la primera vez que una cumbre de este tipo se realice en una ciudad amazónica, un gesto simbólico que resalta el papel esencial de esta región como pulmón del planeta y reguladora del clima.

Durante la conferencia, los países deberán presentar la tercera ronda de sus Planes Nacionales de Acción Climática (NDC), más ambiciosos y alineados con el objetivo de limitar el calentamiento a 1,5 °C. También se buscará garantizar una financiación climática justa para los fondos de Pérdidas y Daños y de Adaptación, y avanzar en compromisos concretos hacia la deforestación cero. Además, se promoverá la transición energética justa y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades locales, actores fundamentales en la protección de los ecosistemas.

De este modo, Belém se convertirá en el epicentro de las negociaciones climáticas globales, en un momento decisivo donde las palabras deben transformarse en hechos y las promesas en acciones concretas.

La COP30 en Belém será clave para definir acciones globales ante una crisis que ya afecta a todo el planeta.
La COP30 en Belém será clave para definir acciones globales ante una crisis que ya afecta a todo el planeta.

Nuevas amenazas: especies invasoras y enfermedades emergentes

Mientras tanto, los efectos del cambio climático continúan multiplicándose. En octubre de 2025, el Instituto de Historia Natural de Islandia registró por primera vez la presencia del mosquito Culiseta annulata en la región de Kjós, un hecho inédito para ese país. La aparición de esta especie en zonas donde antes no sobrevivía podría estar relacionada con el aumento de las temperaturas y representa un nuevo desafío para la salud pública.

La expansión de los mosquitos tiene consecuencias directas. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) advirtió que los casos de dengue podrían incrementarse entre un 49% y un 76% hacia 2050 en América y Asia. El análisis, basado en más de 1,4 millones de registros de 21 países, determinó que casi una quinta parte de los casos actuales se deben directamente a las variaciones de temperatura.

Glaciares en retroceso y crisis hídrica mundial

Al mismo tiempo, el calentamiento global amenaza la principal reserva de agua dulce del planeta: los glaciares. Por ello, la ONU declaró a 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, con el objetivo de sensibilizar sobre su rol crucial en el equilibrio climático.

La OMM informó que 2024 registró la mayor pérdida de masa glaciar en los últimos cincuenta años, con un aumento promedio de 1,55 °C respecto a los niveles preindustriales. En la Patagonia, un estudio coordinado por científicos alemanes y argentinos reveló que el Glaciar Perito Moreno retrocedió 800 metros entre 2020 y 2024, lo que encendió las alarmas de la comunidad científica. El glaciólogo Lucas Ruiz, del CONICET, explicó que el fenómeno está directamente relacionado con “los cambios en la temperatura del aire y en los patrones de precipitación regional”.

Pobreza y vulnerabilidad: el rostro humano de la crisis

Las consecuencias del cambio climático no se distribuyen de manera equitativa. Las poblaciones más pobres y vulnerables son las que sufren los impactos más severos. Un estudio de la Universidad de Oxford, titulado Overlapping Hardships, reveló que casi 800 millones de personas en situación de pobreza multidimensional enfrentan riesgos climáticos directos como calor extremo, sequías, inundaciones y contaminación.

Estas comunidades, con recursos limitados, no solo están más expuestas a los efectos del cambio climático, sino que además cuentan con menos herramientas para adaptarse o recuperarse, lo que amplía la brecha social y ambiental a nivel global.

Científicos advierten que el calentamiento global supera los límites previstos por el Acuerdo de París.
Científicos advierten que el calentamiento global supera los límites previstos por el Acuerdo de París.

Acción climática: transformar la conciencia en cambio

El Día Internacional contra el Cambio Climático no es solo una fecha en el calendario, sino un llamado urgente a la acción. Cada año, miles de personas en todo el mundo se movilizan para plantar árboles, limpiar espacios naturales, reducir residuos y promover políticas ambientales.

La acción climática implica toda iniciativa que contribuya a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la resiliencia ante los desastres naturales e integrar la sostenibilidad en la vida cotidiana y las políticas públicas.

Porque, como recuerda el lema que se repite en las marchas y campañas globales: no hay un Planeta B. El futuro dependerá de la voluntad colectiva para proteger la biodiversidad, reducir las emisiones y construir un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible.

Desde Misiones en alerta por el Presupuesto 2026: “Prevé más fondos para acciones que van contra la conservación del ambiente”

En un contexto global donde el cambio climático ya impacta de forma directa sobre los ecosistemas y las comunidades, la provincia de Misiones observa con preocupación la proyección del Presupuesto Nacional 2026, que —según advierte la Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA)— reduce drásticamente los recursos destinados a la protección ambiental y aumenta los incentivos a actividades que degradan la naturaleza.

