Silvia, docente del aula satélite de la comunidad Urundayti, compartió con los medios las difíciles condiciones en las que funciona la escuela desde su inauguración en 2017. La situación, marcada por la falta de infraestructura básica y servicios esenciales, llevó a la comunidad educativa a hacer un llamado urgente para recibir las mejoras prometidas.
“Contamos con 20 alumnos en grados acoplados desde salita de 5 hasta séptimo grado,” explicó. El aula satélite está ubicada dentro de la aldea, a aproximadamente dos kilómetros del pueblo de Profundidad. Esta medida se tomó para facilitar el acceso a la educación para los niños de la comunidad, que anteriormente asistían a la Escuela N°54 Juan Bautista Alberdi.
Desde su inauguración hace siete años, el aula ha funcionado en condiciones bastante precarias. “La promesa del CGE fue construir un aula como le corresponde a cualquier alumno de Misiones,” comentó Silvia. Sin embargo, en lugar de un aula adecuada, el espacio educativo opera en la casa del cacique, después de haber sido trasladada desde un techo abierto donde se impartían las clases.
Las condiciones climáticas han sido un desafío constante para la comunidad. “Los días de calor hace mucho calor y los días de frío hace mucho frío. Pusimos un hule para no pasar tanto frío,” detalló Silvia. La falta de una infraestructura adecuada ha llevado a situaciones extremas, especialmente durante los días de mal tiempo.
A pesar de los esfuerzos de la comunidad para mejorar la situación, las condiciones siguen siendo muy básicas. “Cuando se desocupó una casa, le pedimos al cacique que nos la done para tener más comodidad y es este lugar que ven hoy,” explicó. No obstante, el aula sigue careciendo de agua potable y baño. “No hay agua potable. Los docentes traemos bidones para hacerles la leche y tampoco tenemos baño,” añadió Silvia. Los docentes deben recurrir al monte cercano para utilizar el baño, ya que no hay letrina ni otras instalaciones sanitarias.
“Hace siete años pedimos un aula con un baño, para tener lo básico, lo que les corresponde,” enfatizó. A pesar de contar con un foco proporcionado por la intendencia para permitir el funcionamiento en invierno, la falta de infraestructura básica sigue siendo un problema grave. “Estamos cerca del arroyo y es un frío,” señaló Silvia.
La docente también destacó la importancia de contar con una docente aborigen que ayuda con el dialecto de la comunidad, quien asiste tres veces por semana. “Contamos con una docente aborigen que nos ayuda con el dialecto, viene tres veces por semana. Los más grandes comprenden, pero los chicos tienen lengua materna,” comentó.
El llamado de Silvia pone de relieve la necesidad urgente de mejorar las condiciones en las que se brinda educación en la comunidad Urundayti. La falta de una infraestructura adecuada afecta no solo la comodidad, sino también la calidad de la educación que se ofrece a los niños.
Fuente: M4
