Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la insulina es la hormona encargada de regular la concentración de glucosa en la sangre. Cuando la diabetes no está controlada puede producirse hiperglucemia, es decir, niveles elevados de glucosa que con el tiempo pueden afectar especialmente los nervios y los vasos sanguíneos.
Para quienes viven con la enfermedad, el control forma parte de las actividades cotidianas. Medir la glucosa al comenzar el día, calcular los hidratos de carbono de las comidas, tomar la medicación, realizar actividad física y saber cómo actuar ante una descompensación son algunas de las decisiones que deben incorporarse a la rutina.
“El diagnóstico es el primer impacto, pero luego la persona deberá implementar el monitoreo frecuente de azúcar en sangre, ajustes en el control, la organización de un plan alimentario (con todo lo que la comida implica culturalmente), recibir medicación, hacer ejercicio, etc. Representa una constante toma de decisiones”, explicó Judit Laufer, presidenta de la Federación Argentina de Diabetes (FAD).
La dimensión del problema también se refleja en las cifras internacionales. De acuerdo con el Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), 589 millones de adultos de entre 20 y 79 años viven actualmente con diabetes en el mundo, mientras que la estimación para 2050 alcanza los 853 millones.
El desafío de mantener el tratamiento en el tiempo
La diabetes tipo 2 representa alrededor del 90% de los casos y, aunque existen pautas conocidas para su prevención y tratamiento, uno de los principales problemas aparece al momento de mantenerlas de manera sostenida.
“El éxito depende de un trípode: la persona con diabetes, el médico tratante y el sistema de salud. Cuando alguna de esas patas falla, aparecen complicaciones que podrían evitarse”, señaló Gabriel Lijteroff (M.N. 99.168), director del comité científico de la FAD.
El especialista también explicó que existen diferentes motivos por los cuales una persona puede tener dificultades para continuar con las indicaciones médicas.
“Muchas veces hay olvido, temor a los efectos secundarios, problemas emocionales o barreras de acceso. Por eso la información clara y el acompañamiento del entorno son tan importantes”, sostuvo Lijteroff.
Desde la FAD remarcan además que la diabetes tipo 2 podría prevenirse en el 60% de los casos mediante hábitos saludables, incluso cuando existen antecedentes familiares. Para ello, consideran que la responsabilidad no debe recaer únicamente sobre quien tiene la enfermedad, sino también sobre su entorno.
“Hay que capacitar al entorno, no solo dar cariño. La sobreprotección o el desconocimiento pueden generar el efecto contrario al buscado. El objetivo es que la persona sea protagonista de su autocuidado”, afirmó Laufer.
Un congreso sobre prevención, tratamiento y autocuidado
En este contexto, la Federación Argentina de Diabetes realizará su 39° Congreso Nacional entre el 9 y el 12 de octubre en Villa Giardino, Córdoba, bajo el lema “Actuando HOY, podemos cambiar la Historia”.
Laufer explicó que el encuentro buscará poner el foco no solamente en los conocimientos disponibles, sino también en la posibilidad de llevarlos a la práctica.
“Este año proponemos una mirada diferente: no solo preguntarnos qué sabemos, sino qué nos mueve a actuar. Porque la información es necesaria, pero no siempre alcanza”, señaló.
El programa contempla actividades para distintas edades y aborda cuestiones vinculadas con alimentación, control de glucemia, conteo de hidratos de carbono, derechos de los pacientes, etiquetado frontal, diabetes y embarazo, cuidado de los pies, nuevos tratamientos y tecnologías.
También habrá espacios destinados a jóvenes, consultas con especialistas, un “café con expertos”, caminatas grupales y actividades físicas adaptadas.
Las inscripciones para participar del Congreso permanecen abiertas hasta el 8 de octubre o hasta completar el cupo y se realizan exclusivamente de manera online en www.congresodiabetesfad.com.ar.
Además, los vecinos de Villa Giardino y de localidades cercanas podrán acercarse a las actividades abiertas. El objetivo planteado por la organización es reforzar la idea de que el control de la diabetes requiere información, acompañamiento y participación activa para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida.