El director Ejecutivo de la organización, Manuel Jaramillo, había explicado en diálogo con Arriba la Radio por Radio Up que el proyecto oficial destina apenas el 0,03% del total de los fondos públicos a políticas ambientales, un porcentaje ínfimo frente a la magnitud de los desafíos ecológicos que enfrenta el país. “Podemos asegurar, con los cálculos hechos, que se asignará un porcentaje mucho mayor para apoyar acciones que van contra la conservación del ambiente, y eso es lo que realmente preocupa. Hoy por hoy, ese presupuesto está más del lado de no conservar que de conservar”, sostuvo.

Misiones podría ver comprometidos sus programas de conservación por la falta de fondos nacionales.
Misiones podría ver comprometidos sus programas de conservación por la falta de fondos nacionales.

Un retroceso con impacto directo en la selva misionera

Para una provincia como Misiones, que resguarda el mayor remanente de Selva Paranaense del país y concentra una de las mayores riquezas biológicas de Sudamérica, la reducción de fondos nacionales representa un golpe directo a los programas de conservación. Los recursos del Estado nacional son claves para sostener políticas que permiten proteger el bosque nativo, acompañar a las comunidades rurales e indígenas y promover alternativas productivas sostenibles.

“Misiones ha sido históricamente un ejemplo en materia ambiental, pero sin acompañamiento nacional se vuelve muy difícil sostener los logros alcanzados”, advirtió Jaramillo, quien destacó que la provincia “sigue mostrando índices de conservación superiores al promedio nacional, aunque con enormes desafíos financieros para mantenerlos”.

La Ley de Bosques, en su punto más bajo

El presupuesto 2026 también reduce el financiamiento de la Ley de Bosques, que según la Fundación Vida Silvestre recibirá apenas el 3,57% de los fondos que establece la ley. Es el valor más bajo desde su sanción y afecta directamente a las provincias con mayor superficie de bosques nativos, entre ellas Misiones, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y Salta.

“Todo el presupuesto ambiental debería concentrarse en la protección de los bosques, pero lo que se asigna es cada vez menos, y con eso se comprometen las tareas de control, restauración y apoyo a los productores que conservan”, remarcó el especialista.

El recorte golpea con más fuerza a las regiones que además de poseer grandes extensiones de bosques nativos presentan los peores indicadores sociales. En esos territorios, la abundancia de recursos naturales no se traduce necesariamente en desarrollo sostenible. “Ni la presencia de bosques ni la expansión agroindustrial han generado un progreso equitativo para la población”, puntualizó Jaramillo.

Misiones, sin embargo, ha logrado vincular conservación y economía a través del turismo de naturaleza y de modelos de producción sustentable, aunque el contexto nacional amenaza con debilitar esa estrategia.

Un debate político e ideológico que atraviesa al país

El tratamiento legislativo del presupuesto se anticipa complejo y, según Jaramillo, “muy teñido por la política partidaria e ideológica más que por la razón”. Además, cuestionó la visión del gobierno nacional, al que definió como “un espacio que ideológicamente no cree en el cambio climático ni en el impacto ambiental”.

Esa postura, explicó, se traduce en decisiones presupuestarias que desfinancian la acción climática y favorecen la expansión de actividades extractivas, como el avance sobre bosques o la promoción de hidrocarburos.

La Ley de Bosques recibirá apenas el 3,57% de lo que establece la normativa, afectando especialmente a provincias como Misiones.
La Ley de Bosques recibirá apenas el 3,57% de lo que establece la normativa, afectando especialmente a provincias como Misiones.

Alternativas y advertencias desde la provincia

En paralelo, Misiones continúa buscando mecanismos de financiamiento internacional como los bonos de carbono y los pagos por resultados, que en los últimos años permitieron compensar parte de los recursos faltantes. Sin embargo, Jaramillo advierte que estas herramientas tienen limitaciones. “Los principales interesados en pagar por carbono son empresas que quieren seguir emitiendo. Es lo que se conoce como créditos de baja integridad, porque permiten continuar contaminando mientras aparentan compensar”, explicó.

Aun así, la provincia mantiene una posición firme en defensa de su selva, promoviendo la conservación como eje estructural de su desarrollo.

Naturaleza, economía y futuro

En tiempos donde el planeta atraviesa una crisis climática sin precedentes, Jaramillo recordó que “no puede haber producción agrícola sin naturaleza, sin polinizadores, suelos y un clima estable. Tampoco puede haber desarrollo industrial sin materias primas”.

Por eso, insistió en que el Congreso debe revisar el Presupuesto 2026 y garantizar un financiamiento acorde a la magnitud del desafío ambiental. En el caso de Misiones, ese debate no es solo una cuestión económica, sino una decisión política que define el modelo de futuro: conservar la selva como fuente de vida, o dejar que el deterioro avance.

Fuente: RUP