La directora y maestra de la Escuela 956 SAT 01, ubicada en una comunidad mbya guaraní de Colonia Delicia-Mado, quedó entre los seis finalistas del prestigioso certamen nacional que distingue a educadores por su compromiso y trayectoria.

El premio nacional “Docentes que Inspiran” busca reconocer a los educadores más destacados de la Argentina y visibilizar aquellas historias que transforman la vida de sus estudiantes y de sus comunidades.
Misiones volvió a tener una destacada participación en la sexta edición del certamen. Tras la consagración de Edgardo Doberstein, docente de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) 18 de Puerto Esperanza, como ganador nacional en 2025, este año dos educadores de la provincia fueron seleccionados entre los 24 semifinalistas.
Se trata de Nahuel Czuhaj, maestro de las aulas satélite N° 1 y N° 3 de la Escuela 640 General Enrique Mosconi, de Fracrán, y de Juana Roxana Acosta, maestra y directora de la Escuela 956 SAT 01, ubicada en la comunidad mbya guaraní Ysyry, en Colonia Delicia-Mado.
Días atrás se conocieron los seis finalistas del concurso y Juana Acosta logró meterse entre los candidatos al máximo reconocimiento nacional. En el Día de la Independencia, compartió su emoción y repasó su historia como docente en comunidades originarias.
“La verdad que es un orgullo para la Escuela 956, ubicada en Colonia Delicia-Mado e integrada por siete comunidades aborígenes, ser parte de este concurso. Me desempeño como maestra de grado y también como directora de la escuela, que cuenta con tres aulas satélite y una escuela núcleo. Estamos muy contentos”, expresó.
Acosta destacó que el reconocimiento trasciende lo individual y pertenece a toda la comunidad educativa.

La escuela es un equipo completo conformado por el plantel docente, la comunidad educativa, los ADIS (Auxiliares Docentes Indígenas) y también los caciques de cada comunidad”, señaló.
La docente explicó que la institución trabaja bajo la modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB), una propuesta que busca preservar la identidad cultural de los pueblos originarios mientras garantiza el acceso a la educación formal.
“Somos la única escuela de modalidad intercultural bilingüe de la zona norte de Eldorado y considero que represento a todas las escuelas EIB, porque todas realizamos un trabajo muy importante en contextos bastante difíciles”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la formación docente tradicional no prepara para afrontar los desafíos que implica enseñar en estas comunidades.
“A nosotros no nos preparan en el profesorado para este tipo de circunstancias. Es una situación muy compleja porque los chicos deben aprender dos lenguas: la propia y el castellano. El esfuerzo que hacen es inmenso y nosotros también tenemos que aprender junto a ellos”, remarcó.
Consultada sobre cómo es el trabajo cotidiano dentro de una comunidad mbya guaraní, explicó que incluso el idioma representa un desafío permanente.
“Nosotros conocemos el guaraní de la zona por la cercanía con Paraguay y Brasil, pero el idioma que hablan estas comunidades es totalmente diferente. Fue un desafío aprenderlo, tanto para mí como para mis colegas”, relató.

Acosta recordó además sus primeros años como docente en la modalidad intercultural.
“Hace 15 años que trabajo acá y siempre con doble turno. Comencé en 2011 y fue un enorme desafío porque, como ocurre en muchas escuelas de modalidad intercultural bilingüe, al principio no teníamos edificios, agua, electricidad ni sanitarios. Era una realidad muy complicada”, recordó.
Sin embargo, destacó el crecimiento alcanzado gracias al trabajo conjunto con toda la comunidad.
“Hoy uno se siente orgulloso porque tenemos una escuela núcleo y tres aulas satélite con todo lo que una escuela necesita. Fue una lucha en equipo junto con la comunidad y los caciques, y la verdad es que estoy muy feliz del lugar donde trabajo”, expresó.
Con evidente emoción, aseguró que encontró en ese ámbito el lugar donde desea continuar desarrollando su vocación.
“Amo el lugar donde trabajo. No lo cambiaría nunca. Con ellos aprendo y crezco todos los días. Me gusta lo que hago y, sobre todo, por quiénes lo hago”, sostuvo.
La directora explicó que uno de los principales objetivos de la institución es que los alumnos puedan conservar su identidad cultural sin resignar oportunidades de desarrollo.
“La escuela se basa esencialmente en que los chicos puedan mantener sus raíces y su lengua. Soñamos con que el día de mañana alguno de ellos pueda convertirse en maestro dentro de su comunidad, en agente sanitario o ejercer cualquier otra profesión”, señaló.
Como ejemplo de ese trabajo, recordó con orgullo el caso de uno de sus exalumnos.
“Hoy tenemos un exalumno que trabaja como Auxiliar Docente Indígena. Estoy muy orgullosa de la labor que realizamos durante todos estos años”, destacó.
Finalmente, Acosta aprovechó la oportunidad para pedir mayor acompañamiento a las escuelas interculturales bilingües de Misiones.
“Ojalá muchas personas conozcan el concurso ‘Docentes que Inspiran’ y puedan ayudar no solo a nuestra escuela, sino a todas las escuelas interculturales bilingües de Misiones”, manifestó.
“La verdad es que necesitamos mucho apoyo. Los chicos y sus familias son de escasos recursos, pero creemos que en ellos está el cambio y el futuro para construir una comunidad mejor”, concluyó.
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